Límites en adolescentes

Poner límites a los adolescentes puede provocar cuadros de ira: ¿cómo gestionarlo?

Los psicólogos alertan de un aumento de disociación entre el mundo virtual y el real en adolescentes. ¿Cómo gestionar la rabia que causan en ellos los límites?

La salud mental de los niños y los adolescentes se está deteriorando”. Así de tajante se mostraba hace tan solo unas semanas la Asociación Española de Pediatría que pedía, de manera urgente, una reconsideración de las consultas de salud mental en atención primaria.

Desde que comenzase la pandemia, los pediatras alertan de un aumento de las urgencias psicológicas en menores de edad. Sobre todo en adolescentes, que llegan con más cuadros de depresión y, sobre todo, con más tendencias suicidas de antes.

De hecho, no hace falta mirar estadísticas. Solo es necesario ver la realidad para darse cuenta de que algo está pasando con la salud mental de nuestros jóvenes: hace apenas unos días un chico de 15 años asesinaba a sus padres y su hermano después de que le prohibiesen los videojuegos por un mal rendimiento escolar. Un alumno en Murcia acaba de apuñalar a su docente aprovechando que estaba de espalda en la pizarra. Hace tan solo unos meses, un niño de apenas ocho años pedía a sus padres que le prohibiesen los videojuegos reconociendo su adicción. Y podríamos seguir.

¿Qué está pasando? “Estamos viendo en consulta más casos que nunca de chicos más conectados con el mundo virtual que con el mundo real”, nos cuenta Mercedes Bermejo, directora del centro sanitario Psicólogos Pozuelo.

Límites e ira adolescente: ¿tienen relación?

La madre del parricida de Elche buscaba, únicamente, que su hijo aumentase su rendimiento académico y que ayudase en las tareas familiares. Lo intentó cortando directamente su conexión Wi-Fi y prohibiéndole el uso de videojuegos de manera radical.

Este fue el motivo que llevó al menor a asesinarle, tanto a ella, como a su hermano y, posteriormente, a su padre.

“Es importante tener en cuenta que en los adolescentes el cerebro todavía no ha madurado de manera completa. La parte encargada de la impulsividad y la autorregulación no se acabará de desarrollar hasta los 25 años”, explica a Ser Padres la profesional. “Si tienen una adicción a los videojuegos y se los cortas de manera radical, se generará en ellos un síndrome de abstinencia que no sabrán cómo gestionar porque no tienen las herramientas necesarias para ello”. “Es más fácil que tengan un nivel de impulsos y rabia más acentuados que los adultos o los niños más pequeños”, continúa.

Pero, es impensable que los padres no pongan límites a sus hijos, incluso en plena adolescencia. Lo que sí es necesario comprender es que hay que hacerlo bien y no al libre albedrío.

¿Cómo poner límites a un adolescente sin miedo?

“Hay que gestionar los límites desde edades tempranas”, explica Bermejo. Pero no habla de límites controladores, si no límites de supervisión y de contención porque, si los chicos llegan a la adolescencia sin tener interiorizados unos cuantos límites de buen uso de la tecnología, puede aparecer esa menor capacidad de gestión para hacerlos frente en ese momento.

“Sabemos que los padres y las madres de hoy en día no somos nativos digitales y, por ende, mucho desconocimiento sobre el buen uso de la tecnología”, explica la profesional. Por ello, cree que es bueno que los padres se hagan con algún tipo de control parental que les ayude a gestionar las horas que los niños pasan delante de las pantallas (no solo de la consola, sino de todas las pantallas en general) y el tiempo que pasan comunicándose con su familia.

Disociación entre el mundo real y el virtual: un problema real

“Cada vez más, los adolescentes pasan más tiempo en el mundo virtual que en el mundo real”, afirmaba Mercedes Bermejo hace unos días. Sobre todo desde que comenzó la pandemia se relacionan más con sus iguales a través de las redes sociales o las aplicaciones de mensajería instantánea que en la vida real.

“Muchas veces no saben diferenciar entre el mundo real y el virtual”, explica la profesional. Y esa podría ser una de las causas que hubiera llevado al chaval de 15 años a matar a su familia: pensar que estaba viviendo en un videojuego.

De hecho, hace unos años ocurrió en España un caso parecido: un chico de 16 años mataba a sus padres y su hermana con una catana porque quería simular un videojuego.

Bermejo vuelve a nombrar a los límites sanos como los principales agentes para que los chavales no lleguen a este punto. A los límites y a los síntomas que pueden alertar de una adicción de este tipo:

  • Abandono de la autoimagen y del aseo en general
  • Bajo rendimiento académico
  • Alteraciones del sueño (tienden a acostarse muy tarde y levantarse también muy tarde)
  • Alteraciones en la alimentación
  • Apatía e irritabilidad
Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas crianza, infancia, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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