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Toma de decisiones

Mi hijo quiere una moto a los 16 años, ¿qué debo hacer?

La adolescencia es una de las etapas a la que más dilemas debemos enfrentarnos los padres con respecto a los deseos y comportamientos de nuestros hijos. Este es uno de ellos que te tratamos de ayudar a afrontar.

Moto (Foto: Pexels)
Moto (Foto: Pexels)

Se acercan los 16. En plena adolescencia, una etapa que es todo un reto para los padres, se suma un nuevo frente con el que lidiar: “Papá, mamá, quiero una moto” -desde los 14 es posible conducir ciclomotores, pero no motocicletas-. No es esta una cuestión baladí porque es realmente complejo actuar en consecuencia cuando tu hijo tiene ese deseo. Su autonomía y su libertad individual chocan de frente con el deseo de proteger su seguridad, entre otras cuestiones. 

¿Qué hacer ante una encrucijada como esta? Los expertos lo tienen claro, pero solo puedan dar consejos, no una solución. Porque no hay una respuesta única. Eso sí, conocer y aplicar dichas recomendaciones pueden ayudar muchísimo a llegar a una conclusión en función de las circunstancias de tu caso concreto. 

El primer paso en esta ardua tarea no es práctico, sino reflexivo: debéis haceros dos preguntas. La primera es si veis preparado a vuestro hijo para asumir una responsabilidad propia de un adulto, que como tal, puede tener consecuencias importantes si se equivoca. La segunda, pero no menos importante, es si la moto es placer o necesidad. 

Se pueden unir ambas cosas, pero lógicamente es un argumento de peso si el joven necesita un medio de transporte privado como este por una cuestión de agenda, horarios y distancias. No suele ser el caso si hay un buen servicio de transporte público en la zona donde residís, pero esto no ocurre en todos los lugares del país.

La decisión, con empatía y predisposición

A estas alturas del debate interno vuestra cabeza seguirá en plena tormenta cerebral. Ahora pensáis una cosa y en media hora se cambian las tornas. Es completamente normal. Insistimos en que la decisión sobre cómo actuar ante una cuestión así es muy compleja.

La segunda cuestión es hacer un ejercicio profundo sobre lo que supone tener una moto. Aunque parezca imposible, hay muchas personas adultas que no son plenamente conscientes de las consecuencias que puede tener que un adolescente asuma la responsabilidad de ir en moto. No quiere decir esto que no se lo tengamos que permitir; simplemente significa que entender bien lo que supone es necesario para poder ayudarle, guiarle y aconsejarle si finalmente va a tener su moto. 

En tercer lugar, es importante afrontar la cuestión con empatía y buena predisposición al diálogo. Esto no es lo mismo que el monólogo, en el que solo habla el adulto. Los no tajantes tampoco sirven porque pronto insistirá, igual que lo hacía cuando era un niño pequeño y nadie le explicaba por qué no debía hacer aquello que le prohibían. El afecto, legitimar sus emociones y deseos, escucharle e intercambiar puntos de vista es una parte ineludible de una situación así. Es que además es necesaria para alcanzar una decisión final con convencimiento. 

Una buena educación vial

Por último, como parte de esta conversación previa a decidir si vuestro hijo puede sacarse el carnet de moto y tener una a partir de los 16 años, es fundamental la pata de la divulgación y la educación vial. Transmitirle la trascendencia de lo que va a hacer, que sea consciente de la enorme responsabilidad que supone y de las consecuencias que puede tener. 

Para ello, además de vuestra propia experiencia, es interesante recurrir a fuentes como el RACE o la DGT, que tienen muchos artículos de divulgación de rápida lectura, e incluso visionar algún programa que les ayude a tener siempre en la cabeza que conducir, moto o coche, no es ninguna broma. Una recomendación personal es el capítulo del programa Lo de Évole titulado ‘Un día cualquiera’. 

Y si finalmente la decisión es que el adolescente haga realidad su deseo de tener una moto a los 16, dadle absoluta prioridad a su seguridad. Más vale ayudarle económicamente y que tanto la moto como la ropa con la que monte en ella le ayude a protegerse, que dejarle a su aire y que no viaje lo seguro que podría hacerlo con vuestra ayuda. 

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