Vacunas COVID-19

Efectos secundarios de la vacuna Covid-19 en niños

La mayoría de los efectos secundarios que surgen son prácticamente idénticos a los que aparecen con otras vacunas. Y, por lo general, los síntomas son leves a moderados y similares a los que experimentan los adultos.

Efectos secundarios de la vacuna Covid-19 en niños
Foto: Istock

Recientemente conocíamos que el País Vasco se había convertido en la primera Comunidad Autónoma en abrir cita para proporcionar la vacuna a niños mayores de 12 años, especialmente después de que la EMA (Agencia Europea de Medicamentos), aprobara a finales del pasado mes de mayo la utilización de Pfizer-BioNTech en adolescentes con edades comprendidas entre los 12 y los 15 años de edad.

Igualmente, hace pocas semanas también sabíamos que la Comunidad de Madrid tenía pensado comenzar con la vacunación de los niños mayores de 12 años a finales de agosto. Y en Canarias, por ejemplo, entre el grupo de 12 y 19 años de edad, ya hay 12.608 personas con una dosis de las vacunas. 

Pero, a medida que el proceso de vacunación comienza en los grupos más jóvenes, y cuando todavía no se ha desplegado del todo en el resto del país, es normal que muchos padres tengan dudas acerca de los posibles efectos secundarios de la vacuna COVID-19 en niños

Como recuerdan los expertos, aunque los jóvenes y niños mayores que contraen la COVID-19 suelen experimentar síntomas más leves, algunos padecen enfermedades graves y necesitan ser hospitalizados. La vacuna protegerá a niños y adolescentes.

Además, la vacunación ayuda a prevenir la transmisión del virus a familiares y amigos, al reducirla, y protege a las personas que sí pueden enfermarse gravemente. Por este motivo, cuanto más personas se vacunen, más rápido será el regreso a una vida más normal.

En el caso de los efectos secundarios, debemos tener en cuenta que consisten básicamente en las reacciones esperadas, pero incómodas, a una vacuna.

Por suerte, como se está demostrando hasta el momento, los efectos secundarios en la población más joven están siendo en su mayoría leves, y no se diferencian de los efectos secundarios que tienden a surgir comúnmente con el resto de vacunas. De forma que el descanso y algún analgésico para aliviar el dolor pueden ser de mucha ayuda para que los niños se recuperen rápidamente.

¿Por qué tenemos efectos secundarios con las vacunas?

Como es normal, los efectos secundarios tienden a ser bastante comunes después de las vacunas. Y con las vacunas COVID-19 no iba a ser diferente. 

Las vacunas proporcionan una pequeña porción de un patógeno determinado al cuerpo, con la finalidad de que el sistema inmunológico sea capaz de reconocerlo como una amenaza, y trabaje construyendo una defensa contra él. 

Como manifiestan los especialistas, muchos de los síntomas que se desarrollan después de la vacunación se debe a la respuesta de nuestro organismo; es decir, es nuestro propio sistema inmunológico el que está respondiendo a ese invasor extranjero, tratando de combatirlo.

Cuando esto ocurre, y el sistema inmunológico se encuentra trabajando duro para desarrollar esta inmunidad, lo que puede hacer que nos sintamos un poco mal durante algunos días. En el caso de los niños, como ocurre con los adultos, es normal que experimenten los efectos secundarios de forma diferente.

En cualquier caso, y tal y como han demostrado los estudios, incluso aunque el niño o adulto no desarrolle efectos secundarios, esto no significa que su sistema inmunológico no haya generado protección. Al contrario, continuará altamente protegido contra el virus.

Cómo manejar los efectos secundarios del niño y cuáles son los más comunes con las vacunas COVID-19

Como te hemos mencionado anteriormente, los efectos secundarios que surgen con las vacunas COVID-19 son prácticamente idénticos a los que pueden surgir con cualquier otra vacuna.

Además, en función de los ensayos que se han venido realizando para indagar acerca de la seguridad y efectividad de las vacunas COVID-19 en los niños, también se sabe que los efectos secundarios que experimentan los menores son generalmente de leves a moderados. Y, a su vez, presentan una naturaleza similar a los que experimentan los adultos.

Dolor en el lugar de la inyección

Es normal que pocas horas después de la vacunación, el área situada alrededor del lugar de la infección se sienta dolorida, enrojecida o incluso un poco hinchada. Lo común, de hecho, es que estos síntomas continúen durante algunos días. 

Se trata de un efecto secundario totalmente común y normal, ya que nuestro organismo responde con inflamación, y es una forma de curarse. 

Aplicar compresas frías en el lugar puede ser de mucha ayuda para reducir la incomodidad y el malestar causado por el dolor y la hinchazón. Aunque puede ocurrir que el dolor, la hinchazón y el enrojecimiento empeoren a lo largo del primer o segundo día, suele mejorar poco a poco.

Efectos secundarios en niños de las vacunas COVID-19
Foto: Istock

Fatiga, cansancio y malestar

Es normal que entre uno a dos días después de la administración de la vacuna el niño se sienta algo cansado, que puede estar acompañado de malestar, incomodidad y sensación de estar enfermo. 

El reposo se convierte en uno de los mejores remedios para estos efectos secundarios. Y si el niño no desea dormir, podría ser un momento excelente para dejar que descanse en el sofá viendo sus películas favoritas o leyendo un libro.

Dolor muscular y articular

Sentir el cuerpo adolorido, con dolor en los músculos y en las articulaciones también suelen ser otros efectos secundarios comunes, tanto en niños como en adultos. 

Aunque este efecto secundario puede tratarse igualmente con reposo, cada niño es diferente, de manera que mientras que algunos necesitan moverse para aliviar el malestar muscular, otros prefieren descansar. 

Eso sí, en caso de que el niño se encuentre muy incómodo, y siempre bajo consejo del pediatra, es posible optar por algún fármaco que ayude a reducir el dolor y las molestias.

Dolores de cabeza

Especialmente en los niños, el dolor de cabeza y / o alrededor del cuerpo puede hacer que cualquier persona se sienta irritable. En estos casos, el reposo también es muy útil, así como asegurarse de que el pequeño se encuentra bien hidratado.

En ocasiones, optar por un paño frío en la frente o en el cuello puede ser de mucha ayuda a la hora de calmar el dolor de cabeza. Y atenuar las luces y reducir el uso de pantallas también.

Escalofríos y / o fiebre

Generalmente, el organismo aumenta su temperatura como mecanismo natural de defensa para combatir los patógenos. Puede cursar con fiebre leve y escalofríos, que pueden sentirse antes o durante la fiebre.

Si se trata de fiebre leve, es recomendable el uso de ropa ligera, sin demasiado abrigar, y tomar sorbos de agua con regularidad. Además, es conveniente descansar mucho.

Como vemos, la mayoría de los efectos secundarios son comunes y propios a los que suelen surgir con otras vacunas infantiles típicas. Pero, como ocurre con estas, en caso de que los efectos secundarios parezcan empeorar, en lugar de mejorar, es conveniente acudir al centro médico para una valoración por parte del pediatra.

Los efectos secundarios conocidos son considerados por la EMA como leves a moderados

Debemos recordar que, a finales de mayo de este año, la Agencia Europea de Medicamentos estimó que los beneficios de la vacunación con la vacuna desarrollada por Pfizer superaban los riesgos para estos grupos de edad.

Todo ello después de la publicación de un estudio clínico en el que participaron 2.260 niños con edades comprendidas entre los 12 a los 15 años de edad, que demostró la eficacia de la vacuna para generar una sólida respuesta inmunitaria, con un 100% de eficacia.

Y, además, se encontró que la mayoría de los efectos secundarios en este grupo fueron similares a los de mayores de 16 años de edad. Como hemos visto: dolor en el área de la inyección, dolor de cabeza, fatiga, dolores musculares y articulares, fiebre y escalofríos.

Según los resultados de este estudio, no se registraron eventos adversos graves relacionados con la vacuna. Y, en relación a los efectos leves a moderados, el 86% tuvo dolor en el lugar de la inyección; entre el 60-66% fatiga y entre el 55-65% cefalea.

Por otro lado, el Grupo Asesor Estratégico de Expertos de la OMS en inmunización concluyó que la vacuna Pfizer / BioNTech se puede usar en personas de 12 años o más, junto con otros grupos para los que la vacunación es una prioridad. Y recordó algo esencial: "los niños deben seguir recibiendo las vacunas recomendadas durante la infancia".

Eso sí, debemos recordar lo que ya todos sabemos: todas las vacunas han pasado por un proceso de revisión y prueba muy preciso, además de científicamente riguroso, con la finalidad de garantizar que sean seguras y efectivas. Y, en el caso de las vacunas COVID-19, también han pasado por los mismos procesos.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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