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Tomar alcohol en el embarazo es la primera causa de discapacidad intelectual en el bebé

Tomar alcohol en el embarazo se ha convertido en Occidente en la primera causa de discapacidad intelectual del bebé. Aun así, seis de cada diez embarazadas siguen consumiéndolo aunque sea levemente.

El alcohol es una de las bebidas que las mujeres embarazadas deben evitar, aun así todavía hay mujeres que no siguen estos consejos y la sociedad científica Socidrogalcohol quiere recordar que el consumo de alcohol en el embarazo es la primera causa de discapacidad intelectual en Occidente, y se relaciona con la muerte fetal tardía y anomalías neurológicas irreversibles. Por ello, denuncian que actualmente se estima que un España 6 de cada 10 embarazadas consumen algo de alcohol (aunque sea poco) durante la gestación.

El consumo de alcohol se asocia con tres veces más riesgo de muerte fetal tardía

Los trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF) son un grupo de afecciones que pueden presentarse en el niño cuya madre bebió alcohol durante el embarazo e incluyen cuatro manifestaciones clínicas: Síndrome Alcohólico Fetal Completo, Síndrome Alcohólico Fetal Parcial, Trastorno del Neurodesarrollo Relacionado con el Alcohol y Malformaciones Congénitas o Defectos Fetales Relacionados con el Alcohol. Estos trastornos pueden provocar la exclusión social y el desarrollo de enfermedades que puedan ocasionar grandes problemas en el niño a la edad adulta o en la adolescencia.
El estudio reciente bajo el nombre de "Relación entre la exposición prenatal al consumo de alcohol y tabaco de la madre con el riesgo de muerte fetal" ha publicado que beber alcohol y fumar tabaco durante el primer trimestre del embarazo se asocia con tres veces más de muerte fetal tardía, en comparación con las mujeres que no beben, ni fuman.
La investigación descubrió que el grado de que afecte estos síntomas a los bebés depende de muchos factores pero que en general el alcohol impide un buen desarrollo normal del cerebro. Las consecuencias de ello son dificultades de aprendizaje, problemas en la conducta y problemas de integración social. Los niños que sufren TEAF tienen mayores dificultades cognitivas básicas como atención, procesamiento de la información o incluso les cuesta tomar sus propias decisiones.  Además, tienen dificultades sociales, lo que les hace ser fáciles víctimas de acoso y de rechazo social.
El TEAF tiene una incidencia 10 veces mayor al síndrome de Down y ligeramente superior al Trastorno del Espectro Autista. Las personas con TEAF tardan mucho en aprenden de sus errores, lo que hace que incurran fácilmente en delitos y que terminen enfrentándose a una justicia que les trata como adultos, pero que olvida que su edad mental no se corresponde con la real, según Socidrogalcohol.
La buena noticia es que el pasado mes de junio, la Comisión Mixta Congreso-Senado aprobó una proposición no de ley con el objetivo de ayudar a paliar los trastornos del espectro alcohólico fetal. De esta forma, el texto plantea la elaboración de un estudio que permita determinar el número de pacientes que deben ser reconocidos con TEAF.
La proposición tiene en cuenta la elaboración de un protocolo para la detección precoz, la potenciación de grupos de investigación que ayuden a mejorar el tratamiento en este campo específico de la sanidad y la infancia. Además, quieren diseñar un Plan de Prevención para erradicar el consumo de alcohol en mujeres embarazadas mediante información y campañas.

Detrás de cada niño que cree en sí mismo, hay un progenitor que creyó en él primero. Así que… ¿por qué no construimos a través de la educación y el amor a niños fuertes para no tener que reparar adultos rotos?

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