Shock Tóxico

Síndrome del 'shock tóxico', ¿qué es y cómo se produce?

En los últimos días hemos visto varios casos de chicas que han tenido que ser intervenidas después de sufrir un 'shock' tóxico como consecuencia del uso de soluciones internas para la menstruación. Pero, ¿qué es exactamente y cómo se produce? Resolvemos todas las dudas.

En las dos últimas semanas, el llamado ‘shock tóxico’ ha ocupado titulares en varios medios de comunicación. En primer lugar conocíamos la noticia Mëlle, una adolescente de 17 años que murió a consecuencia de sufrir esta enfermedad por usar un tampón mucho más tiempo del permitido. Este caso, al que accedimos después de que su mamá compartiese la historia en Facebook, se volvió viral porque para los médicos fue difícil detectarlo: después de una primera visita a urgencias, la chica fue mandada a casa con síntomas claros de una gastroenteritis (fiebre, náuseas y vómitos). En una segunda consulta, después de perder la visión, le detectaron deshidratación. Ya ingresada, se comprobó que había sufrido este shock y murió en el hospital.

Este no ha sido el único caso que ha saltado a las portadas: tan solo una semana después de aquello conocíamos la historia de Sandrine Graneau, una mujer de 38 años a la que han tenido que amputar los pies y los dedos de la mano después de sufrir la misma afección. Eso sí, el origen era diferente: en este caso, el accesorio que lo desencadenó fue el uso de la copa menstrual. A diferencia de los tampones, está fabricada con silicona, se puede lavar y volver a utilizar, llevar dentro durante más horas y suele presumir de mayor comodidad.

Diferentes noticias con un mismo origen: el ‘shock tóxico’. Para resolver todas las dudas que puedan surgir al respecto, hemos contactado con Mercedes Herrero Conde, ginecóloga de Gine4 en HM Hospitales, que nos ha transmitido bastante tranquilidad con respecto al tema. “La prevalencia de esta enfermedad es muy baja. En los países desarrollados es de menos de un caso por cada 100.000 habitantes”, afirma.

¿Qué produce este síndrome?

La responsable de esta enfermedad es una toxina producida por una infección bacteriana. Eso sí, de acuerdo a las palabras de Mercedes Herrero, “la enfermedad no la produce la bacteria en sí, sino esa sustancia tóxica que produce”. La bacteria en concreto es la Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes, presente en la piel y las mucosas del 30% al 50% de la población sana.

La complicación llega cuando esa piel presenta alguna herida o lesión, ya que puede favorecer la entrada de la toxina responsable del síndrome. Esta pasaría a la sangre y se distribuiría por todo el cuerpo causando una respuesta inflamatoria, de acuerdo a la ginecóloga. Además, el tratamiento médico a base de antibióticos permite acabar con la bacteria, pero no con la toxina responsable de las lesiones. ¿El éxito? Depende de la precocidad de su comienzo.

De esta manera, hay que dejar claro que ningún producto interno que sirva para la menstruación en sí produce la enfermedad. Esta vendría generada por la fricción de este producto en una herida en la piel o la mucosa de la vagina que, de tener la bacteria, podría permitir el paso para la toxina. “Aunque es conocida por su relación con los tampones, solo la mitad de los casos se dan en mujeres con la menstruación”, confirma Herrero. Completa diciendo que “cualquier elemento intravaginal, como la copa, los diafragmas y las esponjas anticonceptivas, podrían llegar a producirlo también”.

Es importante destacar, a su vez, que existen grupos y factores de altos riesgos para desarrollar el ‘shock tóxico’ como cualquier herida infectada, especialmente tras una cirugía o en el posparto.

Principales síntomas

La ginecóloga ha querido compartir con nosotros los síntomas más característicos de esta enfermedad ya que cree que es importante conocerlos para pedir ayuda médica ante la menor sospecha clínica:

Entonces, ¿se puede prevenir?

La respuesta es clara: sí. Mercedes Herrero cree que es muy extremista dejar de usar la protección interna durante la regla: “tiene muchas más ventajas que inconvenientes”, afirma. No obstante, considera de vital importancia cambiar los tampones cada ocho horas como máximo y usar los de la absorbencia adecuada para evitar lesiones por fricción. A esto suma la necesidad de cambiarlos por la noche y extremar la higiene de manos cuando se vaya a hacer.

En cuanto a la copa, comenta que se lave bien cada vez que se extraiga y que se esterilice adecuadamente al finalizar cada menstruación.

Marta Moreno

Marta Moreno

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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