Educación, sexo y pornografia

Sexo e internet: cómo evitar el acceso a la pornografía de los más pequeños

9 de cada 10 niños ha visto porno en un móvil antes de los 10 años. A esa edad los psicólogos advierten de que ciertas imágenes pornográficas pueden distorsionar la visión que los menores tengan de su sexualidad y crearles falsas expectativas y frustraciones en su futura vida sexual. Evitarlo está en nuestras manos. ¿Quieres saber cómo? ¿Y cuál ha de ser el papel de los padres y de las escuelas? Te lo contamos.

España está a la cabeza de la Unión Europea en el uso del móvil por parte de los niños adolescentes, con un 32,3% en nuestro país frente al 12,7% de la media comunitaria. Un porcentaje que no tiene por qué preocupar si ese uso es responsable y moderado, pero sí inquietar si no hay un control parental de los contenidos a los que nuestros menores tienen acceso.

Contenidos que pueden ir desde los educativos y juegos hasta los vinculados a las apuestas, sobre todo las deportivas, la violencia o la pornografía. Contenidos que “si no los entienden bien, porque no tienen la edad o la madurez necesarias los malinterpretarán. Y en el caso de la pornografía esos contenidos les crearán modelos y expectativas falsas acerca de su sexualidad”, advierte Teresa Pereira, psicóloga y codirectora de la Unidad de Psicología y Medicina de la Salud del Hospital Vithas Medimar Internacional de Alicante.

Pese a esta advertencia y a que los padres, en términos generales, conocen muy bien esta teoría, lo cierto es que en España el 90% de los niños menores de 10 años ha visto y ve imágenes pornográficas en la Red, sobre todo a través de los teléfonos móviles suyos o de sus amigos. De ahí la importancia en la que insisten los expertos de supervisar la actividad de nuestros menores en Internet.

“Internet y las redes sociales facilitan el acceso a contenidos sexuales a cualquier edad, indiscriminadamente. Eso, y la pornografía concretamente, pueden tener consecuencias graves en la salud psicosexual de nuestros menores, puesto que acceden a información que no pueden entender y que deforma su visión de la sexualidad, genera modelos erróneos de las relaciones y de los roles de género y crea expectativas falsas, lo que posiblemente afecte a sus relaciones afectivas y sexuales en la vida adulta”, matiza la doctora Pereira.

Educación sexual en casa

Para evitar que esto suceda, los expertos consultados por Ser Padres coinciden en hablar de la sexualidad con nuestros hijos en el momento en el que nos pregunten, sin importar su edad. Teresa Pereira explica que “la sexualidad nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos, aunque en los niños su manifestación sea diferente”, y recuerda que “la educación sexual empieza en casa”.

Según sostiene, los adultos, y fundamentalmente los padres, debemos transmitir modelos saludables y responsables de la sexualidad a nuestros hijos, tengan la edad que tengan. Y cuando llegue el momento en el que nos hagan preguntas que pudieran resultarnos incómodas, lo mejor es “contestar con naturalidad y claridad, transmitiéndoles que la sexualidad es natural y no un tabú ni algo misterioso”.

Esas conversaciones sobre sexo y sexualidad con nuestros hijos han de hacerse, explica Carolina Ángel, psicóloga de Psicólogos de Pozuelo, “desde el cariño y el afecto, utilizando todos los recursos que nos resulten válidos”. En opinión de esta experta, los padres a veces transmitimos sin darnos cuenta mensajes negativos sobre el sexo y la sexualidad. Un buen ejemplo es cuando de pequeñitos los niños empiezan a tocarse y el mensaje que reciben es ‘para, eso no se hace’. Un mensaje que además de no dar explicaciones puede generar culpa en los niños. “Cuando la sexualidad se asocia a algo oculto o a algo prohibido, les podemos estar generando mayor interés por ello. Es entonces cuando, sin querer y si no nos preguntan a nosotros, sus padres, pueden encontrarse con la pornografía. Y hoy en día se encuentra muy fácilmente porque todo está a golpe de click”, advierte Angel.

Ganarnos su confianza

De ahí que conseguir que sus dudas y preguntas lleguen a sus progenitores lleve implícito que nosotros, padres, “demos un lugar a la sexualidad desde la naturalidad, para que luego puedan ver esa sexualidad como algo normal”.

Una tarea que se antoja a veces complicada. Y es que para que nuestros hijos vean con naturalidad la sexualidad lo primero que debemos hacer nosotros, los adultos, es verla también de ese modo. Y no siempre es el caso. Como recuerda Carolina Ángel “muchos adultos tampoco han recibido una educación sobre la sexualidad que no esté exenta de lo malo o de lo pecaminoso”. Por esta razón esta experta aconseja que como adultos “desmitifiquemos la sexualidad, revisemos nuestras creencias, pensamientos y sentimientos acerca de ella, veamos si es difícil hablar de sexualidad entre nosotros y nos pongamos de acuerdo sobre qué cosas y cómo se las queremos transferir a nuestros hijos”.

El rol de las escuelas

Al rol de los padres en la educación sexual de nuestros hijos se suma también el que adoptan las escuelas. “Todos debemos de educar hacia la sexualidad sana y responsable. Es un trabajo en equipo, cuyo objetivo es que nuestros menores alcancen una sexualidad basada en la responsabilidad y la igualdad. Las escuelas deben trabajar la sexualidad desde la infancia con buenos contenidos transversales y a lo largo de toda la escolaridad”, defiende Teresa Pereira.

Una postura que también cuenta con el espaldarazo de Carolina Ángel quien, sin embargo, recuerda que en ocasiones cuando las escuelas han tratado de acercar la temática de la sexualidad a las aulas se han encontrado con las trabas de algunos padres que no estaban de acuerdo. “A veces los padres piensan que si sus hijos manejan más información acerca de la sexualidad se acelerará la edad en la que perderán la virginidad o se harán promiscuos. ¡Los chicos van mucho más rápido de los que los padres creen!”, advierte la psicóloga.

En este sentido, el Gobierno actual había planteado, antes de convocar las elecciones para el próximo 28 de abril, incluir la educación sexual en todas las etapas de la escolaridad en una asignatura que pretendía llamar Educación en Valores Cívicos. Sin embargo, esta propuesta – por la se tendría que derogar la Lomce y en la que intervendrían el Ministerio de Educación y el de Sanidad- queda ahora congelada y pendiente del resultado de los próximos comicios.

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Gema Boiza

Madrileña de corazón, mamá de un bebé hispano-francés y periodista. Soy curiosa, amante de los viajes, de mi familia y de mis amigos. Me gusta descubrir personas, lugares y emociones, y contar a través de mi profesión todos esos descubrimientos. Desde Ser Padres espero poder contaros muchos de ellos!

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