Ideas para ayudar a tu hijo

Se empeña en ponerse a dieta, ¿qué hago?

La inseguridad suele estar detrás de su obsesión por adelgazar. No puedes prohibirle que cambia su alimentación pero sí hay medidas que mitigan su decisión.

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La pubertad es una etapa dura en la que el adolescente no se reconoce dentro de un cuerpo en continuo cambio. Pero algunos lo llevan peor que otros y deciden que les sobran unos cuantos kilos (muchas veces imaginación suya) y que son el origen de todos su problemas. ¿Su solución? Ponerse a dieta. ¿Y la nuestra? Tomar algunas precauciones.

Es importante que…

1. No nos pongamos a dieta con él/ella. Mostrarnos satisfechos con nuestro cuerpo, aunque no coincida con el canon 10, es una buena medida preventiva. Y evitemos comentarios del tipo: "Ya podía yo estar tan bien como tú". No hay dos cuerpos iguales, y cambiar el peso natural de cada persona es casi tan difícil como cambiar la estatura. El organismo va hacer todo lo posible por mantenerse en su peso.

2. Evitemos comprar comidas dietéticas y no caigamos en hacer dos menús diferentes. Es mejor hacer uno más saludable para toda la familia (con más verduras, frutas y menos alimentos grasos) pero sin caer en la restricciones de la dieta y manteniendo la dosis calórica que cada uno precisa.

3. Rehuyamos los comentarios críticos sobre su aspecto físico e insistamos en sus cualidades personales.

4. Favorezcamos el ejercicio y los hábitos saludables más que la dieta. Dejemos que meriende o almuerce fruta o yogur en vez de bocadillos, pero no permitamos que se salte una comida ni que pase la mañana en ayunas. Para hacer una vida normal, hay que llevar una alimentación normal.

5. Recordémosle que todo el tiempo que pase cavilando en la dieta y en la comida no lo va a recuperar. En vez de pensar en divertirse o en salir con sus amigos va a terminar obsesionándose con los horarios y las calorías de las comidas. A la larga, la dieta también puede hacer que cambie el metabolismo y el cuerpo engorde comiendo lo mismo que antes, o incluso menos.

6. Potenciemos un espíritu crítico con la publicidad y la industria de la moda y la dietética. Hay que hacerle ver la engañosa relación calidad-precio que suelen tener los alimentos light (la mayoría tiene las mismas calorías que los no light, pero cuestan el triple). Recordémosle que la tradicional dieta mediterránea ha demostrado ser una de las  maneras de alimentarse más saludables del planeta.

Hay que acudir al pediatra o al médico de familia...

  • Si continúa con la dieta más allá de un mes.
  • Si se muestra malhumorada a todas horas o está triste permanentemente.
  • Si pierde más de tres kilos. 
  • Si deja de salir con los amigos, porque comen mucho, o porque prefiere esperar a estar más delgada.
  • Si tiene desajustes con la regla.
  • Si lleva una dieta inferior a 1.500 kcal.

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