En busca del embarazo

Los mejores consejos para mejorar la fertilidad

Al contrario de lo que mucha gente se piensa, es tan importante que el hombre produzca espermatozoides en cantidad y calidad suficientes, como que se den las circunstancias mentales y físicas adecuadas en la mujer para que las opciones de esta de quedarse embarazada sean altas.

Fertilidad
Fertilidad (Foto: depositphotos)

Es evidente que mejorar la fertilidad es una cuestión que ronda la cabeza de muchísimos españoles, tanto mujeres como hombres, y que distintas circunstancias que caracterizan el modo de vida contemporáneo no ayuda a que se reduzcan dichos problemas. De hecho, de unos años a esta parte, de igual forma que ocurrió con las tiendas de cigarrillos electrónicos o con los establecimientos especializados en yogur helado, las clínicas de fertilidad también han vivido un auge evidente. 

Prueba objetiva del interés creciente en la población por los tratamientos de reproducción asistida son los datos que publicó hace unos meses la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), que fijaba en 140 941 los tratamientos de fecundación in vitro y en 40 177 las inseminaciones artificiales en el año 2017. Esto son solo tratamientos que se culminaron, siendo España uno de los países con un número mayor de todo el mundo, y el dato sería todavía más relevante si incluyéramos todas aquellas personas que estuvieron interesadas en ello sin llegar a someterse finalmente a algún tratamiento.

Por supuesto, los tratamientos son una opción muy a tener en cuenta por cualquiera que desee tener un hijo y no pueda por vías naturales, pero antes de recurrir a este camino, se pueden, y se deben, tener en cuenta algunos consejos de más o menos sencilla aplicación que pueden influir de forma muy positiva en la mejora de la fertilidad. 

Para ambos sexos

Dentro de todos los consejos, hay algunos que son comunes a ambos sexos, como es el caso de reducir todo lo posible el estrés y evitar situaciones que generen ansiedad, y el intentar mantener de forma rutinaria y constante hábitos saludables tanto en lo que respecta a alimentación, el descanso, la actividad física y el no consumo de productos nocivos para la salud que son altamente incompatibles con la fertilidad como son las drogas, el alcohol o el tabaco. Más difícil es poder dar consejos sobre si la abstinencia sexual ayuda o no a mejorar la fertilidad, aunque ya se han publicado estudios científicos que apuntan que cuanto más actividad sexual, mejor, porque las probabilidades aumentan y la calidad del semen no se daña lo suficiente como para que afecte de forma negativa a la fertilidad. Sin embargo, no hay consenso suficiente en la comunidad científica como para poder mojarnos en una u otra dirección al respecto. 

Otros consejos, en cambio, como especificaremos ahora, son tips enfocados o bien a las mujeres o a los hombres, ya que en ambos casos se pueden aplicar determinadas pautas que ayuden a mejorar la fertilidad. No están entre ellos algunos mitos como es el de las posturas que supuestamente tienen más probabilidades de acabar en embarazo o esa escena típica del cine en el que la mujer se coloca con las piernas en alto después de tener relaciones sexuales. No, en ninguno de los dos casos existen evidencias científicas solventes que acrediten algún tipo de beneficio para mejorar la fertilidad, como tampoco lo es en sentido opuesto el hecho de haber dejado recientemente de tomar anticonceptivos, otro falso mito extendido entre la opinión pública.

Para mujeres

Más allá de intentar por todos los medios evitar un aumento del estrés -algo que puede ocurrir por muchísimos motivos: de ámbito laboral, por obsesionarse con un embarazo que no llega, por un problema personal, etcétera-, y de mantener o introducir en caso de que no los tenga hábitos saludables en su vida para fortalecer su salud (física y mental), tanto con la dieta como con la actividad física moderada, es recomendable que una mujer que haya tomado la decisión de quedarse embarazada concierte una cita con su ginecólogo. 

Además de poner al día su estado de salud y actualizar el historial ginecológico, nadie como un experto en la materia para guiar el proceso con consejos generales pero también con otros adaptados a las circunstancias personales de cada caso. Por ejemplo, entre otras muchas cosas, es posible que recomiende la ingesta de ácido fólico, un nutriente que participa en la formación de los tejidos maternos del embarazo. Es habitual tomarlo en el primer trimestre de un embarazo, pero también puede ser recetado en los meses previos al mismo. 

Por otro lado, incluso antes de visitar al ginecólogo, la mujer, y por ende también su pareja si la hubiera, deben tener en cuenta dos datos objetivos que afectan de lleno a la fertilidad: la edad y el ciclo menstrual. Actualmente, debido al estilo de vida occidental, es muy difícil que una mujer desee ser madre en la edad más proclive desde el punto de vista físico para concebir, entre los 20 y los 25 años, pero no es un problema decisivo en opinión de la mayoría de los expertos, siempre y cuando no se supere la barrera de los 35 años -en los hombres la edad también cuenta en la calidad del semen, aunque se eleva la cifra crítica a los 50 años aproximadamente-. En lo que respecta al ciclo mensual, si este es el habitual, de 28 días, los más fértiles son los de la mitad, entre el 12 y el 14. La ciencia así lo ha contrastado hasta un punto de fiablidad tan alto que el consenso al respecto es total. 

Por último, un par de recomendaciones que también pueden tener un peso importante en la fertilidad son moderar el consumo diario de café y evitar la exposición a factores ambientales de riesgo, algo que es imprescindible también durante el embarazo para proteger al feto. Y, por supuesto, si después de un año intentando el embarazo por vías naturales este no tiene lugar -seis meses en el caso de las mujeres mayores de 35 años o con ciclos menstruales irregulares-, es momento de contemplar la posibilidad de someterse al tratamiento de fertilidad. 

Para hombres

En el caso de los hombres, el objetivo es claro y conciso: mejorar la producción de espermatozoides tanto en calidad como en cantidad. Para ello, nada más efectivo que eliminar todo rastro de alcohol y tabaco de su vida; mantenerse en forma con actividad física moderada y una dieta saludable; y evitar a toda costa el estrés y la ansiedad. 

No pasa nada si el deporte elegido es el ciclismo, uno de los que puede incidir de forma negativa en los testículos por la postura en la bicicleta. Es verdad que si se practica durante muchas horas de forma habitual, a nivel profesional, puede provocar un problema de fertilidad en el hombre, pero no es lo habitual en ciclistas aficionados. Además, es mucho mejor evitar el sobrepeso, ya que este factor sí puede tener un impacto negativo en la calidad de los espermatozoides. 

Por lo demás, tampoco es bueno abusar de pasar muchísimas horas sentado, ni de llevar ropa de compresión en la zona de los testículos, del mismo modo que tampoco es positivo el efecto de los baños calientes. En todos los casos, eso sí, ocurre como con el ciclismo: solo son factores a tener en cuenta si ocurren de forma muy habitual. 

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