Trastornos alimentarios

La hora de comer en familia puede prevenir trastornos alimentarios en adolescentes

Según un reciente estudio, comer en familia podría ser de muchísima ayuda a la hora de prevenir y evitar los trastornos alimentarios en la adolescencia.

La hora de comer en familia puede prevenir trastornos alimentarios en adolescentes
Foto: Istock

La adolescencia se caracteriza por ser una época de la vida en la que, en la mayoría de las ocasiones, se le tiende a dar mucha importancia a la apariencia física. Algunos adolescentes, incluso, pueden llegar a desarrollar una relación poco saludable con la comida, de manera que es posible que surjan distintos trastornos alimentarios.

No cabe duda de que el culto a la delgadez propuesto por la industria de la moda está ejerciendo cierta presión sobre los hombros de las mujeres jóvenes de todo el mundo. Y también en la de los hombres.

Muchas de ellas siguen dietas exigentes en un intento de adelgazar y parecerse a algunas de las modelos de belleza más populares, muchas de las cuales no solo son poco nutritivas, sino que, además, son enormemente desequilibradas para un momento donde deben obtener una buena cantidad de nutrientes de calidad, ya que es una época de desarrollo (tanto físico como emocional y psicológico) muy importante.

Independientemente del tipo de trastorno alimentario que se padezca (anorexia o bulimia), las personas que los padecen tienen algo en común: una actitud inadecuada y poco sana a la comida, su peso y su imagen corporal. Y, al final, pueden acabar produciéndose graves consecuencias para su salud física y psicológica. Pero la familia puede hacer mucho por evitarlo.

Según un reciente estudio publicado en la revista ‘International Journal of Environmental Research and Public Health’, se ha encontrado que las costumbres asociadas a la dieta mediterránea pueden llegar a tener una influencia realmente positiva en los hábitos alimenticios de los adolescentes, especialmente en relación a los trastornos alimentarios.

El estudio ha sido llevado a cabo por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universitat Oberta de Catalunya, durante el cual entrevistaron a familias de la región de Cataluña que tenían niños/as con edades comprendidas entre los 12 a los 16 años de edad.

Durante el transcurso de las entrevistas, los padres explicaron que, a medida que sus hijos crecían, les era más complicado conectarse con ellos, algo con lo que, posiblemente, los padres de todo el mundo pueden llegar a identificarse.

¿Qué resultados mostró este estudio?

El estudio encontró que compartir la comida y conversar alrededor de una mesa, sin el uso de dispositivos electrónicos, era muy positivo y beneficioso para los adolescentes, pudiendo incluso contribuir a su salud.

Además, los investigadores hicieron especial hincapié en la comida mediterránea, la cual tiende a consumirse de forma más relajada y lenta, lo que ayudaría al niño a la hora de reconocer mejor las señales de saciedad, así como a masticar correctamente.

Comiendo en familia
Foto: Istock

Es más, los científicos encontraron que aquellas familias que no disponían de tiempo para organizar comidas familiares, o que tenían por costumbre distraerse con los dispositivos electrónicos, presentaban menos probabilidades de entablar una conversación agradable. A menudo, no se sentaban juntos a la mesa, y tenían menos probabilidades de seguir la dieta mediterránea, considerada por muchos nutricionistas como una de las más saludables y nutritivas que existen.

De acuerdo a los investigadores, una dieta saludable no es únicamente lo que comemos, sino también cómo lo comemos. Y la dieta mediterránea, por ejemplo, es mucho más allá que una simple lista de alimentos. Es considerada como un auténtico modelo cultural, que incluye cómo se seleccionan los alimentos, producen, procesan y, finalmente, se consumen.

Entonces, ¿las comidas familiares realmente ayudarían a prevenir los trastornos alimentarios?

Según los expertos, las comidas familiares son muy importantes para el buen desarrollo infantil, ya que les proporciona un sentido de unión y habilidades relacionadas con la comunicación.

Además, los niños pueden establecer mejores hábitos alimenticios porque tienden a sentarse a comer con mayor regularidad, día tras día y semana tras semana, hasta convertirse en una rutina maravillosa. Y distintos estudios, publicados con anterioridad, ya han mostrado que aquellos niños que comen con sus familias pueden tener menos ansiedad, depresión y problemas relacionados con el abuso de sustancias en el futuro.

Aunque los trastornos alimentarios son complejos, los factores ambientales también pueden terminar influyendo en su desarrollo. Aún cuando es fundamental tener presente que la dinámica familiar nunca debe verse como una causa directa, sí puede influir, especialmente si tenemos en cuenta que las comidas familiares permiten una mayor supervisión y control acerca del comportamiento alimentario, siendo de utilidad a la hora de aumentar la probabilidad de detección temprana de determinados patrones alimentarios preocupantes o no saludables.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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