Ovulación

¿Cómo es el flujo después de la ovulación?

Si estás en la búsqueda de un embarazo probablemente sepas ya cómo debe mostrarse el flujo cuando estás ovulando, para descubrir con ello cuál sería el momento más fértil del ciclo. Pero, ¿qué ocurre justo después de este momento?

El ciclo menstrual es muchísimo más que únicamente el período menstrual. Es más, ¿sabías que el período se trata solo de la primera fase del ciclo? En realidad, el ciclo menstrual se compone de dos ciclos que interactúan entre sí e incluso llegan a superponerse: uno que sucede directamente en los ovarios, y otro que tiene lugar en el útero. A través de las hormonas, el cerebro, los ovarios y el útero trabajan de manera conjunta con el fin de mantener el ciclo.

De esta forma, las diferentes señales hormonales son enviadas de un lado a otro en cerebro y en los ovarios, ocasionando diversos cambios en los sacos de los ovarios donde encontramos los óvulos (folículos) y el útero.

En este sentido, la primera parte del ciclo menstrual prepara un óvulo con la intención luego de ser liberado, a la vez que prepara el revestimiento del útero ante una posible fecundación, y posterior implantación del embrión.

A lo largo de todo el ciclo, el flujo vaginal experimenta diferentes cambios, que probablemente ya conozcas, en particular si deseas quedarte embarazada y te fijas en los distintos cambios que se producen para descubrir en qué momento exacto estarías ovulando (convirtiéndose así en el momento más fértil de todo el ciclo). Pero, ¿cómo es el flujo después de la ovulación? ¿Es posible identificar los días en los que se estaría verdaderamente ovulando, en función de los cambios que se producen en el flujo?

¿Qué es exactamente el flujo vaginal, y por qué cambia a lo largo del ciclo menstrual?

El flujo vaginal consiste en la forma que el cuerpo de la mujer tiene para expulsar tanto líquidos como células. La propia producción de flujo vaginal puede variar de una mujer a otra, y dependiendo también de diferentes factores, también pueden cambiar tanto en consistencia como en apariencia. Por ejemplo, influyen el ciclo menstrual, las hormonas, el embarazo y la posible existencia de infecciones.

Incluso el tipo de flujo vaginal que produce el cuerpo puede cambiar no solo a lo largo del ciclo menstrual, sino también a lo largo de toda su vida. Así, en diferentes momentos, puede cambiar a más pesado o consistente, o más liviano o ligero.

Por lo general, un flujo vaginal saludable tiende a tener un color claro o blanco, desprende un ligero olor (pero nunca huele fuerte), podría dejar en la ropa interior una mancha ligera de color amarillenta, y dependiendo del ciclo menstrual también se producirán cambios en su consistencia.

Durante el embarazo, por ejemplo, es absolutamente normal que el cuerpo tienda a producir una mayor cantidad de secreción vaginal, al menos más de lo habitual. No obstante, a medida que se van cumpliendo años, y sobre todo con la llegada de la menopausia, el cuerpo puede producir una menor cantidad de flujo vaginal principalmente porque el cuerpo ya no está ovulando, y los niveles de estrógeno empiezan a variar enormemente. Por este motivo, las mujeres que se encuentran en plena perimenopausia, menopausia o posmenopausia suelen experimentar sequedad vaginal.

¿Cómo cambia el flujo vaginal después de la ovulación?

Durante la ovulación, los cambios que se producen en el flujo vaginal suelen ayudar a identificar precisamente cuál sería el momento de mayor fertilidad, porque es justo el instante en el que se ovula. Así, lo más aconsejable es mantener relaciones sexuales sin protección anticonceptiva unos días antes y unos días después del momento de la ovulación. Una vez el ovario ha expulsado el óvulo, éste puede sobrevivir en el cuerpo durante un máximo de 24 horas, a la espera de que un espermatozoide pueda -o no- fecundarlo.

¿Y cómo es el flujo vaginal en el momento de mayor fertilidad? Lo más común es que el flujo vaginal adquiera una apariencia y consistencia similares a la clara de huevo. Es decir, se vuelve ligeramente transparente, y también tiende a ser bastante elástico. Cuando se muestra así, es una señal evidente de que estarías ovulando. Estos cambios se deben a la acción del aumento en los niveles de estrógeno, que hace que el cuello uterino produzca una mayor cantidad de líquido.

Pero, ¿cómo es el flujo después de la ovulación? Tan pronto como ésta termina, el flujo vaginal vuelve a cambiar de nuevo, volviéndose más pegajoso o seco. De hecho, incluso antes de que se pueda notar un cambio visual, el líquido cervical se ha vuelto más fibroso, lo que hace que un espermatozoide ya no sea capaz de atravesarlo.

A su vez, inmediatamente después del final de la ovulación (esto es, entre uno a dos días después), la cantidad de flujo disminuye rápidamente. Ahora es la progesterona la hormona que domina todo el proceso, la cual actúa inhibiendo la secreción de líquido de las células epiteliales presentes en el cuello uterino.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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