Adolescentes

¿Mi hijo es adicto a las nuevas tecnologías?

Muchos padres están preocupados por el uso abusivo que hacen sus hijos de las redes sociales y de las nuevas tecnologías, hasta llegar a preguntarse si tendrán una adicción. Estos son los consejos que hay que seguir si es su caso.

Son muchos los padres que están preocupados por el uso que hace su hijo de las Nuevas Tecnologías. ¿Mi hijo es adicto a las pantallas? ¿Puedo prohibirle el uso de las nuevas tecnologías? ¿Cuántas horas debo dejar que mi hijo se conecte? Estas son algunas de las preguntas que se plantean las familias. En este artículo, intentaremos dar respuesta a estas y otras cuestiones referidas al uso de las Nuevas Tecnologías por los más pequeños de la casa.

Las TIC´s (Tecnologías de la Información y de la Comunicación)  como su propio nombre indica, son herramientas que sirven para mantenernos conectados, nos permiten comunicarnos y también nos acercan de una manera sencilla a la actualidad y al conocimiento, acceso a la información de una manera fácil, accesible y sobre todo rápida.

Es decir, estas tecnologías han llegado, para quedarse, con la única intención de hacernos la vida más sencilla, eso sí, siempre mediante un uso adecuado. En el momento en el que la utilización de éstas se desvirtúe, pueden llegar a acarrear graves consecuencias, sobre todo, cuando nos referimos a niños y adolescentes.

Partimos de una realidad, los niños de hoy en día están rodeados de tecnología.

Las pantallas están cada vez más instauradas en las aulas, son muchos los centros educativos que ya han decidido prescindir de los libros y cuadernos para usar únicamente tablets y es muy común ver como niños de edades cada vez más tempranas tienen su propio teléfono móvil el cual utilizan constantemente para comunicarse con amigos, manejar alguna red social o para jugar.

Según un estudio realizado por Villadangos y Labrador (2009) en nuestro país, el uso de pantallas que llevaban a cabo los menores entre 12 y 17 años se situaba en torno a la media de 6,51 horas diarias. Lo cual nos puede parecer que es una auténtica barbaridad, pero eso no significa que todos sean adictos.

Más que las horas que dediquen a estar conectados, tenemos que fijarnos en la interferencia que las Nuevas Tecnologías provocan en la vida normal de nuestro hijo.

Hay varias señales de alarma que nos pueden estar indicando que nuestro hijo es un adicto:

  • Duerme poco (menos de 5 horas) o ha reducido considerablemente las horas de sueño.
  • Descuida otras actividades: ya no queda tanto con sus amigos, decide no asistir a las reuniones familiares, ha descendido su rendimiento académico…
  • No es capaz de estar un tiempo determinado sin consultar su móvil: adolescentes que no son capaces de cenar sin tener el móvil en la mesa o malestar al no poder mirarlo durante las clases.
  • Se muestra irritable cuando tiene que dejar de jugar.
  • Solo le motiva estar conectado: no tiene otra actividad de ocio que le guste. Cuando no puede usar las pantallas, su ánimo cambia, puede pasar por la tristeza o el enfado.
  • Pierde la noción del tiempo: no se da cuenta de la cantidad de minutos que lleva jugando o conectado a internet, incluso no se dan cuenta de que tienen hambre porque es la hora de la cena o que tienen que ir al servicio.
  • Miente sobre la cantidad de tiempo que pasa conectado o le descubrimos que esconde su móvil cuando no puede hacerlo…
  • Aislamiento social: muchos niños dejan de quedar con sus amigos por estar conectados.

Cómo ayudarles

Como comentamos anteriormente, las nuevas tecnologías forman parte de nuestra vida, y también de la de nuestros hijos, por este motivo, nuestro objetivo no es prohibirles el uso de las pantallas, si no que hagan un uso responsable de ellas.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo para que haga un uso responsable de las Nuevas Tecnologías? Te damos una serie da pautas:

  • Controlar y limitar el uso de las nuevas tecnologías: tenemos que establecer junto con nuestros hijos tanto la cantidad de tiempo de acceso a las nuevas tecnologías, por ejemplo, a través de un contrato que hagamos con él.
  • En la medida de lo posible, que el ordenador o la Tablet esté en un lugar de la casa donde todos tengan acceso, para así, de alguna manera, poder supervisar el comportamiento que está teniendo nuestro hijo en red. Si nos preocupa el material al que están accediendo, también podemos instalar en su dispositivo un control parental.
  • Fomentar una buena comunicación en casa: Informar a nuestros hijos sobre el uso de Internet y los peligros que pueden conllevar las redes, de una manera cercana para favorecer así una actitud crítica frente al uso propio de las nuevas tecnologías.
  • Interésate por tu hijo: sus gustos, sus intereses… establece una relación cercana con él, para que, si en algún momento le ocurre algo, tenga la confianza de ir a ti a contártelo.
  • Ocio alternativo: si queremos que nuestro hijo reduzca el tiempo en contacto con las pantallas, tenemos que ofrecerle otras alternativas. Fomente en su hijo el amor al deporte, al cine a la lectura… y si pueden ser actividades compartidas mejor, así favorecerá sus habilidades sociales cara a cara, y sobre todo, sea un modelo para él, no podemos exigirle algo que no hacemos nosotros mismos.

Si poniendo en marcha todas estas estrategias no conseguimos que el problema disminuya, tenemos que plantearnos acudir a un especialista en Psicoterapia Infantojuvenil para que nos oriente de una manera profesional.

Como conclusión, las Nuevas Tecnologías de por sí, no son malas, si lo es un uso inadecuado de ellas, y los niños y los adolescentes son especialmente vulnerables a estos efectos.

Debemos favorecer en ellos un pensamiento crítico sobre los peligros que tienen las redes y limitar el tiempo de conexión. Así como inculcar otro tipo de ocio, empezando por nosotros mismos, para que no necesiten tanto las TIC`s y sean capaces de divertirse por otros medios. Y sobre todo, favorecer las relaciones personales, con los amigos y con la familia… para que aprenda a valorar el contacto cara a cara en comparación con las que se establecen a través de una pantalla.

Artículo escrito por Mónica Gonzalo Caballero;  Psicóloga, Psicoterapeuta infanto-juvenil. Responsable de Formación en Psicólogos Pozuelo.

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