Salud de la mujer

La fase lútea corta: qué es y en qué consiste

Tener una fase lútea corta puede influir negativamente en las posibilidades de concepción. Y no solo eso, sino que también puede aumentar el riesgo de aborto prematuro espontáneo.

La ovulación consiste en la liberación de un óvulo desde el ovario, el cual se dirige finalmente hacia la trompa de Falopio. Este ciclo ovulatorio ocurre en dos fases. Así, el primer día del último período menstrual, empieza lo que se conoce como fase folicular, la cual puede durar de 7 a 40 días, y que ocurre cuando un folículo, de uno de los dos ovarios, se prepara para liberar un óvulo maduro.

Posteriormente llega la conocida como fase lútea, considerada como la última parte del ciclo. Esta fase tiene lugar después de la ovulación, generalmente dura de 12 a 16 días, y en este tiempo el cuerpo se prepara para la posibilidad de un embarazo. De esta manera, el folículo presente en el ovario que contenía el óvulo antes de la ovulación cambia al cuerpo lúteo.

La principal función de este cuerpo lúteo es liberar la progesterona, una hormona que estimula el crecimiento o el engrosamiento del revestimiento uterino, preparando el útero para la implantación de un óvulo fecundado.

Se trata de una fase importantísima en el ciclo reproductivo. Sin embargo, algunas mujeres pueden tener lo que se conoce como fase lútea corta, conocida también médicamente como defecto de la fase lútea, lo que puede acabar haciendo que conseguir el embarazo sea aún más difícil.

¿Cuáles son las causas de tener una fase lútea corta?

Se considera que existe una fase lútea corta cuando dura menos de 10 días. Se sabe que la progesterona es una hormona esencial tanto para la implantación como para conseguir que el embarazo sea exitoso.

Sin embargo, cuando ocurre una fase lútea corta, el cuerpo no secreta la suficiente cantidad de esta hormona, por lo que el revestimiento uterino no se desarrolla con normalidad. Esto hace imposible que el óvulo fecundado pueda ser capaz de implantarse en el útero.

Como manifiestan muchos especialistas, la fase lútea corta es una causa de infertilidad. De hecho, si la mujer se queda embarazada después de la ovulación, tener una fase lútea corta puede provocarla aparición de un aborto espontáneo temprano. Además, para mantener un embarazo saludable, es necesario que el revestimiento uterino sea lo suficientemente grueso como para que el embrión pueda ser capaz de adherirse e implantarse, se desarrolle y se convierte en un bebé.

Pero cuando el cuerpo no secreta la suficiente cantidad de progesterona, una fase lútea corta también puede ser debido a un fallo en el propio cuerpo lúteo. Esto puede causar que el revestimiento uterino se desprenda antes de que el óvulo fecundado se implante en el útero, lo que puede ocasionar la aparición de un ciclo menstrual más temprano.

Se sabe que determinadas afecciones y enfermedades pueden influir en la aparición de un problema en la fase lútea, como:

Síndrome de ovario poliquístico

Las mujeres con síndrome de ovario poliquísticos producen cantidades de hormonas masculinas más altas de lo normal, produciendo un desequilibrio que ocasiona que los períodos menstruales se vuelvan irregulares, dificultando las posibilidades de embarazo.

No solo produce la formación de quistes en los ovarios. También causa crecimiento de vello en la cara y el cuerpo, y también calvicie. Además, se sabe que puede contribuir a problemas de salud a largo plazo, como por ejemplo diabetes o enfermedades cardíacas.

Endometriosis

La endometriosis se trata de una afección en la que el tejido que normalmente encontramos en el interior del útero comienza a crecer fuera de la cavidad uterina, por ejemplo en los ovarios, en el intestino y en los tejidos que recubren la pelvis.

Los cambios hormonales propios y característicos del ciclo menstrual afectan al tejido endometrial que se encuentra fuera del endometrio, por lo que causa que el área se inflame y duela.

Determinados trastornos de la tiroides

Cualquier trastorno de la tiroides puede ocasionar la aparición de una fase lútea corta. Es el caso de una deficiencia de yodo, una tiroides hiperactiva, la presencia de una tirides hipoactiva o la enfermedad de Hashimoto.

Otros problemas

Además de la endometriosis o el síndrome de ovarios poliquísticos, la anorexia, la obesidad o la práctica de ejercicio físico en exceso pueden influir mucho. Al igual que el envejecimiento natural, el estrés y la ansiedad.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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