Tiempo libre de los adolescentes

Los riesgos del botellón adolescente

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Llega el fin de semana y con él, el consumo de alcohol entre los adolescentes. ¿Qué riesgos supone? ¿Podemos controlarles? ¿Qué hacemos para evitarlo?

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Los riesgos del botellón adolescente

Jorge y Clara van al instituto entre semana. Son dos chavales normales que estudian y cumplen con sus responsabilidades, pero según se va acercando el fin de semana, comienzan a hacer planes y en ellos, siempre hay algo que no suele faltar: el alcohol. Sobre todo en verano, cuando hay más tiempo libre, salen más y no tienen las mismas responsabilidades que durante en el curso. Fiestas en los pueblos, vacaciones con los amigos… El verano, en definitiva, es una época en la que se aumenta el consumo de alcohol.

Y como Jorge y Clara, miles de adolescentes se suman a la "borrachera del fin de semana” en el que el alcohol es el mejor amigo y el que nunca falla. Y no solo para ellos, sino que de hecho, y según el doctor Oriol Franch, Jefe del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional , “desde hace años una costumbre extendida entre jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y los 30 años".

Según el neurólogo Oriol Franch, "es un dato alarmante las graves consecuencias que puede tener el Consumo intensivo de alcohol episódico (CIAE) (en inglés Binge Drinking)".  Es importante recalcar que las personas que sufren esto no son adictas al alcohol, es decir, los adolescentes no son alcohólicos o personas que necesiten un tratamiento médico y/o psicológico, sino que es una forma de ocio que se ha ido instaurando.

"El problema es que, en la adolescencia, aún hay muchas estructuras neuronales que están experimentando cambios y, por tanto, estos cambios pueden verse influidos negativamente por el consumo de alcohol".

Las consecuencias

Oriol Franch reconoce que las consecuencias del CIAE van más allá que la simple influencia en los cambios que puedan estar ocurriendo en el cerebro de los adolescentes o de las personas que estén en los primeros años de la vida adulta.

En la actualidad sabemos que el consumo habitual de alcohol puede tener consecuencias intelectuales, hepáticas, cardiovasculares y oncogénicas aumentado el riesgo a sufrir determinados tipos de cáncer.

El CIAE afecta a la conducta y se relaciona con “accidentes de tráfico, actos violentos, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, síndrome alcohólico fetal y dependencia del alcohol”.

Oriol Franch señala que “durante la juventud y los primeros años de la vida adulta, cuando este tipo de consumo intensivo de alcohol está más extendido, determinadas estructuras cerebrales son muy sensibles a lesiones por ingestión excesiva de alcohol. Que la ingestión de alcohol intensiva y repetitiva, aunque sea ocasionalmente (fines de semana), tiene consecuencias cerebrales no hay duda. Lo que aún no se sabe con certeza es la dimensión del daño a largo plazo. Pero si algo es indudable es que en las edades jóvenes no existe una dosis de alcohol segura”.

Al final, cuando uno está bajo el consumo de sustancias tóxicas, como es el alcohol, pierde mucha capacidad de autocontrol y puedes tener relaciones sexuales sin precaución, coger el coche aun habiendo bebido (pese a los numerosos esfuerzos por parte de la DGT y los cuerpos policiales para que esto no se haga), etc.

 

¿Podemos pararlo?

Probablemente no. Es muy complicado ya que el consumo de alcohol está asociado a factores culturales y sociales, comúnmente aceptados y que son complicados de cambiar.

De hecho y según el Dr. Franch: “el consumo de alcohol se asocia estrechamente con acontecimientos sociales. En el caso del CIAE, la presión social es considerable (“lo hace todo el mundo”)".

Sin embargo, lo que si podemos hacer es intentar reducirlo en la medida de lo posible.

Para ello, están ayudando mucho los programas de prevención en colegios, institutos, etc. que enseñan a los niños y adolescentes las consecuencias que puede tener una ingesta de alcohol de forma habitual.

Como padres debemos hablar en casa con ellos. Aunque la comunicación con los adolescentes sea complicada, siempre podemos intentar explicarles por qué no hay que beber alcohol y avisarles de las consecuencias que puede tener: por un lado, los daños físicos que puede ocasionarles y, por otro lado, las consecuencias legales: en España consumir y comprar alcohol siendo menor de edad está prohibido.

Otra de las formas que tenemos es dar ejemplo. Intentar, si salimos en familia, nosotros mismos podemos tomar una cerveza sin alcohol y, por supuesto, explicarles que podemos pasarlo bien sin tomar ni una pizca de alcohol.

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