Psicología infantil

Nomofobia en niños y adolescentes: qué es y cómo se trata

Tanto los padres como los niños pueden verse afectados por la nomofobia. Pero es cierto que, en el caso de los niños y adolescentes, en los últimos años los casos están incrementándose. ¿En qué consiste este miedo y qué deben saber los padres?

Nomofobia en niños y adolescentes
Foto: Istock

La tecnología nos ha hecho la vida más fácil. Y, en la actualidad, la mayoría de las personas disponemos de un teléfono móvil con conexión a Internet, lo que nos ofrece una puerta abierta a una amplia variedad de ventajas. Pero no saber hacer un uso responsable o adecuado puede acabar causando algunos problemas. 

La nomofobia consiste en el miedo excesivo que una persona tiene a ser separado de su teléfono móvil o a perderlo. Detrás de este término se esconde el carácter patológico de nuestra relación con el teléfono móvil, incluso desde una edad más o menos temprana. 

Como manifiestan los expertos, la nomofobia no se encuentra tanto ligada al objeto en sí (esto es, al dispositivo móvil) sino a las distintas acciones y posibilidades que este permite, especialmente en lo relacionado con el acceso a las redes sociales, mensajes y / o llamadas. 

Este fenómeno puede revelar ciertas debilidades narcisistas, como podría ser el caso de tener miedo a estar solo. Aunque también podría revelar ciertas ansiedades reales, o incluso el miedo al aburrimiento.

En el caso de la nomofobia nos encontramos ante una forma de patología vinculada a las tecnologías modernas, en particular a los teléfonos inteligentes, y al miedo excesivo a ser separados de él. Básicamente, la persona teme no poder comunicarse, no poder acceder a la información, perder su conexión o, simplemente, renunciar a su comodidad.

¿Cómo saber si nuestro hijo tiene nomofobia?

Se estima que, a partir de los 10 años de edad, el 35 por ciento de los niños tiene su propia consola de videojuegos, el 28 por ciento su propia tableta digital y el 11 por ciento su propia televisión. 

Pero en el caso del teléfono móvil el problema tiende a ser algo mayor, ya que se estima que, entre los 10 a los 15 años de edad, cerca del 87 por ciento de los niños ya tienen un teléfono inteligente (smartphone).

Síntomas de la nomofobia
Foto: Istock

Si realmente no es posible hablar de adicción, especialmente en el sentido de una adicción que requeriría abstinencia, algunos niños y adolescentes sí pueden desarrollar conductas particularmente tóxicas con respecto a su teléfono móvil, hasta el punto de sentirse ansiosos cuando no se encuentran cerca de él.

Es muy común que los niños mayores y adolescentes afectados por nomofobia presenten trastornos del sueño, problemas de visión, ansiedad o incluso depresión. Además, peores notas en la escuela, el instituto o la universidad pueden convertirse en motivos de alarma para los padres, así como el aislamiento permanente en su habitación o la ruptura de las relaciones con los amigos.

¿Qué pueden hacer los padres?

A diferencia de lo que podemos llegar a pensar en un primer momento, prohibir el teléfono no es la solución, especialmente si tenemos en cuenta que se trata de una herramienta de integración social muy común en la adolescencia. En lugar de prohibir su uso, la clave está en favorecer el diálogo.

En primer lugar, es conveniente tratar de discutir con nuestro hijo acerca de qué hacer con su teléfono inteligente, qué encuentra en ese dispositivo y qué le brinda. Entonces es posible establecer una serie de reglas claras en asociación, como:

  • Configurar áreas en casa sin pantallas (por ejemplo, en su habitación, en la mesa al comer) o incluso un día a la semana sin un teléfono inteligente para toda la familia.
  • Instalar un lugar donde todos los miembros de la familia puedan dejar sus teléfonos móviles antes de irse a la cama.
  • Desactivar las notificaciones de algunas de las principales aplicaciones del teléfono móvil. 
  • Hacer que el adolescente utilice un reloj para evitar que mire constantemente la hora en su teléfono móvil.
  • Organizar y realizar actividades distintas a las digitales, como hacer deporte o escuchar música.

Evidentemente, los padres deben ser ejemplares. Y es que son considerados los actores más influyentes en la educación digital de sus hijos adolescentes. Por tanto, es esencial no solo que los padres informen a sus hijos acerca de los riesgos que supone el uso excesivo de teléfonos inteligentes, sino que los sensibilicen sobre los procesos de dependencia.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

Vídeo de la semana

Continúa leyendo