Adolescencia

¿Qué le pasa a mi hijo adolescente?

¿Por qué los adolescentes son rebeldes? ¿Qué les pasa por la cabeza a los hijos adolescentes? ¿Por qué se enfrentan a sus padres? Una psicóloga nos da la explicación de la etapa por la que están pasando durante la adolescencia.

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El padre de Carolina dice que no puede hablar con ella pues todo se lo cuestiona, todo es un desacuerdo. La madre de María dice que su hija la hace sentir como si ella no supiese nada de la vida. El padre de Juan se queja que desde hace meses no reconoce a su hijo, es otro. Los padres de Santiago están desesperados, les preocupa la intensidad que han ido tomando las peleas con su hijo.

¿Qué les pasa a estos adolescentes? ¿Por qué se enfrentan a sus padres? Son algunas de las preguntas que nos surgen. Hablamos con Patricia Pizzolante, psicóloga y psicoterapeuta de Sens Centro de Atención Psicológica quien nos da las claves en este vídeo. La adolescencia es un momento en el que padres e hijos sufren mucho. Pensemos en dos cosas que están haciendo los chicos durante esta etapa y en cómo lo viven sus padres: en primer lugar, los chicos se están separando de sus padres y en segundo lugar, están construyendo una nueva identidad. Empecemos por la primera:

¿Cuestionar para separarse? Todo lo que estos chicos, junto con sus padres, asumieron como verdades durante la infancia, ahora empiezan a cuestionarlo. Y es que es la forma que tienen para separarse de lo que piensan, creen o quieren sus padres, y así poder atreverse a buscar sus propias verdades y conocer sus deseos. Es el momento en que los hijos se enfrentan a los padres y los padres se resisten al cuestionamiento de sus hijos. Entonces, se presenta un choque. Sin embargo, si los padres impiden que el chico exprese su desacuerdo o enfado se podría estar transmitiendo el mensaje de que no es válido que tenga ideas propias y tampoco que puedan ser diferentes a ellos.

Pero también los hijos cuestionan a sus padres porque ya no los ven como esos seres maravillosos que antes pensaban que eran, son personas de carne y hueso. Y al mismo tiempo los padres se enfrentan a sus hijos porque estos no son los niños perfectos que habrían soñado tener. Verse con ojos más reales es doloroso, pero sin duda, necesario para crecer. Esta separación es también liberadora, porque al final del camino los chicos, y también sus padres, ganarán autonomía e independencia.

¿A que nos lleva todo esto? Pues al segundo proceso que es construir una nueva identidad.

Construir una nueva identidad.  El chico se empieza a construir y por momentos no se reconoce – se siente diferente...y sus padres tampoco lo reconocen. Toda esta crisis que ha venido sucediendo en casa le ha permitido empezar a construir una identidad más suya para que pueda responder él mismo a la pregunta ¿quién soy?, así como construir un proyecto de vida que responda a sus deseos y no a los de sus padres. Pero para los padres resulta difícil encontrar que sus hijos son diferentes a ellos o que les gustan cosas que a ellos no. Justamente, la intensidad con la que se viva esta etapa, depende también  del espacio que den los padres para tolerar los cambios y para reconocer y permitir la diferencia de su hijo.

Una etapa necesaria en busca del 'yo'

En fin, una etapa de mucha confrontación, pero si todos intentan evitarla, los chicos no se enfrentan a sus padres y siguen viéndolos cómo quienes todo lo saben y todo lo pueden, y por otra parte, los padres siguen actuando desde su lugar de poder aterrorizándose frente al cambio de sus hijos: entonces, el gran peligro está en que estos chicos se queden en el lugar del niño que no sabe nada, no puede nada o no es capaz de nada, encontrando así muchas dificultades para convertirse en adulto.

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