Enfermedades

Cáncer de útero: causas, síntomas y tratamiento

El cáncer de útero consiste en el crecimiento anormal (maligno) de cualquier célula que forme parte del tejido uterino, pudiendo formar una masa que se diagnostica como tumor maligno. Te descubrimos todo lo que necesitas saber sobre esta enfermedad.

Cáncer de útero
Foto Gtres

El útero, también conocido habitual y popularmente bajo el nombre de matriz, consiste en un órgano hueco con forma de pera que se encuentra situado en la parte inferior del abdomen de la mujer, concretamente entre el recto y la vejiga. 

Podemos distinguir distintas partes, como es el caso del cuello uterino (la parte inferior estrecha del útero que se encuentra unida a la vagina), el corpus (la parte superior más ancha del útero, también conocido habitualmente como el cuerpo del útero), el miometrio (la capa externa del cuerpo uterino) y el endometrio (el revestimiento interno del útero).

¿Qué es el cáncer de útero?

También conocido comúnmente como cáncer uterino, es considerado, de acuerdo a las estadísticas, como uno de los cánceres más comunes del aparato reproductor femenino. Como ocurre con otros tipos de cánceres, el cáncer de útero ocurre cuando se forman células anormales, en esta ocasión en los distintos tejidos del útero.

Por lo general lo más común es que empiece en el útero, diseminándose posteriormente -especialmente cuando no es tratado a tiempo- a través de los sistemas tanto sanguíneo como linfático.

El cáncer que ocurre en cada parte del útero, y que te hemos mencionado de forma muy breve al comienzo de esta nota, tienden a recibir el nombre del área donde se forman, aunque es cierto que también existe un segundo tipo como es el caso del sarcoma uterino, el cual ocurre en el músculo.

Principales factores de riesgo del cáncer de útero

Aunque es cierto que prácticamente cualquier mujer puede sufrir cáncer de útero, se han encontrado distintos factores de riesgo que podrían influir en su desarrollo y aparición. Por ejemplo, es más común en mujeres con 50 años de edad o más, con antecedentes de hiperplasia endometrial o quienes han estado en terapia de reemplazo de estrógenos.

También en aquellas mujeres que han utilizado estrógeno sin progesterona, presentan obesidad, diabetes o hipertensión arterial, y que tienen a su vez antecedentes de una forma hereditaria de cáncer de colon, o antecedentes de haber seguido algún tipo de tratamiento a base de determinados fármacos con la finalidad de tratar o prevenir la aparición del cáncer de mama.

Síntomas del cáncer de útero

Debemos tener en cuenta que cada mujer puede experimentar los síntomas de manera diferente. De hecho, tal y como coinciden en señalar muchos especialistas, los síntomas que habitualmente suelen surgir son igualmente comunes y característicos de otras afecciones o condiciones del útero menos graves, por lo que no olvides que debe ser siempre el médico quien lleve a cabo el diagnóstico de la forma más adecuada posible.

En cualquier caso, a continuación, se enumeran cuáles son los síntomas más comunes del cáncer uterino, lo que pueden incluir:

  • Micción difícil, complicada y / o dolorosa
  • Sangrado o secreción vaginal anormal
  • Dolor durante las relaciones sexuales
  • Dolor y molestias en el área pélvica

Por otro lado, lo más habitual es que el cáncer de útero no aparezca antes de la menopausia, de ahí que la edad de 50 años en adelante sea considerada comúnmente como uno de los factores de riesgo a tener en cuenta. 

No en vano, por lo general, tiende a ocurrir alrededor de algún momento después de comenzar la menopausia. Por tanto, cuando surge algún tipo de sangrado una vez ha desaparecido no debería ser considerado como una parte normal de esta, motivo por el cual es importantísimo acudir a la consulta del especialista.

¿Cómo se diagnostica?

Cuando los síntomas que han surgido sugieren la posible existencia de un cáncer de útero, es el médico quien debe llevar a cabo una revisión con la finalidad de descubrir si los signos que han aparecido se deben o no a este tipo de cáncer.

Para ello, lo más normal es que lleve a cabo un historial médico detallado, no solo personal o individual sino también familiar, así como un examen físico completo y un examen pélvico del útero, vagina, ovarios, vejiga y recto.

La prueba de Papanicolaou es una prueba que implica un examen microscópico de las diferentes células que se han extraído del cuello uterino, útil para detectar la posible existencia de cambios que pueden ser o no cancerosos, o que podrían provocar cáncer, y diferenciar el cáncer de afecciones que pueden no ser cancerosas, como una infección o una inflamación.

Una biopsia de endometrio es un procedimiento en el que se obtiene una muestra de tejido del revestimiento del útero (endometrio), mediante la ayuda de un tubo pequeño y flexible que es insertado en el útero. A su vez, la muestra de tejido es examinada con la ayuda de un microscopio para que el especialista pueda determinar si existe cáncer u otras células anormales.

Por último, podemos mencionar la dilatación y legrado, una opción menor en el que se dilata y se expande el cuello uterino para que tanto el canal cervical como el propio revestimiento del útero puedan ser raspados con la ayuda de una cureta (que consiste en un instrumento en forma de cuchara). 

Etapas del cáncer de útero

Cuando el especialista encuentra células cancerosas, es común que se utilicen otras pruebas con la finalidad de determinar si la enfermedad se ha diseminado desde el útero a otras partes del cuerpo. Consiste en un proceso conocido con el nombre de estadificación, y pueden llevarse a cabo mediante diferentes pruebas:

  • Análisis de sangre
  • Radiografía de tórax. Consiste en una prueba de diagnóstico que utiliza rayos invisibles de energía electromagnética con la finalidad de producir imágenes de tejidos internos, órganos y huesos en una placa.
  • Tomografía computarizada. Se trata de una técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza una combinación de rayos X y tecnología computarizada con la finalidad de producir imágenes transversales.
  • Ecografía. Es una técnica de diagnóstico por imágenes que usa ondas sonoras de alta frecuencia y un ordenador con la finalidad de generar imágenes de los vasos sanguíneos, los órganos y los tejidos. Es útil para ver el funcionamiento de los órganos internos, así como para evaluar el flujo sanguíneo a través de varios vasos sanguíneos.
Principales síntomas del cáncer de útero
Foto: Istock

A su vez, también es posible que se lleven a cabo otras pruebas, como por ejemplo podría ser el caso de exámenes especiales del recto, el colon y la vejiga.

Atendiendo a los resultados obtenidos en las pruebas, se han definido las siguientes etapas del cáncer de útero:

  • Etapa I. En cáncer se encuentra únicamente en el cuerpo del útero, y no en el cuello uterino.
  • Etapa II. El cáncer se ha diseminado desde el cuerpo del útero hasta el cuello uterino.
  • Etapa III. El cáncer se ha diseminado fuera del cuerpo del útero, pero no fuera de la pelvis. No obstante, los ganglios linfáticos de la pelvis pueden contener células cancerosas.
  • Etapa IV: El cáncer se ha diseminado a la vejiga o al recto, o se ha acabado diseminando más allá de la pelvis.

Cómo se trata el cáncer de útero

Como es lógico imaginar, son varios los factores que pueden influir a la hora de que el médico determine un tratamiento específico para el cáncer de útero. Y se basa principalmente en factores como la edad, el estado general de salud de la mujer en sí y su propio historial médico.

También se tienen en cuenta otros aspectos básicos, como la propia extensión de la enfermedad, la tolerancia a los medicamentos, terapias o procedimientos específicos; expectativas para el curso de la enfermedad; y la preferencia o la opinión personal de la paciente.

No obstante, el tratamiento puede incluir la realización de cirugía, principalmente histerectomía (cirugía para extirpar el útero) o la cirugía utilizada para extirpar las trompas de Falopio y los ovarios. La radioterapia, que consiste en el uso de radiación de alta energía con la finalidad de destruir células cancerosas y encoger los tumores. Puede ser tanto interna como externa.

En algunos casos, la terapia hormonal puede ser útil porque las hormonas pueden destruir las células cancerosas, retrasar su crecimiento y / o detener el crecimiento de las mismas. Por tanto, implica tomar sustancias con la finalidad de interferir con la actividad de las hormonas, o bien detener su producción. 

Eso sí, antes de empezar con este tipo de terapia, es común que el médico recomiende una prueba de receptor hormonal, que consiste en una prueba de laboratorio que se lleva a cabo en el tejido uterino con la finalidad de determinar si existen receptores de estrógeno y progesterona. Así, puede ser de cierta utilidad a la hora de determinar si las células cancerosas serían o no sensibles a las hormonas. 

A su vez, esta prueba es capaz de medir la cantidad de ciertas proteínas (receptores de hormonas) en el tejido canceroso. Para comprender su utilidad debemos tener en cuenta que las hormonas pueden unirse a estas proteínas, por lo que en caso de que la prueba sea positiva, significa que la hormona posiblemente esté ayudando a que las diferentes células cancerosas crezcan. Por tanto, la terapia hormonal puede ser de utilidad a la hora de mantener la hormona alejada de las células cancerosas. 

En caso de que la prueba sea negativa, la hormona no afectará directamente al crecimiento de las células, por lo que podría optarse directamente por otros tratamientos eficaces contra el cáncer.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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