Sexualidad

Perder la virginidad: “Mamá, mis amigos ya lo han hecho y yo no”

El primer encuentro sexual es un momento importante en la vida de nuestros hijos, por eso, es fundamental que cuenten con nuestro apoyo y que sientan que pueden hablar con nosotros sobre cualquier tema. La "presión de grupo" puede provocar angustia y malestar.

adolescente preocupado
Foto Istock

La primera relación sexual es importante y genera muchas dudas entre algunos padres y madres saber cómo afrontar este momento de sus hijos y, sobre todo, cómo ayudarles y orientarles ante él. Muchas veces, además de las dudas que suscita en todos los adolescentes el tema de la sexualidad y el sexo, hay un factor que se da con frecuencia y que genera estrés y preocupación: la presión de grupo. En todo grupo de amigos hay unos más “adelantados” que otros y en algunas ocasiones los que ya han tenido su primera relación sexual pueden ejercer una presión sobre los que aún no han perdido la virginidad que puede resultar difícil de sobrellevar.

¿Cómo podemos orientarles ante la primera relación sexual?

Hay que tener en cuenta que la confianza y la comunicación son claves y que esto no aparece de la nada ni de un día para otro, es importante ir forjando estos lazos desde que los hijos son pequeños: “Hay que fomentar la cercanía y complicidad desde primaria para poder abordar estos temas de forma adecuada en la adolescencia”, advierte Raquel Graña, psicóloga, sexóloga y coach educativa, autora del libro ‘Sex On’.

Una vez que tenemos claro lo anterior, debemos incidir en lo fundamental: la importancia de que sea algo que desean hacer, que nunca hagan presionados y que debe ser con la persona con la que quieren hacerlo: “Debemos decirles que debería ser con una persona con la que se sientan cómodos, seguros y nunca presionados, si no es así, esa persona no es”, aconseja la experta. Es decir, les debe quedar claro que debe ir despacio, que la persona debe ser de confianza, el sexo debe ser consentido y consensuado previamente hablado, no deben sentirse presionados por nadie y deben hacerlo porque realmente apetezca. En el canal de YouTube de Raquel Graña pueden encontrarse muchos vídeos que pueden ayudar a los adolescentes a resolver dudas y miedos.

Otro aspecto fundamental es hablar con nuestros hijos de sexo sin ocultarles información, hablando claro y haciéndoles saber que hay distintas orientaciones sexuales y que el sexo es mucho más que lo obvio: “Debemos explicarles que no todo es "coito", que hay muchas más cosas y más orientaciones que la heterosexual, que erótica son muchas cosas, besos, caricias... y que antes que el coito hay otras cosillas que probar, como pueden ser la masturbación, los primeros besos, las caricias, los roces...”, explica Graña.

No obstante, la sexóloga aconseja que, si se va a hablar del coito en sí, hay que trasladarles la necesidad de que se sientan cómodos y partícipes en todo momento: “Hay que explicarles que tenemos tiempos de excitación distintos y que no hay que ir directamente a penetrar. Punto muy importante”. Además, no debemos olvidar incidirles mucho en la seguridad y en la protección, aspecto fundamental para cualquier relación sexual: “Debemos concienciarles de que siempre hay que utilizar preservativo y lubricante lo más natural posible como recurso adicional para facilitar la situación, nunca de frío o calor porque pueden producir irritación”, asegura Graña.

¿Y si siente angustia porque “todavía” no lo ha hecho?

Como decíamos antes, la presión que muchos adolescentes pueden sentir por parte de sus amigos si estos ya han mantenido relaciones sexuales y ellos no puede causar angustia y malestar, ya sea porque los amigos hacen bromas, comentarios o presionan de alguna manera o puede deberse a una “autopresión” para no sentirse “distinto” al resto: “Es importante trasladarles que cada uno es diferente y que cada persona necesita su tiempo, que se va a cansar de hacerlo cuando sea mayor, que no es tan relevante como lo ponen”, recomienda la sexóloga.

¿Cómo ayudarles a lidiar con la “presión de grupo”?

Ya hemos hablado de la “presión de grupo” sobre perder la virginidad y el malestar que puede provocar, por eso, los adultos debemos inculcar a nuestros hijos que ser distinto, comportarse diferente y respetar los ritmos que cada uno tiene no es algo malo, al contrario, es muy positivo: “Recuerdo una cosa que me decía mi madre, "si todos se tiran de un puente, ¿tú vas a ir igual?" Y luego, recordad que cada persona es diferente, todos somos únicos. Yo tengo personas en consulta con 30 y 45 años que están teniendo sus primeras veces y que NO pasa nada, siempre se llega a tiempo. No les va a cambiar la vida ni les va a cambiar el mundo. Y, muchas veces los que presionan son los que más aspectos necesitan trabajar en sus vidas y eso no quiere decir que sus relaciones sexuales sean satisfactorias”, argumenta la experta.

Se siente “un bicho raro”: ¿cómo puedo ayudar?

Muchos adolescentes se sienten como un “bicho raro” al ser los únicos de su grupo o pandilla de amigos que no han mantenido relaciones sexuales. En estos casos es muy importante que les ayudemos y que logremos que se quieran y se respeten. Debemos explicar a nuestros hijos que tampoco es necesario que cuenten toda su vida ni que expliquen cosas que les puedan hacer sentir incómodos: “No es necesario que sepan su vida privada. Cada uno decide qué contar, cuándo, cómo y hasta dónde. Podemos ponerles casos de personas que tienen relaciones más tarde y que no pasa nada, que no hay que correr, que mañana no se acaba el mundo y que mejor sentirse seguro y cómodo a que la relación provoque malestar. De hecho, yo en los institutos me encuentro muchos adolescentes que cuentan que su primera vez fue horrible por apurar y que hubieran esperado”.

¿No es demasiado pronto?

Esta es la eterna duda de los padres y madres. Para muchos adultos, afrontar que nuestros hijos crecen y se van a enfrentar a estas situaciones genera miedo, dudas y angustia, pero es importante aprender a confiar en ellos y transmitirles que no hay un momento o una edad concreta, sino que deben sentirse preparados: “Los adolescentes a mí me preguntan cuándo hacerlo, yo les digo que cuando se sientan cómodos y libres, sin presiones. También que como mínimo les diría entre los 15 y 17 años. ¿Por qué digo esto? Porque ya hay algunos con 12 o 13 años que han tenido su primera relación erótica. Las familias deben RESPIRAR y calmarse. No tomárselo como algo personal, sino que hay que empatizar con el niño o la niña que tienen delante. El adolescente quiere ser adulto y asocia tener sexo con ser adulto, aunque no tengan nada que ver. Es una creencia social, como fumar, beber, salir de fiesta, conducir...”, concluye Graña.

Comunicación, empatía, diálogo y comprensión son claves para ayudar a nuestros hijos ante este momento vital. Si saben que pueden contar con nosotros será más fácil para todos.

foto firma

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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