Adolescencia

La forma de jugar de pequeños dice mucho de nuestra vocación

Cuando los chicos empiezan recorrer el camino de la pubertad y luego la adolescencia guardan los juguetes, una de las cosas que toca dejar atrás cuando crecemos. ¿Qué pasa entonces con el juego? ¿Dónde queda eso que hasta hace pocos meses le generaba tanto placer? Hablamos con una psicóloga que nos explica por qué sucede esto y cómo fomentar.

Los preadolescentes y adolescentes deja de disfrazarse de pirata, pero en cambio escogen en el videojuego el personaje de pirata o de ladrón. Los jóvenes juegan a ser periodistas y narran noticias en sus canales de youtube. O pasan horas frente al espejo probándose ropas y maquillándose, como pasan el día imaginando y haciendo historias sobre algún chico o chica, o fantasean sobre el lugar donde vivirán de mayores. Aunque no resulte tan evidente, todas estas son formas de jugar, de seguir creando, de comunicarse con quienes tiene a su alrededor, de probar roles y, sobre todo de disfrutar.

Sin embargo, durante la adolescencia el juego infantil se transforma y acaba convirtiéndose en el trabajo del adulto. La idea es que ese placer que se tenía al jugar se vaya traspasando a alguna actividad que realizará el chico en su adultez. ¿Esto quiere decir que el trabajo del adulto ocupará el lugar que tiene el juego en los niños? En cierta forma SÍ, cuando logramos encontrar placer en el trabajo que hacemos, cuando nos reta, nos genera curiosidad, nos hace sentir realizados, y NO cuando el trabajo se trata de una simple adaptación a la sociedad.

La elección vocacional o de la actividad que queremos desempeñar, está influida por muchos factores como son las habilidades del chico, sus intereses, la historia familiar, las expectativas de sus padres… por nombrar algunos. Pero ¿hay algo que como padres podamos hacer para que nuestros hijos elijan profesiones que respondan a su propio deseo, profesiones que los reten, en las que se sientan capaces y les genere placer?

- Desde que es pequeño permítele jugar, jugar mucho. El juego será el espacio donde probarán sus habilidades, descubrirán sus intereses. Cuida de no imponer los tuyos. Dile en lo que él parece mostrarse más capaz y lo que parece disfrutar más. Es información que le será muy útil para tomar una decisión más acertada.

- Favorece el intercambio con otros adultos jóvenes que le hablen de sus experiencias en diferentes actividades, abre el abanico de posibilidades más allá de las familiares.

- Acéptalo como es. El juego, y más adelante el trabajo lo realizará él, ya tú has tenido tu oportunidad. Por mejor intención que tengas al querer convencerlo de alguna elección, la suya es la única que le puede hacer sentir realizado y satisfecho consigo
mismo.

El juego no desaparece, el juego poco a poco se transforma. Abramos el espacio para que nuestros hijos vayan descubriendo sus deseos, eso que les genera placer y les permite ser creativos, y así puedan elegir algo que les de sentido.

Producción de vídeo: Pablo Cantudo y Jesús Nicolás

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Etiquetas: jugar, juguetes material reciclado

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