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Salud de la mujer

Dilatación y legrado: qué es, cuándo se realiza y cómo se hace

La dilatación y legrado es un procedimiento quirúrgico generalmente breve, que se lleva a cabo en la consulta del médico por diferentes motivos, aunque lo más habitual es identificar la posible causa de un sangrado abundante y prolongado, o incluso con la finalidad de retirar pequeños restos de placenta que hayan podido quedar en el interior del útero durante el parto.

Dilatación y legrado
Foto: Istock

El procedimiento de dilatación y legrado, también conocido médicamente bajo la denominación “D&C”, consiste en una cirugía menor que consiste en la dilatación del cuello uterino, la apertura existente en el útero o matriz. Después de la dilatación, el médico utiliza un objeto en forma de cuchara, conocido con el nombre de cureta, con la finalidad de extraer cualquier tejido presente en el revestimiento interno del útero.

Se trata de un procedimiento quirúrgico por lo general breve, que se lleva a cabo por diferentes motivos. Aunque es cierto que en un primer momento lo más común es pensar en la existencia de un aborto espontáneo o aborto incompleto, la realidad es que también puede ser utilizado médicamente para diagnosticar o tratar la existencia de un sangrado uterino fuera de lo normal.

¿Qué es y en qué consiste la dilatación y legrado?

Consiste en una cirugía menor que consiste en la dilatación o apertura del cuello uterino, la abertura del útero. Después de la dilatación, el especialista utiliza un instrumento especial, conocido con el nombre de cureta, con el objetivo de raspar el revestimiento del útero, extrayendo tejido del interior del útero.

El procedimiento se puede llevar a cabo en el consultorio de un médico, en un hospital o en un centro de cirugía ambulatoria, debido principalmente a que se caracteriza por ser una técnica quirúrgica más bien breve, que solo toma entre 10 a 15 minutos, aunque en ocasiones podría ser necesario que la mujer permanezca en el hospital durante algunas horas más

¿Para qué sirve y cuándo se hace?

El procedimiento puede ser de utilidad para diagnosticar distintos problemas que surgen en el interior del útero. Por ejemplo, identificar la posible causa de un sangrado abundante (anormal), para diagnosticar el cáncer uterino, o bien como parte del proceso de diagnóstico de la causa de la infertilidad.

De hecho, además de ser llevado a cabo con fines únicamente de diagnóstico, lo cierto es que también puede ser utilizado en el tratamiento de los pólipos uterinos, extraer o extirpar tejido que podría causar sangrado o una infección o tumores fibroides, o retirar partes de la placenta que ha podido permanecer en el útero después del parto.

Cuándo se hace la dilatación y legrado
Foto: Istock

En resumidas cuentas, es posible que este procedimiento sea necesario para alguna de las siguientes razones:

  • Extracción de tejido del útero, ya sea durante o después de un aborto espontáneo, o para retirar pequeños trozos de placenta que hayan podido quedar en el interior del útero después del parto. Es útil para ayudar a tratar un sangrado abundante, o prevenir infecciones.
  • Diagnosticar o tratar el sangrado uterino anormal, de tal manera que puede ser útil para el diagnóstico o el tratamiento de crecimientos como pólipos o fibromas, así como cáncer de útero. Además, se puede observar una muestra de tejido al microscopio con la finalidad de verificar si existen o no células anormales.

¿Cómo se realiza?

El proceso de dilatación cervical puede empezar unas horas o días previos a la realización del procedimiento en sí, dado que puede ser de mucha ayuda cuando el cuello uterino se abre de forma gradual. Para conseguirlo, el médico puede recetar distintos medicamentos para ayudar a que el cuello uterino se suavice, que pueden ser insertados en la vagina, o bien tomados por vía oral.

En caso de que la prueba se vaya a llevar a cabo con anestesia general, generalmente se aconseja abstenerse de comer y beber en las horas previas a la práctica de esta cirugía menor. 

Durante el procedimiento, la paciente debe acostarse boca arriba, y colocar las piernas en estribos, de la misma manera que se hace durante un examen pélvico. Luego, el médico insertará un espéculo en la vagina y mantendrá el cuello uterino en su lugar con la ayuda de una pinza. Ahora el médico limpiará el cuello uterino con la ayuda de una solución antiséptica.

Después del procedimiento, es normal que surjan algunos efectos secundarios comunes, como calambres, molestias y un manchado o sangrado leve. 

En ocasiones muy raras podrían producirse complicaciones, como la presencia de un cuello uterino dañado o la perforación del útero o la vejiga. No obstante, es imprescindible acudir al médico si, después del procedimiento, surgen algunos síntomas poco habituales, como fiebre, dolor intenso, coágulos de sangre o sangrado prolongado o abundante, secreción maloliente de la vagina y / o sensibilidad abdominal.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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