Formación y empleo

Las mujeres eligen menos carreras técnicas y esto afecta a su futuro laboral

La elección de los estudios superiores sigue estando marcada por estereotipos de género, lo que dificulta la igualdad en el ámbito profesional.

Los avances que se están logrando en la sociedad para lograr la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres siguen patinando en el ámbito de la formación. ¿La razón? No hay solo una, son varias, aunque la más importante es que la elección de los estudios superiores está marcada por los estereotipos de género. Y es que pese a que el número de mujeres graduadas en carreras tecnológicas está aumentando –según sostienen desde la UOC (Universitat Oberta de Catalunya), todavía nos enfrentamos a titulaciones feminizadas y titulaciones masculinizadas, especialmente las relacionadas con el ámbito STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por su sigla en inglés).

“Existen muchos estereotipos de género acerca de los roles que los hombres y las mujeres han de desempeñar y de las profesiones que idealmente han de ocupar. Esto hace que muchas chicas no se sientan atraídas por algunos ámbitos STEM, por ejemplo, por la ingeniería y la informática”, apunta Milagros Sáinz, directora del grupo de investigación Género y TIC (GenTIC), de la UOC.

Ciencia vinculada a salud

Para Sáinz, también investigadora principal del proyecto GESTEMI, en el que se estudian la eficacia y los efectos de las intervenciones orientadas a aumentar el interés de las jóvenes por los estudios STEM, “las mujeres se interesan por ámbitos de la ciencia vinculados a la vida y la química, congruentes con los cuidados, roles que se han asociado tradicionalmente con ellas. Por eso hay tantas que se matriculan en medicina, biotecnología, biología o química. Sin embargo, estos estereotipos cuestionan su capacidad para desarrollarse competentemente en otros ámbitos científicos. Se sigue pensando, por ejemplo, que las mujeres tienen menos competencias para las matemáticas que los hombres”. Y eso que es bien sabido que las matemáticas son una materia clave dentro de la ciencia y la tecnología.

Ante este telón de fondo, se antoja difícil imaginar que las mujeres puedan ocupar muchos de los puestos de trabajo que según datos de la Unión Europea estarán disponibles en un futuro muy cercano. En concreto, la UE calcula que en 2020 existirán 825.000 empleos vacantes en Europa relacionados con la informática y las telecomunicaciones, unos puestos de trabajo inaccesibles para las mujeres desde el momento en que renuncian a estudiar estas carreras.

Eso, lamentablemente, tiene consecuencias que no solo repercuten en su nivel de empleabilidad, sino en el conjunto de la sociedad. “Las vocaciones STEM se consideran las carreras del futuro por las que tienen que apostar los jóvenes”, sostiene María Teresa Ballestar, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, investigadora en ESIC y experta en ciencia de datos (data science).

Ahora bien, si las niñas, por razones estereotipadas, siguen formándose menos en esas materias, en el futuro no cabe duda de que habrá un sesgo en el mercado laboral entre hombres y mujeres. De no cambiar esta tendencia, “las mujeres serán menos competitivas y se verán menos representadas en la toma de decisiones, que serán realizadas mayormente por hombres, con el riesgo de discriminación que esto puede conllevar”, alerta Ballestar.

Por su parte, Milagros Sáinz coincide en señalar que “las profesiones STEM masculinizadas (la ingeniería y la informática) son las que a priori serán las encargadas de cambiar la sociedad digital. Si no hay mujeres en estos ámbitos, se corre el peligro de no cubrir las necesidades de las mujeres. Si no cambiamos esta idiosincrasia, seguiremos siendo testigos de una enorme segregación, donde las mujeres no tomarán parte en las decisiones ligadas al diseño y producción de tecnologías. Esto sería un desastre para una sociedad cada vez más dependiente de lo digital y de las sinergias que puede haber entre las disciplinas estrictamente tecnológicas y las no estrictamente tecnológicas”.

La paradoja de la igualdad

En relación a la falta de vocaciones STEM entre las mujeres, hay algo que llama especialmente la atención de los investigadores. "Sorprende que en sitios con altas cotas de igualdad como los países nórdicos, las chicas huyen de los ámbitos STEM masculinizados, como las ingenierías o la informática. Sin embargo, países como Pakistán o la India, con menores tasas de igualdad efectiva entre hombres y mujeres, tienen una alta participación de mujeres en estos ámbitos", apunta la investigadora de la UOC.

Un estudio de 2018 publicado en Psychological Science constató este hecho, al que desde entonces se denomina paradoja de la igualdad. Según el estudio, basado en los resultados académicos de 472.242 adolescentes de 67 países, cuanta más igualdad de género hay en un país (según el índice de igualdad de género del Foro Económico Mundial), menor es el porcentaje de mujeres que estudian ingenierías y titulaciones técnicas.

Por dar un ejemplo, en Estados Unidos las ingenieras no llegan al 14%, mientras que en Argelia las mujeres representan el 41% de los graduados universitarios en los campos de la ingeniería, las ciencias o la tecnología. “Las chicas, cuando pueden elegir en entornos más desarrollados, prefieren huir de aquellas profesiones o estudios que les van a suponer luchar contra estereotipos que cuestionan sus capacidades y competencias tanto en la universidad como en el ámbito laboral. Prefieren no enfrentarse a la dificultad de ser la excepción más que la regla. También porque las diferencias salariales con respecto al resto de profesiones (por mucho que sean algo mejores) no son tan grandes como para elegir este tipo de profesiones. Sin embargo, en los países menos desarrollados las profesiones tecnológicas están mejor retribuidas que el resto y permiten a las mujeres ser un sustento para sus familias mediante ellas”, concluye Sáinz.

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