Educar en la adolescencia

La huella que dejamos en nuestros hijos

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¿Eres un padre sobreprotector, autoritario, negligente, democrático? Conoce tu estilo educativo para valorar tus puntos fuertes y débiles.

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El estilo educativo de los padres no es fruto de una decisión madura y reflexiva. Suele estar vinculado a la personalidad de cada uno, ser un reflejo de cómo nos han educado o, por el contrario, ser justo el polo opuesto.

De un modo u otro, cambiar el estilo educativo representa un esfuerzo consciente y nada desdeñable para aquel padre valiente que ha decidido mejorar en su manera de relacionarse con su hijo.

Bárbara Tovar, la psicóloga del programa Hermano Mayor y autora de Adolesciencia: cómo entender a mi hijo adolescentes (Editorial Temas de hoy) nos invita a conocer en este libro cuatro estilos educativos fundamentales para, a través del análisis, comprobar en cuál de ellos nos sentimos identificados.

Los cuatro estilos educativos existentes son:


1. El estilo sobreprotector: “Pobrecito, yo solo quiero que no sufra”

Si eres un progenitor sobreprotector, eres un padre cerrado a la experiencia. Ábrete, confía, no subestimes a tu hijo. Tu papel no es el de salvador, es el de guía, leal compañero, sólido apoyo. Ayúdale a cambiar a través del ánimo y no de la crítica. Haz más y habla menos. Anímale a salir de su zona de confort. No le evites situaciones difíciles, solo muéstrale las herramientas para superarlas. Motívale hacia el esfuerzo. Eso le ayudará a sentirse orgulloso y a crecer como persona.

2. El estilo autoritario: “¿Emociones?” ¿y qué tiene que ver eso?”

El funcionamiento de las emociones, como viento a favor o viento en contra, que acompañan a nuestras actividades cotidianas es un mapa difícil de descifrar para muchos padres. Especialmente para aquellos que no han sido formados en la importancia de la motivación como gasolina para la acción y en la autoestima como propulsor de la propia motivación. Si eres un padre autoritario sentirás que tu hijo no puede ni debe cuestionar ninguna de tus normas, tendrás dificultades para controlar tu ira y el castigo será tu arma principal. Esto hará que, al contrario de lo que se desea, los hijos vivan sus emociones muy hacia dentro y se vuelvan críticos e inseguros o rebeldes.

 

3. El estilo negligente: “Ahora no tengo tiempo”

De todos los ingredientes necesarios para garantizar que la receta del éxito con los hijos adolescentes funcione, hay uno primordial: el tiempo. El padre negligente nunca tiene tiempo y está ausente, física y emocionalmente, en la vida de su hijo, lo que provoca que el niño no vea en él una figura de referencia clara de autoridad y se convierta en un joven con problemas de conducta, modelos equivocados, inseguridad y baja estima.

4. El estilo democrático: “Amar a veces es exigir y a veces conceder”

Este estilo, cuenta la autora, representa el equilibrio entre lo que exiges a tu hijos y lo que le das: tiempo, cariño, escucha. Sin ese equilibrio, la ecuación se descompensa. El padre democrático escucha a su hijo, invierte tiempo en él, no le sobreprotege, conoce sus puntos fuertes y sus puntos débiles, está conectado con sus emociones y objetivos y representa un gran apoyo.

Hay muchas maneras de acercarte a tu hijo adolescente y en Adolesciencia encontrarás una recopilación de setenta y una, que van desde dar un beso y un abrazo a cada miembro de la familia al llegar a casa, hasta compartir con tu hijo anécdotas de tu infancia.

Etiquetas: adolescencia, adolescencia y sexualidad, adolescentes, educación, familia

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