Adolescencia

Qué hacer ante las malas compañías de tus hijos

A medida que nuestro hijo/a crece, es normal que se empiece a rodear por nuevos amigos. Pero, ¿y cuando estos amigos pueden ser considerados como "malas compañías"? ¿Qué podemos hacer?

Cuando los jóvenes llegan a la etapa de la adolescencia, suelen preferir pasar menos tiempo con sus padres y más con su grupo de amigos, porque necesitan fortalecer sus relaciones de amistad y esto es algo normal. Por lo general, los adolescentes tienden a buscar amigos con rasgos o intereses similares a los suyos.

Malas compañías de nuestros hijos
Foto: Istock

Sin embargo, es posible que tu hijo salga con otros jóvenes que te causen mala impresión, ya sea porque son adolescentes muy distintos a él, porque visten diferente o porque consumen alguna sustancia (como alcohol o tabaco). En consecuencia, si tu hijo adolescente se relaciona con “malas compañías”, o más bien amigos que tú consideras que pueden ser una maña influencia, es normal que te preocupes.

Además, es probable que no sepas si prohibirle que vaya con ese grupo, si exigirle que te cuente siempre dónde va, con quién y qué hace o, por el contrario, si es preferible confiar en él y dejar que tome sus propias decisiones. Por ello, antes de realizar cualquier acción en este aspecto, es conveniente que reflexiones y sigas los consejos siguientes:

Educar en valores

En primer lugar, piensa en los valores que estás inculcando a tu hijo y cómo son de importantes para él. Si has educado a tu hijo en los valores fundamentales, será capaz de distinguir entre el bien y el mal y será menos probable que caiga en malas compañías y tenga comportamientos de riesgo.

En este sentido, es recomendable que le enseñes valores aprovechando situaciones cotidianas y que siempre actúes como ejemplo de buena conducta y en coherencia con tus valores.

“Los amigos se cuentan siempre dos veces: en las buenas para ver cuántos son y en las malas para ver cuántos quedan.”

Por lo tanto, reflexiona sobre los valores que tiene tu hijo y cómo éstos guían su conducta. Si crees que son los apropiados, debes confiar que sabrá por él mismo elegir sus amistades o hasta qué punto dejarse influir.

Si crees que no son los que te gustaría, trabaja en ellos: habla mucho con él, busca películas adecuadas a su edad con temas relacionados que luego podáis comentar, y sobre todo, crea un clima de confianza en el que pueda recurrir a ti.

Enséñale a tomar buenas decisiones

En segundo lugar, si has enseñado a tu hijo a elegir bien y tomar sus propias decisiones de forma correcta, podrá escoger bien sus amistades según un buen criterio. De esta manera, dándole esta capacidad de decisión, le estarás dando también cierta autonomía, y esto además le hará sentir satisfecho.

Esto puede ser complicado si eres muy controladora o te angustias mucho con la crianza, pues sentirás que estás dejando en su mano algo muy importante. Confía: en la adolescencia tenemos que aprender a soltar, estando cerca. Las imposiciones severas no suelen funcionar, menos aún en el campo de la amistad. Es una posición complicada a veces, pero podemos con ella.

Mantened una comunicación fluida y asertiva

Consejos ante las compañías de nuestros hijos
Foto: Istock

Por otro lado, es importante que la base de la comunicación con tu hijo sea la sinceridad y la confianza, para que siempre tenga la oportunidad de expresarse con libertad. No conviene que haya reproches frecuentes o prohibiciones de ir con determinados amigos, ya que esto puede contribuir a que la comunicación entre vosotros se vuelva difícil y que tu hijo adopte una actitud rebelde y se aleje de ti.

Por el contrario, vuestra comunicación debe ser fluida y asertiva, para poder compartir vuestras opiniones sobre sus compañías. De esta manera, podréis reflexionar acerca de quién es buen amigo y quién no. Enséñale que hay amigos que solo son para echar unas risas, pero que un verdadero amigo se preocupa por él, nunca le haría daño y le ayuda cuando tiene problemas.

“Una de las más bellas cualidades de la verdadera amistad es entender y ser entendido.”, Séneca.

Conoce a sus amigos

Es posible que te hagas una idea errónea sobre las amistades de tu hijo si te basas en una primera impresión. Por ello, es conveniente que intentes ir más allá de las apariencias y averigües un poco más sobre los amigos de tu hijo. Si le preguntas acerca de ellos y sus padres, es probable que sientas más calma y seguridad y dejes de ver esas compañías como un peligro para tu hijo.

Por último, si tu hijo tiene amistades que le están influyendo de manera negativa, no intervengas enseguida, es preferible que esperes un poco a ver cómo evoluciona la relación. Si su amistad sigue adelante y prevés que puede perjudicarle, intenta hablar con tu hijo de forma respetuosa y asertiva, explicando el motivo por el cual ves que esa amistad no le conviene.

Aun así, tendrá que confiar en él, pues una vez sale por la puerta de casa perdemos el control y poco podemos hacer. Por ello es más inteligente transmitirle nuestras opiniones o consejos, pero siempre desde el respeto. Que sepa que puede elegir, y que nos tiene ahí si se equivoca. El apoyo incondicional es imprescindible durante la adolescencia.

Úrsula Perona

Úrsula Perona

Úrsula Perona es psicóloga infanto juvenil y mamá de 3 hijos. Lleva más de 15 años tratando a pacientes de todo el mundo, estando especializada en psicopatología en infancia y adolescencia. El asesoramiento a padres es otra de sus pasiones, pues concede especial atención a la impronta que los padres dejan en los hijos. Es colaboradora habitual en medios de comunicación nacionales de prensa y televisión. Docente universitaria, traslada su experiencia en el campo clínica a los estudiantes de psicología de la Universidad Católica de Murcia. Ha escrito dos libros de divulgación para padres: 'Hijos de Alta Demanda,' y 'Niños altamente sensibles'.

Continúa leyendo