Miedo al ridículo

¿Qué es el síndome de Salomon que puede aparecer en la adolescencia?

El miedo al ridículo y a destacar en un grupo de iguales es un sentimiento muy habitual en esta etapa, y son causas relacionadas con este síndrome descrito por primera vez a mediados de los años 50 del siglo pasado.

En un momento donde la salud mental está cobrando la importancia que merece en la agenda pública de políticos y sociedad, es interesante dedicarle tiempo y espacio también en los medios a distintas patologías relacionadas con la psicología que pueden presentarse en los menores de edad. Es el caso del síndrome de Salomon.

Se llama así al síndrome caracterizado por el miedo a destacar porque quien lo sufre “evita ser exitosa o sobresalir para seguir perteneciendo a la mayoría”, explican desde Mapfre. 

El nombre del síndrome se debe, como es habitual en ciencia, al investigador que lo describió por primera vez, Solomon Asch, que en 1951 llevó a cabo un experimento en el ámbito de la psicología social que pretendía estudiar la influencia del entorno y la presión social en la conducta humana

En total, Asch centró su trabajo en 123 personas con la excusa de someterles a un estudio oftalmológico, les agrupó de ocho en ocho y les mostró tres cartulinas de forma sucesiva para que decidiera cuál era la línea más larga de cada cartulina. Dado que los siete primeros de cada grupo estaban compinchados con el investigador, elegían la misma opción, incorrecta. El octavo, que desconocía la trampa, debía hacer lo propio después. Y el resultado fue que en el 75% de las ocasiones se habían dejado los sujetos sometidos al estudio influir por las decisiones previas de los miembros de su grupo.

 Entre las razones, explican desde Mapfre, “apareció el miedo al ridículo”, de ahí que Solomon Asch concluyera que “la conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría”.

¿Por qué en la adolescencia?

Dado que se trata de un síndrome relacionado con la presión social y la influencia del entorno directo, es en la adolescencia cuando mayor riesgo existe de que aparezca el síndrome de Solomon. 

El motivo es que en este tramo de edad, después de la niñez y antes de afrontar la juventud, los seres humanos amplían su grupo de pertenencia, cobrando importancia el de los amigos por encima o a la par del familiar. Durante la adolescencia, además, la personalidad todavía no está definida, es un entorno donde prima la individualidad, es habitual sufrir inseguridades a menudo y el éxito de los demás despierta envidia, a lo que hay que añadir la baja autoestima o los problemas de confianza en uno mismo, que se pueden dar en cualquier etapa de la vida. Este cóctel hace que el miedo al que dirán sea común entre los chicos y chicas adolescentes, de ahí que sean uno de los grupos de población en los que más incidencia tiene el síndrome descrito por Solomon Asch. 

Si un adolescente sufre este problema de índole psicológico, la consecuencia inmediata es que se descompensa su posición dentro del grupo de iguales que conforma con otras personas de su edad, de manera que queda diluido en el grupo hasta quedar en una posición muy vulnerable a nivel emocional. Esto, a su vez, conlleva un riesgo alto de que el menor se comporte y se relacione de una manera que no aceptaría si no sufriera el síndrome de Solomon. 

Ante cualquier atisbo de que un hijo adolescente pueda estar pasando por un bache emocional, con independencia de si luego se diagnostica el síndrome de Solomon o no como parte del problema, es muy importante ponerle en manos de un especialista

Pero para que no sea traumática la experiencia de entrada o muestre rechazo, es aconsejable hablar sin tapujos en casa de la salud mental de forma anticipada a esta etapa conflictiva a nivel emocional. 

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