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Toma de decisiones

Mi hijo adolescente quiere hacerse un piercing: ¿qué hago?

Conviene relativizar este deseo de los jóvenes porque al menos es una decisión que, más allá de que se acepte o no, tiene un carácter reversible.

Joven con piercing (Foto: Pexels)
Joven con piercing (Foto: Pexels)

Hay palabras que duelen, otras que emocionan y algunas que, simplemente, prefieres no escuchar de la boca de tu hijo. “Papás, quiero una moto” cuando cumple los 16 son cuatro palabras que no suenan muy bien en el mismo enunciado. Tampoco otro de los grandes clásicos adolescentes: “Mamá, papá, quiero un piercing”.

Si se piensa detenidamente, lo mejor que puede ocurrir en un contexto así desde el punto de vista de los padres es escuchar estas palabras de boca de su hijo porque eso quiere decir que confía en ellos y que así de le podrá ayudar a tomar la mejor decisión al respecto. Sobre todo en lo referente a la parte sanitaria de la decisión, porque si claro un joven que se va a hacer un pendiente, es muy raro que cambie de opinión.

En cambio, sí hay una serie de aspectos en los que una charla previa de tú a tú con el adolescente puede serle muy útil a él y también puede dejar mucho más tranquilos a sus progenitores. 

Trata de negociar

De entrada, tal y como recuerda la Asociación Española de Pediatría a los padres sobre el deseo de un adolescente de hacerse un piercing, conviene relativizar su decisión porque es reversible, no como ocurre con los tatuajes. Por lo tanto, es un tema menos conflictivo. 

Además, es relativamente sencillo negociar con el chico o la chica la localización del mismo, algo que es más importante de lo que parece porque hay zonas más sensibles que otras a las infecciones y los problemas derivados de un piercing. Y también puede ser más visible la cicatriz si algún día decide quitarse el pendiente y dejar que se cierre el orificio creado a tal efecto. “Es recomendable advertir sobre la posibilidad de formación de cicatrices en la zona del piercing, sobre todo si la zona elegida es la cara”, aconseja la AEP en un texto divulgativo con consejos para padres e información sobre los piercings. 

A tener en cuenta

Según esta voz autorizada en materia sanitaria, lo más importante es que que el adolescente se ponga en manos de un profesional cualificado en la materia y en condiciones higiénicas adecuadas “para evitar complicaciones relacionadas con una mala técnica”. “Esto significa lavar bien la piel con agua y jabón y desinfectarla con un antiséptico”, indica la AEP, que recuerda que para perforar la piel se deben usar agujas estériles de un solo uso. “¡Nunca se debe reutilizar la misma aguja aunque se lave bien!”, advierte antes de incidir también en que “el adorno que se introduce en la piel debe haber sido desinfectado, por ejemplo, en alcohol medicinal”.

Una mala técnica o la falta de higiene a la hora de perforar la piel puede provocar complicaciones médicas en el joven, sobre todo infecciones producidas por mala higiene de la herida. Por este motivo, más allá de aconsejarle antes de que lo haga, es interesante acompañarle o por lo menos conocer el local comercial especializado en el que le van a realizar el piercing. 

Por último, como padres, es importante estar encima del proceso de cicatrización de la herida en los días posteriores a que finalmente el piercing sea una realidad. Y es que muchas de las complicaciones de índole sanitaria que se producen por perforar la piel por motivos decorativos se debe a que hay falta de atención y responsabilidad en esta etapa. 

No todos los adolescentes son igual de responsables y constantes, así que es bueno estar encima para que se hagan aquello que el profesional le recomendó el día en el que se hizo el piercing para que la herida cicatrizara bien. 

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