Violencia machista entre adolescentes

Violencia machista entre adolescentes: una lacra que aumenta alarmantemente

La violencia machista entre adolescentes ha aumentado en los últimos años. Los jóvenes de entre 14 y 17 años experimentan, cada vez más, agresiones y malos tratos en sus relaciones de pareja.

Las estadísticas oficiales dicen que un 12,5% de las mujeres mayores de 16 años sufre violencia física o sexual. Según un estudio de la Fundación ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo), desde 2009 y hasta 2016, se detectó un aumento del 682% en los casos de violencia de género entre menores. Un 682% en menos de siete años, así de atroz es el porcentaje. 

El maltrato psicológico conocido como luz de gas se refiere a un tipo de violencia machista en la que el maltratador altera la percepción de la realidad de la víctima, haciéndole dudar de su memoria e incluso de su propia cordura. Este tipo de violencia aparece muchas veces unido a la violencia física, funcionando en ocasiones como antecedente de ésta. Los signos de la luz de gas suelen ser difíciles de identificar, pero la víctima ve suprimida por completo su estabilidad mental y su autonomía. Es un maltrato sutil, en el que la mujer se siente anulada, menospreciada y con baja autoestima y confianza en sí misma.

Este tipo de abuso psicológico debe su nombre a la película Gaslight (1944). En el filme, el hombre protagonista logra manipular a su mujer de un modo perspicaz, de tal forma que distorsiona su realidad y percepción e introduce a su víctima en un auténtico estado de locura.

En primera persona

Eva es el nombre ficticio de una joven de 22 años que, durante más de cinco, mantuvo una relación tóxica y sufrió maltrato psicológico por parte de su novio. "Durante la relación no eres consciente de que estás en una relación tóxica y de maltrato. Yo intuía que algo estaba mal, pero no era capaz de encontrar una respuesta al porqué", explica.  

Eva habla de cómo vivió su relación: "Muchas veces quedábamos y no hablábamos en toda la tarde. Lo recuerdo con mucha angustia porque él me decía que no estaba enfadado, pero no me hablaba. Yo pensaba que cualquier cosa de las que había hecho eran las que habían causado su enfado y tenía mucho más cuidado. No podía actuar libremente, porque cualquier cosa de las que yo hiciera podía enfadarle.’’  Y añade: "El maltrato psicológico era el no hablarme a pesar de decirme que no le pasaba nada; me ponía los cuernos sistemáticamente, pero si yo me llevaba bien con un chico se ponía super celoso; si yo salía de fiesta, al volver para casa le iba dando puñetazos a las paredes. Pegándole a las cosas supongo que demostraba toda su fuerza y rabia contenida.’’

La joven explica también cómo se percató de lo que estaba viviendo: ‘’Fui consciente de la relación de maltrato psicológico que sufría cuando empecé a saber cosas de  feminismo y me di cuenta de que era algo sistemático, que no solamente me pasaba a mí.’’ (...) ‘’Es sorprendente la cantidad de chicas que pasan por esto y ver que nos pasan exactamente las mismas cosas a pesar de ser personas 100% diferentes.’’

Cuando por fin logró ver su realidad, Eva consiguió desprenderse con ayuda de la situación de maltrato en la que se encontraba: "Romper la relación supuso una apertura mental increíble y una liberación completa. Pero a pesar de eso yo sigo teniendo un montón de traumas y dificultades a la hora de relacionarme con hombres.’’

¿Crecen las agresiones o crecen las denuncias?

La abogada Marta Macho, de ABA Abogadas, subraya que la violencia de género no entiende de edad, de cultura ni de nivel social. "Se puede dar en todos los ámbitos. Lo cierto es que la víctima menor de edad en muchas ocasiones no sabe o no puede identificar actos de violencia de género que sí lo son como tal.’’, comenta.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, fueron 31.286 las mujeres inscritas en el registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica y de Género en el año 2018. Esto supone un aumento del 7,9% en relación al 2017. Las cifras de mujeres víctimas de violencia machista con órdenes de protección u otras medidas cautelares continúan aumentando año tras año desde 2014.

"En los últimos años ha aumentado en número de denuncias. Esto tiene una doble lectura. Por un lado, que hay más víctimas que se atreven a denunciar, y por otro lado, que hay más episodios de violencia", explica Marta Macho. Y añade: "La violencia siempre ha existido, pero antes estaba oculta, o simplemente ni la víctima la podía identificar como tal. Ahora hay más información y educación, lo que hace que sea más accesible la denuncia.’’

Educación como medida de prevención

Por su parte, la educación temprana es esencial para afrontar la lacra que supone la violencia de género en nuestra sociedad. Mercedes Bermejo, coordinadora de la sección clínica del Colegio Oficial de Psicólogos y psicóloga en Psicólogos Pozuelo señala: "Parte de estas agresiones o abusos que reciben las adolescentes muchas veces lo vivencian dentro del clima familiar. De alguna manera ha habido faltas de respeto y agresiones en casa y eso se normaliza, se interioriza y se termina reproduciendo. Son patrones de conducta aprendidos en casa, modelos que han recibido de sus referentes primarios, sus padres.’’ Además, Bermejo apunta que actualmente la demanda de psicólogos por parte de los adolescentes se centra principalmente en trastornos del estado de ánimo (depresión, apatía, desmotivación…). "Los problemas de ansiedad o emocionales pueden ser indicio de que puedan estar sufriendo violencia machista y que la tienen normalizada. Es decir, ellas no lo han identificado ni lo han detectado como si fuera un problema’’, explica. 

Tal y como cuenta Eva, la dependencia y sumisión que sienten las víctimas por su agresor se dilata incluso hasta meses después de haber dejado definitivamente la relación. Por lo tanto, cuando la relación se da entre adolescentes, la situación se vuelve todavía más peligrosa: "Son personas que están en una etapa evolutiva muy delicada. Hay una tendencia a depender de otra persona y a creer que sin el otro yo no soy nadie, no soy capaz y no voy a poder’’, describe Mercedes Bermejo. 

En lo que va de año, en España han sido asesinadas 25 mujeres por sus parejas o ex parejas, cifra que hace que se eleven hasta las 1000 el número de mujeres asesinadas por violencia machista desde que comenzaron a contabilizarse oficialmente los casos en el año 2003.

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