Educación familiar

Tips para una convivencia feliz con adolescentes

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Fuente: iStock

Cuando nuestros hijos son pequeños, nuestro cansancio es fundamentalmente físico: dormimos menos a causa de los madrugones a los que nos tienen acostumbrados y su enorme actividad nos impide pasarnos la tarde tirados en el sofá. Con la adolescencia, todo eso se acaba, pero llega otro tipo de cansancio mucho más complicado y difícil de resolver: el cansancio mental. El adolescente te preguntará una y mil veces por qué no le dejas hacer esto o aquello, cuestionará tus métodos para educarle y se rebelará contra muchas de las obligaciones que antes acataba sin rechistar. Para no terminar a gritos con él, Alejandro Rodrigo, fundador de la consultoría Gabinete Concordia, nos ofrece las siguientes claves:

La habitación, su guarida

¿Qué hará tanto tiempo encerrado en su cuarto? Es una pregunta que todo padre de hijo adolescente se hace alguna vez. Lo cierto es que, a medida de nuestros hijos van creciendo, necesitan mayor intimidad. "En la preadolescencia o adolescencia pura puede entenderse como un proceso normal”, explica el experto. Para incentivar que pase más tiempo en familia, debemos analizar qué hemos hecho para que ya no nos vea como su referente. Por un lado, tenemos que darle la suficiente libertad para salir al mundo y equivocarse; y, por otro, la certeza de que siempre podrá contar con nosotros cuando nos necesite.

La paga

¿Le doy paga? ¿Cuánto a la semana? Otro quebradero de cabeza cuando se tienen hijos de estas edades. "La respuesta siempre tiene que ir vinculada a las normas y estilo de vida de cada hogar", explica el profesor. Si decides darle dinero, la cantidad tiene que ir acorde con el nivel económico de la familia. En ocasiones, las comparaciones que surgen con la paga que les dan a sus amigos juegan en nuestra contra. Ante la duda, hay que tirar a la baja, ya que siempre será más fácil subirle la asignación que reducírsela. Alejandro Rodrigo establece dos pautas que hay que tener siempre en cuenta:

  1. Haya paga o no, debe mantenerse en el tiempo nuestra decisión y no alterarla aleatoriamente según le convenga.
  2. Lo importante es iniciar al niño en la educación financiera para que, cuando llegue la hora de independizarse, sepa perfectamente gestionar su dinero para llegar a fin de mes.

Por último, el experto advierte que es muy importante saber en qué se gasta el dinero para prevenir conductas de riesgo, como el consumo de sustancias tóxicas o jugar en las apuestas online.

Castigos

Dejarle sin salir de casa es una de las amenazas más comunes en los padres de hijos adolescentes. "Antes de llevarlo a cabo, debemos valorar el efecto educativo que queremos alcanzar con ello y si vamos a ser capaces de ajustarnos a él. ¿No sería más beneficioso para la dinámica familiar restringir los horarios ese fin de semana en concreto?”, se pregunta el experto. Utilizamos los castigos como herramientas para que nuestros hijos no vuelvan a repetir un acto que desaprobamos. Sin embargo, existe otra forma de lograr ese objetivo: anticipándonos. Explícale a tu hijo las consecuencias que tendrá un mal comportamiento y también las recompensas que puede tener si alcanza ciertos objetivos. Las recompensas pactadas aportan estabilidad.

¿Dejo que invite a algún amigo a casa?

Ante esta tesitura, Alejandro Rodrigo recomienda que realicemos un ejercicio de descarte: ser conscientes de si nuestro hijo se va a exponer a un riesgo o a un peligro si lo hace. Obviamente, si se trata de un amigo al que conocemos y que consideramos una buena influencia para nuestro hijo, las dudas estás resueltas. El problema viene cuando nunca nos lo ha presentado. "Los riesgos es bueno que los afronte él, pero hay que ayudarle a evitar peligros. A partir de aquí es su decisión, sin olvidar que la práctica totalidad de ocasiones en las que una adolescente quiere subir a un amigo a casa está lanzando un claro mensaje que es importante descifrar", señala el experto.

Respetar su intimidad

Cuando tenemos miedo a no saber en qué está metido nuestro hijo, podemos vernos tentados a leer su diario o hurgar en sus cajones. Antes de hacerlo, trata de recuperar su confianza para que sea él el que te cuente lo que le ocurre. Los adolescentes son muy listos y pueden descubrir fácilmente que has estado mirando en sus cosas, lo que hará que pierda aún más la confianza que había depositado en ti. "El concepto de confianza es un elemento clave en esta etapa, por pequeñas cosas se rompen amistades durante la adolescencia y juventud, por pequeños actos de lealtad se construyen amistades inquebrantables", advierte el profesor.

Enganchado al móvil

Si consideras que tu hijo pasa demasiadas horas delante de las pantallas, como padres, "tenemos la responsabilidad de enseñar, orientar y apoyar a nuestros hijos a que aprenda a divertirse de manera sana y saludable", comenta Alejandro Rodrigo, que anima a los progenitores a que "les ofrezcamos alternativas para divertirse sin el teléfono móvil".

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