Embarazada prematuramente

Embarazos en niñas y adolescentes: una realidad preocupante

La Organización Mundial de la Salud alerta de que los casos de embarazos en niñas y adolescentes aumentan en todo el mundo. ¿Cuáles son las consecuencias?

Adolescentes

Este fin de semana hemos conocido una noticia que nos ha sobrecogido. Una niña de 11 años ha dado a luz en el Hospital Virgen de Arrixaca, en Murcia. Después de una intensa investigación policial, se ha llegado a la conclusión de que el padre del recién nacido es el hermano de la menor, de 14 años. Tal y como afirman fuentes policiales, la familia insistía en que las relaciones se mantuvieron de forma consentida por ambas partes.

Nadie sabía nada del embarazo. Los padres acudieron con la niña a los servicios médicos del hospital alegando que sufría grandes dolores abdominales que, tras ser observada por el personal, se llegó a la conclusión que se trata de las contracciones típicas del preparto. Al final, la niña tuvo al bebé a través de un parto natural y ambos están en buen estado de salud.

No es el único caso de embarazos en la infancia que se ha dado a conocer. En noviembre del pasado año, se atendió en el mismo hospital murciano el parto de una menor de 12 años.

Tras el impacto de los hechos, se vuelve a abrir la brecha sobre los embarazos y los partos en niñas y adolescentes en nuestra sociedad. Una cuestión que cada vez preocupa más porque las cifras van en alza.

Según datos del INE, el 2016 dejó en España 111 nacimientos en niñas menores de 15 años, 343 en niñas de 15 años y 818 en adolescentes de 16. Además, se han presentados los datos provisionales referentes al primer cuatrimestre de 2017 y los mismos afirman que 112 niñas de 16 años o menos dieron a luz a un bebé.

Pero, las cifras alarmantes no acaban aquí. Según datos publicados por la Organización Mundial de la Salud, casi 16 millones de niñas de entre 15 y 19 años dan a luz cada año. De ellas, un millón aproximadamente tienen menos de 15 años.

Tal y como indica la OMS, casi todos los casos de embarazos en la infancia ocurren en países en desarrollo con ingresos bajos y medios. Sin embargo, es una realidad que no podemos pasar desapercibida, ni echar la vista hacia un lado. Sobre todo por todos los riesgos físicos y mentales que puede tener un embarazo en adolescentes y niñas que no están preparadas para la maternidad.

Peligros para la salud

El embarazo en la adolescencia puede tener graves consecuencias para la salud de la madre y del bebé. Es la segunda causa de muerte en niñas de entre 15 y 19 años en el mundo, de acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud. Además, cada año se practican tres millones de abortos fuera de clínicas en menores de 19 años, con todas las consecuencias para la madre que eso conlleva.

Además, los bebés de madres menores de 20 años se enfrentan a un riesgo del 50% de mortalidad prenatal o en las primeras semanas de vida, sobre todo en países con ingresos bajos. Estos bebés tienen más posibilidades de nacer con bajo peso debido a la inmadurez del aparato genital interno. En concreto, tal y como afirma la Dra. María Teresa Izquierdo, ginecóloga y responsable de la Unidad de Ecografía Materno Fetal del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre (Valencia), "el embarazo en adolescentes se asocia a un mayor número de abortos espontáneos, mayor número de malformaciones (en menores de 15 años) y partos prematuros".

En cuanto al parto, "suele ser más difícil porque la pelvis es no está lo suficientemente desarrollada, y no se adapta al paso del feto de una forma adecuada, siendo necesario hacer cesárea con frecuencia", según declaraciones del Dr. Salvador Martínez Arenas, jefe de pediatría del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre (Valencia).

A los problemas físicos, habría que añadir los problemas psicológicos que puede provocar un embarazo en edades muy tempranas. De acuerdo con el Dr. Salvador, "existe alta tasa de depresión posparto. El mismo advierte de la necesidad de crear protocolos específicos en casos de niñas embarazadas contemplando todas las áreas de intervención (justicia, salud, educación y desarrollo social)”.

Peligros psicológicos

Tal y como afirman las psicólogas de Sens Psicología, “la complicación del embarazo y la maternidad adolescente recae en lo que significa atravesar dos momentos de crisis en simultáneo, pasar de ser niño para hacerse adulto y madre a la vez.”

Y es que, una adolescente difícilmente podrá asumir las responsabilidades que suponen el cuidado físico y psíquico de un bebé y, además, verá más difícil llevar a cabo tareas muy básicas y esenciales en la adolescencia.

 Esto puede llevar ligados problemas psicológicos. De ellos, los más frecuentes son, según Sens Psicología:

  • Depresión, depresión postparto y trastornos de ansiedad
  • Angustia ante cambios fuertes en el cuerpo
  • Aislamiento Social, sentimientos de soledad
  • Temor ante posibilidad de rechazo social
  • Sentimientos de inadecuación y baja autoestima
  • Apoyo o conflictos con el grupo familiar
  • Entorpece el proceso de individualización y de independencia que se espera se realice durante la etapa de la adolescencia
  • Vulnerabilidad y aparición de conductas de riesgo. Los adolescentes se sienten sobrepasados, agobiados por tener que responder a una responsabilidad ante la que no se sienten capaces. No cuentan con los recursos psicológicos que les permitan hacerse cargo de un ser humano tan frágil como es un bebé.

Además, puede suponer un muy bajo rendimiento en la actividad académica de la adolescente.

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