Adolescentes

Solo come guarrerías, ¿qué hacer?

Fritos, chocolate, patatas de bolsa. ¿Está bien nutrido con esas guarrerías? (¿O acaso no son alimentos malos?)

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Manías comida

Al igual que la forma de vestir o los gustos musicales, las preferencias culinarias de los adolescentes suelen estar también muy influidas por los amigos, la publicidad y los medios de comunicación.

Un alimento puede provocarles todo tipo de comentarios despectivos durante una semana y pasar a ser su preferido a la siguiente o, incluso, convertirse en su dieta exclusiva. Algunas manías les duran meses o años, otras apenas unos días. ¿Vale la pena gastar las energías discutiendo con nuestros hijos? No: con frecuencia se trata de algo pasajero y no suele acarrear problemas nutricionales.

Esto les sucede a muchos chicos de esta edad: no toman nada antes de salir de casa porque apuran hasta el último momento para dormir. Siguen la costumbre ibérica de no acostarse antes de las doce de la noche (y no sólo en vacaciones) y, claro, esto pasa factura.

Desde el punto de vista nutricional, no hay ningún problema siempre que almuercen en las dos o tres horas siguientes después de despertarse. Pero si tardan más y esto disminuye su nivel de atención en las primeras horas de la mañana, podemos lograr que desayunen despertándoles media hora antes (armándonos de paciencia, eso sí) y ofreciéndoles un desayuno apetitoso y en buena compañía.

Puede ser difícil convencer a un adolescente de que se levante para desayunar solo; pero si se encuentra con media familia en la cocina saboreando unas tostadas o unas lonchas de jamón a la plancha, es probable que se apunte. Otra opción es dejarle algo preparado por la noche (por ejemplo, un sándwich) para que se lo tome en el autobús. Un buen desayuno contribuye a comenzar el día de mejor humor.

No toma nada antes de salir ni almuerza luego

Tania, de 12 años, hace meses que no desayuna, pero es que además tampoco almuerza. Cuando llega a casa, tiene tanta hambre que se come ocho galletas antes de comer y, a media tarde, se pone las botas con Nocilla entre pan y pan, a pesar de sus firmes propósitos de hacer dieta. Luego se siente fatal.

A Tania conviene explicarle que no desayunar ni almorzar hace que el cuerpo inhiba el metabolismo; es decir, que comiendo lo mismo se quemen menos calorías y, a la larga, se engorde más. La respuesta del cuerpo al hambre es hacer que se pase toda la mañana pensando en comida, con lo que es imposible que esté de buen humor o que, durante el curso, se entere bien de lo que explican en clase. Como el cuerpo es muy inteligente y sabe lo que le conviene, a media tarde tiene tal sensación de hambre que no hay manera de controlarse. Saltarse el desayuno y el almuerzo probablemente sea la peor idea: favorece un aumento de peso y una disminución del rendimiento escolar. Mientras que un buen desayuno estimula el metabolismo y evita los atracones del atardecer.

Es un adicto al chocolate

¿Qué tiene de raro? Lo extraño sería que no le gustara. El chocolate, además de delicioso, es un alimento rico en precursores de los neurotransmisores cerebrales y muy energético. Todavía no existe ningún centro para adictos al chocolate, así que no debe de ser algo muy grave. Es más, son numerosos los estudios que han demostrado los efectos beneficiosos del consumo moderado de chocolate. Pero ninguno ha definido qué es un consumo moderado a los 12 años. ¿Pongamos dos vasos de leche con Cola Cao, un bocadillo de Nocilla, dos pastillas de chocolate al día?, más un helado en verano, claro. Tal vez la única recomendación sea evitarlo antes de las comidas y por la noche (por el posible efecto excitante).

Abusa de los fritos

«A Álvaro le chiflan las croquetas, los calamares, las empanadillas y los churros. Cuando llega del entrenamiento de baloncesto, puede comerse dos bandejas de patatas fritas», comenta su madre. Normal. Alguien que está creciendo un centímetro al mes no sólo puede permitírselo, sino que además el cuerpo le pide alimentos ricos en calorías. La mala prensa que tienen los fritos se debe a su alto contenido calórico, o al aceite de origen dudoso en que a veces se fríen, y a lo indigestos que pueden resultar si no están bien hechos. Pero también son un buen truco para que coman pescado: los fritos de calamares o mejillones, las croquetas de bacalao, los sanjacobos de merluza... les resultan más atractivos que el lenguado a la plancha o el rape en salsa americana, y conservan las mejores propiedades del pescado.

No prueba la fruta

Este principio suele derivarse de la ley del mínimo esfuerzo que impera a estas edades. La fruta hay que lavarla y pelarla, y encima no lleva chocolate. Hay muchas maneras de comer fruta y seguro que no se resisten ante una macedonia, un par de manzanas asadas o un bol de fresas con zumo de naranja.

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