Pubertad

Retraso de la pubertad: ¿cuáles son las causas y cómo se trata?

Aunque en ocasiones la pubertad puede adelantarse, también puede ocurrir todo lo contrario y retrasarse. Aún cuando puede ser preocupante para los padres, en la mayoría de las ocasiones no requiere tratamiento y acaba apareciendo tarde o temprano.

Retraso de la pubertad
Foto: Istock

Mientras que los expertos alertan del aumento de casos de pubertad precoz, en ocasiones puede ocurrir que los padres se alarman por todo lo contrario. Es decir, que se produzca un retraso en la aparición de la pubertad. Y que esta, en definitiva, no haya aún aparecido cuando en realidad debería haberlo hecho ya.

Debemos tener cuenta que un retraso en la aparición de los signos de la pubertad no tiene por ser extraño o grave. De hecho, aunque exista una edad aproximada de aparición tanto en niños como en niñas, esto no significa necesariamente que siempre deba empezar a la misma edad.

En caso de duda, y siempre en función de lo que considere el pediatra, la observación de los síntomas y del propio historial médico, y algunos exámenes, suelen ser suficientes para determinar la causa y, en caso de ser necesario, prescribir un tratamiento adecuado.

¿Desde cuándo es posible notar un retraso en la pubertad en un niño o en una niña?

Un estudio danés publicado en el año 2012 estableció las edades aproximadas en las que la pubertad comienza, tanto en niños como en niñas. Concretamente, indicó que estos signos (crecimiento de los senos en las niñas y aumento del tamaño de los testículos en los niños, seguido de la aparición de vello púbico en ambos sexos) ocurren alrededor de los 9 años en la niña y los 11 años y medio en el niño.

Por tanto, se considera que existiría un retraso en la pubertad más allá de los 13 años de edad en las niñas y de los 14 años en los niños. No obstante, de acuerdo a las estadísticas y a los diferentes estudios que se han publicado hasta el momento, suele ser mucho más raro para las niñas que para los niños. 

Retraso de la pubertad
Foto: Istock

De esta manera, el retraso de la pubertad se define por la ausencia de signos y señales puberales a los 13 años de edad y ausencia de la menstruación a los 16 años en las niñas, y la ausencia de signos de pubertad en los niños a los 14 años.

Aún cuando es cierto que existen pocas cifras disponibles, los expertos estiman que alrededor del 3 por ciento de los niños tienen retraso de la pubertad (es decir, apenas una niña por cada dos niños).

¿Cuáles pueden ser las causas?

Con frecuencia, en muchas ocasiones simplemente se debe a un retraso en el tiempo. Y, a menudo, ocurre en el contexto de un retraso de la pubertad familiar. Es decir, la anomalía suele ser familiar, y se constituye como una de las causas más frecuentes. A su vez, la edad ósea ayuda a confirmar el retraso del crecimiento.

No obstante, mientras que algunas causas afectan a ambos sexos, otras son específicas de cada género.

Las causas se dividen en dos grandes categorías: centrales y periféricas. Las centrales, por ejemplo, pueden afectar a ambos géneros y surgir del eje hipotalámico-pituitario u otras regiones del cuerpo no específicas de género. En el caso de las causas periféricas, sin embargo, sí son específicas de género, y están relacionadas con los órganos sexuales del niño.

Para que la pubertad ocurra normalmente, es necesario disponer de un sistema neuroendocrino normal y, por lo general, de una buena salud. Básicamente, la causa más habitual tanto en niñas como en niños es el retraso constitucional

Pero algunas enfermedades pueden influir negativamente en su aparición. Es lo que ocurre con la diabetes, la insuficiencia renal o la enfermedad mitral.

También existen otras causas que pueden explicarlo. Por ejemplo, en adolescentes muy delgados, o muy atléticos, la cantidad de grasa corporal presente es simplemente insuficiente para permitir la cantidad de estrógeno necesaria

Y esta causa también puede encontrarse en chicas jóvenes que siguen una dieta muy restrictiva, o que tienen anorexia.

Cómo se trata

Cuando se trata de un retraso puberal simple, por ejemplo, motivado por un retraso en el tiempo, no requiere tratamiento médico. Si este es el caso, lo normal es que espere un poco para ver cómo van las cosas, y vuelve a revisar al niño/a seis meses después.

En los otros casos, y siempre que el médico así lo considere, el tratamiento se basa en la administración de hormonas de reemplazo: estrógenos-progestinas en las niñas y testosterona en los niños.

Eso sí, un tratamiento prescrito demasiado temprano puede detener el crecimiento, y ralentizar la maduración normal hipotalámica-pituitaria.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

Vídeo de la semana

Continúa leyendo