Pandemia de coronavirus

La calidad del sueño en adolescentes disminuyó debido a preocupaciones relacionadas con la pandemia

La pandemia de coronavirus nos ha afectado a todos, pero a los niños y adolescentes especialmente. Un estudio advierte que la calidad del sueño disminuyó debido a preocupaciones relacionadas con la pandemia.

El aumento de los contagios y fallecimientos, después de la llegada del SARS-CoV-2 (nuevo coronavirus) a nuestro país en el mes de febrero del pasado año, obligó al Gobierno a tener que tomar medidas de contención y mitigación para el control de los brotes que se estaban ya dando en nuestro país. Y una de esas medidas a la desesperada fue el confinamiento domiciliario.

Un confinamiento que, se creía, iba a durar 15 días, y que finalmente se mantuvo durante alrededor de 3 meses. Exactamente, tuvo una duración de 99 días, y durante su mantenimiento la movilidad estuvo limitada.

Meses después los expertos empezaron a advertir acerca de las repercusiones que el confinamiento había tenido en la salud emocional y psicológica de las personas, especialmente entre los niños, quienes vieron cómo tenían que abandonar los colegios e institutos de un día para el otro, sin poder despedirse de sus compañeros, y al que no volverían hasta el mes de septiembre (un comienzo que, es cierto, también estuvo marcado por la incertidumbre, la distancia interpersonal y el uso continuo de mascarillas).

Ya hemos sabido que una de las consecuencias del confinamiento en los niños fue la aparición de más casos de ansiedad infantil. Mientras que, en el caso de los adolescentes, se observó principalmente un incremento del peso, acompañado de otros problemas asociados al uso continuo del teléfono móvil, la televisión y los ordenadores (algo que también ocurrió entre los más pequeños, en los que se constató también un aumento de los casos de miopía infantil).

Sin embargo, ahora un nuevo estudio señala que la calidad del sueño de los adolescentes disminuyó durante la pandemia de COVID-19, a lo que se le sumarían otros problemas con los que los jóvenes también estaban lidiando: la ansiedad, la depresión y la angustia que les estaba generando la situación.

¿Qué nos indica el estudio?

Realizado por investigadores de la Universidad de la Costa del Sol, y publicado recientemente en Journal of Adolescence, los científicos estudiaron a un total de 30 adolescentes con una edad promedio de 14 años. 

Los participantes, quienes residían en Queensland, Australia, forman ya parte de un estudio longitudinal que se estaba llevando a cabo en el que se les hacían preguntas generales sobre la calidad del sueño.

Debido a que la investigación empezó antes de la llegada de la pandemia de COVID-19, los científicos tuvieron datos suficientes como para poder comparar la información relacionada con el sueño recibida tanto antes como después de la irrupción de la COVID-19. 

Además, también se les realizaron preguntas específicas especialmente relacionadas con el confinamiento que tuvo lugar en el país de 12 semanas, desde abril hasta junio de 2020.

Insomnio en adolescentes debido a la pandemia
Foto: Istock

Los científicos no solo utilizaron un cuestionario autoinformado. También realizaron pruebas de neuroimagen durante el período anterior a la pandemia, de manera que pudieron examinar la materia blanca del cerebro de los participantes, la cual se ha asociado con la depresión, la ansiedad y la calidad del sueño. Su medición, unido a las respuestas dadas por los adolescentes, proporcionó a los investigadores una mirada más cerca sobre el impacto que la pandemia tuvo en los patrones de sueño.

Según los expertos, “descubrimos que la calidad del sueño había empeorado durante la COVID, y aquellos que tenían dificultades para conciliar el sueño, además de tener un marcador cerebral específico, de integridad de la materia blanca, antes del COVID- informaron niveles más altos de preocupación asociados con el COVID”, tal y como señaló el profesor de neurobiología y salud mental juvenil en la USC, y principal autor del estudio, Dan. Hermens.

Los resultados mostraron que, a pesar de que los adolescentes tuvieron más oportunidades de dormir más durante el confinamiento, los jóvenes, sin embargo, presentaban una dificultad mucho mayor para dormir. 

Aunque es cierto que los autores del estudio indican que se basa en una muestra pequeña, sí coinciden en señalar que proporcionaría una mirada útil a cuáles han sido las dificultades que han experimentado los adolescentes durante la pandemia.

Para ayudar a lidiar a los adolescentes con emociones y sentimientos abrumadores, especialmente en un momento tan complicado como el que nos encontramos viviendo en la actualidad, desde hace un año y medio, se hace necesario que los padres sean conscientes de cómo los adolescentes pueden estar manejando estos factores estresantes en sus vidas. Algo que comienza con la observación y vigilancia de los comportamientos de los hijos, y realizar preguntas abiertas. 

Si un niño o adolescente muestra signos de preocupación, malhumor, cavilación, falta de energía, irritabilidad o dificultad para concentrarse, entre otros, los padres deben preguntarle también sobre cómo están durmiendo.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

Continúa leyendo