Redes sociales

¡Ojo con TikTok! Tu hijo podría tomar comportamientos demasiado sexualizados

“Si una niña o un niño que no sabe lo que es el sexo, observa que cuanto más sexualizado esté el contenido que comparte en redes sociales, más ‘likes’ tendrá, lo hace sin pensar en las consecuencias”. Reflexión dura, ¿verdad? Este es solo uno de los riesgos a los que exponemos a nuestros hijos en redes sociales como TikTok.

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Fuente: Istock

Una niña de unos 15 años bailando y mirando a la cámara en un paso cebra mientras mueve los labios al ritmo de una canción y los coches esperan para pasar; bailes imitando la letra de alguna canción mientras miran a la cámara con actitud desafiante; retos y trucos que ponen en riesgo su integridad física (como este en el que hay que beber un medicamento específico); chicos y chicas de 12 años imitando una cita o invitando a alguien a quedar… ¿te suena raro? Pues esto es solo parte de la normalidad y el día a día de tus hijos en TikTok.

La red social se ha consolidad como una de las preferidas de los adolescentes y preadolescentes en la actualidad: solo en enero de 2020 fue la app más descargada de todo el mundo superando los 104,7 millones de descargas en dispositivos móviles. Un 46% más que el mismo periodo del año anterior.

En ella, los vídeos de 15 segundos o más de duración haciendo algo específico se han convertido en la normalidad. Hasta el punto de ir por la calle y encontrarte con alguien hablando a la cámara, moviendo los brazos de alguna manera específica o adoptando posturas para nada naturales.

Y hasta aquí no habría ningún problema. Este reside en que, pese a que es una red social para mayores de 12 años, el 60% de los usuarios tiene entre 13 y 24 y, además, tal y como comenta Marc Masip en La Vanguardia, “en 3º de Primaria (8 años) es la aplicación más usada por casi un tercio de los alumnos, en especial por las niñas; en 4º y 5º de Primaria (9 y 10 años) casi la mitad de los estudiantes la citan en primer lugar”.

¿Esto qué significa? Que la red social permite que chicos y chicas preadolescentes e, incluso, infantes, accedan y, lo que es peor, quieran imitar contenidos que no se corresponden con su edad. “El problema está cuando, a través de herramientas como las redes sociales, el individuo pasa de exhibir su imagen a ‘manosearla’ a fuerza de sobre-exhibirla y cuando se presta a que sean los demás quienes juzguen el total de su personalidad a través únicamente de su imagen en un vídeo o una foto”, nos cuenta  Rafael San Román, psicólogo en Ifeel.

Sexualidad y edad: cuando se supera el límite

Basta con acceder un minuto a los vídeos de TikTok para observar conductas demasiado sexualizadas (aunque hay de todo): chicas preadolescentes bailando de forma sensual, dejando entrever su cuerpo, seduciendo a través la ropa, los posados o las expresiones faciales. De acuerdo a las palabras de Rafael San Román, “a pesar de que creemos que vivimos en un momento de enorme y sana liberación sexual, tenemos una relación con el sexo bastante más ambigua de lo que somos conscientes”. Esto, tal y como él mismo nos cuenta, hace que a veces veamos ciertas sexualizaciones en preadolescentes como algo normal y natural y que, a menudo, pasen desapercibidas.

Sin embargo, la sexualidad es algo normal, que nos seduce y nos atrae y, por tanto, puede utilizarse como un método rápido de atracción. ¿Y dónde reside el peligro? “Sin una personalidad formada, que haya aprendido a fijar sus propios límites, los adolescentes son altamente vulnerables a la tiranía del like y a cometer errores en las redes que les pueden acompañar toda la vida”, afirma Carlos Rodríguez, psicólogo del Centro de Psicología Rodríguez Vidondo y miembro de Top Doctors.

Y es que recordemos que uno de los principales peligros en la relación entre los adolescentes y las redes sociales es que se dejan llevar fácil por la búsqueda de likes: “aquí es fácil suplir la necesidad de atención, la de pertenencia y la de aceptación que representan a esta etapa de la vida”, comenta Rodríguez.

El problema: normalizar la situación

Si mezclamos factores como que en TikTok hay bastante sexualización, que la edad media de uso está en los trece años y que los adolescentes, por el grado de desarrollo en el que se encuentran, necesitan buscar la aceptación del grupo, nos hallamos ante un cóctel explosivo. “Cuando los preadolescentes ven de forma constante este tipo de contenidos pueden acabar por normalizarlos” comenta Claudia Portillo, psicóloga del Centro de Psicología Rodríguez Vidondo y miembro de Top Doctors.

“Nos encontramos con niñas que no saben lo que es el sexo pero que observan que, cuanto más sexualizado está el contenido que comparten, más likes reciben y esto es un refuerzo positivo inmediato muy potente”, nos cuenta.

Y esto no acaba aquí: las actitudes que tomen nuestros hijos en redes sociales como TikTok podrían acompañarles hasta la vida adulta: “los perfiles a los que siguen acaban representando unas expectativas acerca de lo que deberían ser y que, además de ser ideales imposibles, no siempre se corresponden con lo que les haría más felices”, comenta Portillo. Las consecuencias de este hecho podrían ser la frustración, la insatisfacción en torno a su vida, su cuerpo e, incluso, el rechazo hacia sí mismo y lo que les rodea.

Por otro lado, también existe el riesgo de los depredadores sexuales, que a menudo utilizan estas redes sociales para relacionarse con las víctimas. En este artículo os hablamos ampliamente sobre ellos.

¿Cómo controlar lo que hace mi hijo en las redes sociales?

Tomando como ejemplo las palabras de Manuel Bruscas, los más peques han encontrado en TikTok un espacio donde sentirse completamente libres, donde ser ‘ellos mismos‘porque tienen la sensación de que no hay adultos y de que sus padres, ahí, no los vigilan. “Como padres es casi imposible bloquear el acceso al móvil a nuestros hijos y los sistemas de control parental, a veces se escapan de nuestros conocimientos técnicos. Además, no podemos controlar lo que pasa fuera de casa”, explica Carlos Rodríguez.

De aquí se desencadena la importancia de que los padres ejerzan vigilancia sobre el uso que hacen los menores de edad de las redes sociales e internet. Además, habremos de enseñarles los riesgos de su utilización y, sobre todo, inculcarles muy buena educación en valores: “hay que transmitirles que lo que ve en esas cuentas no representa la realidad e, incluso, abrir debates con ellos sobre esos temas para enseñarles a filtrar lo que consumen”, comenta Blanca Portillo.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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