Buscando al bebé

Cómo mejorar la fertilidad: consejos prácticos

Mantener un estilo de vida un poco más saludable, practicar ejercicio físico y optar por una dieta más equilibrada y sana es fundamental a la hora de mejorar la fertilidad.

Según el registro de actividad de la Sociedad Española de Fertilidad, se calcula que en nuestro país existen entre un 15 a un 20 por ciento de parejas en edad reproductiva (alrededor de 800.000 personas menores de 40 años de edad), que presentan algún tipo de problema para tener hijos. Sin embargo, como ya se avanzó a mediados del pasado año, se cree que para este año la cifra aumente hasta alcanzar entre el 18 y el 25 por ciento.

Pero, ¿qué es exactamente la infertilidad y cuándo se diagnostica a la pareja con un problema de infertilidad?. Lo cierto es que suele ser muy habitual confundir los términos esterilidad e infertilidad, de manera que en ocasiones tienden a utilizarse indistintamente como si de sinónimos se trataran, cuando en realidad esto no es del todo correcto.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), se denomina infertilidad a la incapacidad de conseguir un embarazo exitoso durante el tiempo suficiente como para permitir el nacimiento del bebé. Sin embargo, cuando se trata de esterilidad, significa que existe por lo general una condición, o afección, en el que la pareja es incapaz de concebir incluso después de haber tenido relaciones sexuales sin protección durante un año.

Dicho de otra forma, la infertilidad consiste básicamente en la imposibilidad de finalizar la gestación de manera satisfactoria (esto es, con el nacimiento de un bebé saludable). Mientras que la esterilidad es la incapacidad para conseguir la concepción, especialmente después de mantener relaciones sexuales regulares sin utilizar métodos anticonceptivos.

Por suerte, algunas causas relacionadas directamente con la infertilidad pueden tratarse, o incluso resolverse. De hecho, existen algunas formas naturales de mejorar y aumentar la fertilidad, y ayudar a que, en definitiva, la concepción pueda incluso producirse más rápido.

No en vano, como indicó un estudio publicado en el año 2007, llevar a cabo ciertos cambios tanto en el estilo de vida como en la alimentación que consumimos diariamente, podrían ayudar a mejorar la fertilidad hasta en un 69%.

Opta por alimentos ricos en antioxidantes

Tal y como han mostrado muchos estudios científicos, comer alimentos ricos en antioxidantes puede mejorar la fertilidad, y además hacerlo tanto en hombres como en mujeres. Es lo que ocurre principalmente tanto con el zinc como con los folatos.

Según los resultados obtenidos por estos estudios, parece que esta cualidad se debe a que los antioxidantes son capaces de reducir la acción de los radicales libres en el cuerpo, los cuales pueden llegar a producir daños en los espermatozoides y en los óvulos.

¿Y cuáles son los alimentos más ricos en antioxidantes, y por tanto más interesantes -y útiles- en este sentido? Destacan en especial las frutas y verduras frescas, frutos secos (en particular las nueces) y los granos. Todos estos alimentos poseen un alto contenido en ácido fólico, vitaminas C y E, betacarotenos y luteína.

Consumir más alimentos ricos en fibra

La fibra es ideal no solo para prevenir el estreñimiento y mejorar el tránsito intestinal. También es fundamental a la hora de mantener el nivel de azúcar en la sangre equilibrado, así como el exceso de toxinas y hormonas (determinados tipos de fibra pueden ayudar a eliminar el exceso de estrógeno, al unirse a él en los intestinos y eliminarlo posteriormente como un producto de desecho).

Así, el mismo estudio mencionado anteriormente encontró que consumir al menos 10 gramos más de fibra de cereal por día se asociaba con un riesgo mucho menor de infertilidad ovulatoria entre mujeres mayores de 32 años (para ser precisos, un 44%).

Entre los alimentos con mayor contenido en fibra, destacan especialmente los granos y cereales integrales, frutas, verduras, legumbres y frutos secos.

Reducir el consumo de hidratos de carbono (y en especial carbohidratos refinados)

En caso de sufrir síndrome de ovarios poliquísticos, una de las principales recomendaciones dietéticas que se dan después del diagnóstico es seguir una dieta baja en hidratos de carbono, ya que puede ayudar a la hora de reducir los niveles de insulina, fomentar la pérdida de grasa, y mantener un peso mucho más saludable, con el objetivo de conseguir cierta regularidad menstrual.

Por ejemplo, un gran estudio publicado en 2009 en el que participaron 18.555 mujeres, encontró que a medida que aumentaba el consumo de alimentos ricos en carbohidratos, aumentaba también el riesgo de sufrir infertilidad. Concretamente, en este estudio aquellas mujeres que consumieron más hidratos de carbono presentan un 78 por ciento más de riesgo de infertilidad ovulatoria, en comparación con las mujeres que siguieron una dieta baja en carbohidratos.

Por otro lado, el tipo de los carbohidratos también influyen muchísimo, y no únicamente la cantidad. Es lo que ocurre con los hidratos de carbono refinados (también conocidos como carbohidratos simples), entre los que podemos mencionar alimentos y bebidas azucaradas, o determinados granos procesados como la pasta blanca, el pan blanco y el arroz.

Este tipo de hidratos de carbono suelen absorberse de manera muy rápida, ocasionando picos en los niveles de azúcar en la sangre, así como en los niveles de insulina. Además, también tienen un índice glucémico (IG) elevado. Y como mostró el mismo estudio sobre el que te hablábamos anteriormente, consumir alimentos con un IG elevado se asocia a un mayor riesgo de infertilidad ovulatoria.

Practica más ejercicio físico

No hay duda que el ejercicio físico posee muchísimos beneficios para la salud, y en lo que a la fertilidad se refiere, también se convierte en una actividad sumamente aconsejable, al asociarse directamente con una mejor y mayor fertilidad.

De hecho, seguir un estilo de vida sedentario se ha asociado durante bastantes ocasiones a un riesgo mayor de infertilidad, por lo que la actividad física moderada, junto con la pérdida de peso, pueden tener un efecto positivo sobre la fertilidad.

Pero el ejercicio excesivo y demasiado intenso puede llegar a ser contraproducente, llegando incluso a asociarse a una disminución de la fertilidad en ciertas mujeres, al modificar el equilibrio energético en el cuerpo, y afectar de manera negativa al sistema reproductivo.

Relájate

A medida que los niveles de estrés tienden a aumentar, disminuye las posibilidades de conseguir el embarazo, lo que ocurre sobre todo como consecuencia de los distintos cambios hormonales que ocurren en nuestro cuerpo cada vez que estamos estresados.

Por tanto, la clave está en intentar relajarse cada día, evitando el estrés en el trabajo e intentar mantener siempre la calma. Si bien es cierto que el ejercicio físico puede convertirse en un excelente desestresante, también lo pueden ser determinadas actividades, como la meditación, yoga o pilates.

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Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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