Temas tabú

Cómo hablar de sexo y otros temas tabú con tus hijos

Hay conversaciones en la educación que vamos retrasando y nos cuesta abordar por nuestro propio desconocimiento para responder a ciertas preguntas, porque nos resultan incómodas o por nuestras propias inseguridades. La del sexo es una de ellas.

Hay temas en la educación, como el sexo,  que nos cuesta abordar por nuestro propio desconocimiento para responder a ciertas preguntas, porque nos resultan incomodos o por nuestras propias inseguridades. Quizás tenemos un enfoque erróneo de lo que significa educación sexual, y es que educar no consiste en una charla apurada dónde vuelques todo tu conocimiento sobre un tema determinado, sino en ir dando pasos y aprovechando las oportunidades que la vida te brinda.

Por regla general, la adolescencia es un momento en que el tema sexual está más presente y dónde ves más necesario hablar sobre sexo, no para reprimirles sino por las conductas de riesgo que puedan surgir. Sin embargo, durante su desarrollo has tenido multitud de ocasiones para hablar del tema y quizás las has desperdiciado porque pensabas que era muy pequeño y has ignorado sus preguntas. Por ejemplo, con el nacimiento de su hermano, alguna serie dónde mencionen el tema o cuando empezó a masturbarse.

 

Cuándo empiezo con la educación sexual

Desde pequeños, en torno a los 9  ó 12 meses, puedes empezar a ver indicios de que empiezan a explorar su cuerpo e incluso a estimularse, quizás primero se frota a través de sus peluches o los cojines y luego con su mano. Algunos niños o niñas lo hacen de forma más privada que es difícil saberlo y otros más pública, pero todos van a tener esa etapa. El modo en que tú reacciones y lo que le digas cuando eso suceda será una de las primeras charlas que tendrás sobre masturbación.

Si te ve preocupada, ansiosa o ignoras esa conducta, le estarás diciendo de forma indirecta que para ti el tema sexual es tabú o es algo malo. Por tanto, el momento ideal para hablar con tu hijo es en el momento que te pregunte o empieces a ver que tiene comportamientos sexuales. La masturbación no es la única conducta, es importante que sepas que los besos o abrazos a otras personas también forman parte de esos comportamientos, aunque quizás los encuentres menos alarmantes. Por ejemplo, si ves que da besos o se deja acariciar por otros niños también forma parte de esas conductas sexuales.

¿Cómo abordo la educación sexual?

Piensa con tu pareja que enfoque educativo tenéis respecto al tema sexual: Lo más importante en la educación es valorar cual va a ser tu posición ante ciertos temas para tener un criterio al respecto. Cuanto más proactivo seas, mejor. En caso de que haya algún tema para el que no te sientas preparado o no hayas hablado previamente, es preferible que aplaces el momento, pero no indefinidamente. Tomarte ese tiempo significa que a lo largo del día pensarás en una respuesta y de esa forma te ayudará a hablar de una forma más tranquila y coherente.

Responde de forma sincera y natural a cada pregunta: Te puede parecer que las dudas que tiene no son importantes o que puedes ignorarlas hasta que sea “más mayor”, pero el momento es ahora. Al igual que tú, necesita saber tu opinión sobre qué debe hacer si le dan besos en la boca, si otros niños o niñas le tocan o si está bien estimularse en el parque o en medio de casa. Los niños son naturales, así que tú también.

Lenguaje adecuado y sencillo adaptado a su edad: No te enrolles con explicaciones técnicas o innecesarias si crees que no lo va a entender, cuanto más claro y más se adapte a su edad mejor.

No delegues la educación sexual en los demás: Los colegios o los institutos hacen su labor afectivo-sexual, pero a ti te corresponde ampliar la información. Es mejor que tú seas la fuente a la que preguntar esa duda a que busquen la información en otros sitios porque puede ser sesgada y dar pie a más confusión. Además, no hace falta que le esté pasando a tu hijo, las experiencias de los demás que te cuenta también te ayudan a anticipar ciertos temas como eyaculación nocturna o la regla, de esa forma se sentirán seguros cuando suceda.

No le prohíbas o le castigues: Para vivir una sexualidad sana es necesario que no le alarmes con los peligros ni le reprimas, simplemente redirige la situación. Por ejemplo, si le pillas masturbándose o dándose un beso con alguien o si ve películas porno. Contrariamente a ciertos prejuicios, hablar de ello no fomenta que vaya a practicar conductas sexuales de forma más frecuente, sino más bien te acerca más a tu hijo y te ayuda a establecer ciertos límites y despejar dudas como que la masturbación es un tema privado, que es necesario utilizar métodos anticonceptivos eficaces o que es importante expresar tus dudas, ya seas hombre o mujer y eso no te convierte en alguien débil, inferior o un bicho raro. Tú decides cómo vivir tu sexualidad siempre y cuando respetes a los demás.

Artículo elaborado por Nuria G. Alonso de la Torre- psicóloga y fundadora de Ayudarte Estudio de Psicología

 

 

 

Continúa leyendo