Realizar esquemas para estudiar

¿Exámenes finales? Pautas para realizar un buen esquema

Durante los exámenes finales, los padres debemos mostrarnos como un apoyo para nuestros hijos, buscando esas herramientas que les faciliten el estudio.

Cuando llega la época de los exámenes finales a todos los niños se les acumulan tareas y temas que deben entender y comprender perfectamente para poder hacer la prueba y aprobar con creces. En ocasiones, se sienten desbordados con tantos quehaceres y no consiguen organizarse con exactitud para poder salir airosos de todo ello. Durante esta etapa es primordial que los padres nos mostremos como un apoyo para ellos, ayudándoles y buscando esos sustentos que puedan facilitarles la tarea.

Encontrar la herramienta perfecta no es muy complicado. Hemos pensado en dos métodos infalibles que todos tenemos en mente y que, pese a que sabemos cómo se usan y para qué, podemos optimizar al máximo para sacarles todo el partido. Se trata de los esquemas y los resúmenes. Este tipo de herramientas permiten estudiar el contenido de una forma muy sencilla, facilitando al máximo su retención en la memoria. Por su parte, son un método perfecto para optimizar de forma correcta el tiempo de estudio. Aunque para realizarlo debamos emplear un tiempo relativo, el niño que haga esquemas se sabrá centrar en esas ideas importantes del texto y dar menor importancia a las secundarias.

Eso sí, no podemos olvidar que para poder realizarlo de forma correcta, el niño debe comprender el texto al 100%.

Creemos que realizar esquemas y resúmenes puede ser un método perfecto para ayudar al niño al estudio y por eso, con la ayuda de los expertos pedagogos de Rubio, la editorial de cuadernos didácticos, te presentamos una serie de puntos a tener en cuenta para poder realizarlos perfectos.

Pautas para realizar un buen esquema

  1. Leer el texto detenidamente. En una primera aproximación al contenido se debe buscar que los niños y niñas comprendan qué están leyendo, sin necesidad de subrayar ni de tomar notas.
  2. Identificar cuál es el tema principal. La clave está en preguntarse: ¿de qué trata el texto? La respuesta debe ser corta, es decir, debe condensar la esencia del texto en un solo enunciado.
  3. Anota las ideas principales y secundarias. Tras leer y entender la información, hay que destacar los puntos clave de cada párrafo y clasificarlos en función de su importancia.
  4. Buscar la relación entre ellas. ¿Es posible relacionar unas ideas con otras? Esto permitirá sintetizar el contenido y unificar el relato.
  5. Redactar un borrador o mapa mental. Es importante agrupar los datos y ordenarlos de forma que se puedan identificar todas las partes con un solo golpe de vista.
  6. Leer y comprobar que se entiende. Hay que recordar utilizar siempre frases cortas y utilizar palabras propias.
  7. Pasar a limpio. Una vez revisado, es necesario coger un folio en blanco y, con buena letra, volver a escribir el resumen o esquema. Este último paso, además, puede ayudar a la memorización y total comprensión del tema.

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