Gran ayuda

Terapias con perros para adolescentes: qué son, en qué consisten y en qué pueden ayudarles

Aunque el margen de mejora de esta herramienta es amplia, hay ejemplos recientes cuyos resultados optimistas invitan a seguir explorando e invirtiendo en esta interesante manera de ayudar a los adolescentes.

Hace pocos días descubrimos por pura cercanía que existían las terapias con perros para adolescentes. Fue un proyecto piloto de la Policía Local de Rivas Vaciamadrid para trabajar con adolescentes cuestiones como los peligros de las redes sociales y las adicciones como parte de una iniciativa de introducción a la instrucción canina -trabajando con sus propios perros los jóvenes- lo que nos despertó la curiosidad para conocer más acerca de esta herramienta tan interesante. 

Entonces supimos de la existencia de lo que se conoce como Terapias Asistidas con Animales (TAA), que no solo se llevan a cabo con perros, sino también con otras especies, por ejemplo los caballos. En ellas se trabaja para ayudar a pacientes oncológicos, pacientes con enfermedades mentales o cardiacas, entre otros, pero también han demostrado ser eficaces en la mejora de aspectos emocionales, comunicativos y de convivencia en adolescentes en situación de riesgo. Esto es lo que concluyeron los investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona de la cátedra de la Fundación Affinity Animales y Salud después de llevar a cabo hace ya un lustro el programa Buddies, impulsado por la mencionada fundación.  

Por lo tanto, las terapias asistidas con perros para adolescentes son un campo en el que se lleva trabajando años aunque no tengan demasiado espacio mediático para dar a conocer su incidencia positiva en los chavales que se someten a este tipo de trabajo específico. 

¿Qué aspectos trabajan?

Dependiendo del objetivo de la terapia, así será el desarrollo de la misma. Por ejemplo, se puede centrar el trabajo en cuestiones emocionales, o bien se puede aprovechar, como es el caso del proyecto piloto de la Policía Local de Rivas Vaciamadrid anteriormente citado -está inspirado en la labor desarrollada por Proyecto Perrutis, que trabaja la prevención del consumo de alcohol y otras drogas a través del adiestramiento canino con adolescentes- , utilizar como gancho la atracción que los jóvenes tienen con los perros para atraerles de manera voluntaria y poder llegar a ellos en cuestiones que les afectan en su día a día de una forma directa, mucho más eficiente. 

Otro ejemplo muy interesante sobre las posibilidades de las terapias con perros para menores de edad es el estudio pionero que realizó al respecto de los efectos de las intervenciones asistidas con animales para adolescentes con trastornos de la conducta alimentaria como la bulimia o la anorexia nerviosa el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid. Dicho estudio, cuyos resultados iniciales se conocieron el año pasado, está centrado en jóvenes de 13 a 17 años, detectó mejoras en el estado emocional de dichos pacientes al impactar de forma positiva en su autoestima el trabajo con animales. 

En definitiva, es un área con mucho margen para crecer porque la inversión es escasa, pero ejemplos como los mencionados han demostrado que merece la pena explorar en profundidad esta vía porque los resultados en los adolescentes son muy optimistas. Ya sea enfocando la terapia en pacientes con patologías que afectan gravemente a su estado emocional o simplemente en la divulgación puesto que es mucho más complicado conseguir la atención de este grupo de población cuando, por ejemplo, se ofrecen charlas de asistencia obligatoria en el instituto, que cuando se les invita a pasar tiempo de calidad con sus perros y se les enseña a tratar con ellos y velar por su bienestar. 

María Aguirre

María Aguirre Álvarez

Periodista y mamá de dos niñas con las que aprendo cada día. ¿Conoces esa frase que dice “nada te prepara para ser madre pero ser madre te prepara para lo que sea”? Real como la vida misma.

Continúa leyendo