Vacunas COVID-19

La miocarditis es más común por la infección por COVID-19 que por las vacunas, encuentra un estudio

Aunque la preocupación por la miocarditis y las vacunas contra la COVID-19 es tema común de debate entre algunas personas, un estudio reciente encontró el riesgo es mayor por la infección por COVID-19 que por las vacunas.

Un gran estudio de Israel ha concluido que la vacuna de Pfizer/BioNTech contra la COVID-19 (ahora llamada Comirnaty) estaría asociada con un mayor riesgo de miocarditis, pero este efecto secundario continúa siendo raro y es más probable que la COVID-19 cause la inflamación del músculo cardíaco que la vacuna.

La investigación, publicada en el New England Journal of Medicine, se basó en el registro de salud electrónicos de alrededor de dos millones de personas de Israel, de 16 años de edad o más, con la intención de proporcionar una visión integral de la incidencia en el mundo real de diferentes eventos adversos después de la infección por el coronavirus y después de la administración de las vacunas contra la COVID-19. 

Aunque el estudio no desglosó los riesgos de miocarditis por edad o por sexo, la edad promedio de las personas que desarrollaron la afección después de la vacunación fue de 25 años de edad. Y, además, 19 de los 21 casos fueron en hombres.

Sin embargo, al comparar los números, tal y como señalan los autores del citado estudio, muchos más pacientes sufrieron miocarditis por el virus en sí que por la vacuna.

En particular, si bien los investigadores encontraron que las vacunas de ARNm aumentaron el riesgo de miocarditis, con alrededor de tres eventos por cada 100.000 personas, el SARS-CoV-2 planteó un riesgo mayor de 11 eventos por cada 100.000 personas. Se trata de una condición que no es exclusiva de la COVID-19, puesto que también se ha asociado con otras enfermedades virales.

Además de la miocarditis, la vacuna de Pfizer sí se asoció con un mayor riesgo de inflamación de los ganglios linfáticos, apendicitis y herpes zóster; aunque estos tres efectos secundarios siguieron siendo poco comunes en el estudio. Aún cuando la infección por coronavirus no se asoció con estos efectos secundarios, el virus sí aumentó las probabilidades de varios problemas cardiovasculares potencialmente graves, como: pericarditis, arritmia, trombosis venosa profunda, embolia pulmonar, infarto de miocardio, hemorragia intracraneal y trombocitopenia.

Los autores del estudio son bastante claros al respecto: si alguien hasta el momento ha dudado en vacunarse por el miedo a un efecto adverso muy raro y generalmente no muy grave, como es la miocarditis, este estudio muestra que ese mismo efecto adverso es más común si no estamos vacunados y nos infectamos con el virus.

Miocarditis y vacunas COVID-19
Foto: Istock

Es más, según un análisis que la FDA publicó a finales de agosto, aún cuando consideraron una estimación razonable del posible riesgo, incluso en los peores escenarios de miocarditis y pericarditis post vacunación, según modelos elaborados por el regulador, los beneficios de la vacunación continúan superando los riesgos

El regulador fue bastante claro en este sentido: "incluso en el 'peor de los casos', los beneficios de la vacunación superan suficientemente los riesgos para respaldar la aprobación de la vacuna en hombres de 16 a 17 años de edad".

La campaña de vacunación de Israel, que se basó principalmente en la vacuna de Pfizer y en la que se basa el mencionado estudio, tuvo un comienzo muy rápido, hasta el punto que, para el 24 de mayo, cerca de cinco millones de personas (alrededor del 55 por ciento de la población del país), habían recibido ambas dosis de la vacuna. 

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores reunieron a un grupo de aproximadamente 880.000 personas, de 16 años de edad o más, que habían sido vacunadas el 24 de mayo. Para crear un grupo de control, emparejaron a cada uno de esos individuos con una persona no vacunada que era similar desde el punto de vista médico y demográfico. 

Seguidamente, los científicos calcularon la incidencia de 25 posibles efectos adversos diferentes en cada grupo. Y, en una segunda ronda de análisis, calcularon la incidencia de los mismos efectos secundarios potenciales en un grupo de 170.000 personas que habían dado positivo por coronavirus, y en un grupo similar de controles no infectados.

Aunque descubrieron que la miocarditis seguía siendo poco común, era más común en el grupo vacunado que en el no vacunado (2,7 casos adicionales por cada 100.000 personas en el grupo vacunado), pero los riesgos eran aún mayores entre quienes habían contraído el virus; hubo 11 casos adicionales de la afección por cada 100.000 personas en aquellas personas que habían sido infectadas con el coronavirus, en comparación con las que no.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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