¿En qué se diferencias?

Ovarios poliquísticos y Síndrome de ovarios poliquísticos: ¿cuál es la diferencia?

Es muy habitual pensar que tener ovarios poliquísticos y padecer el Síndrome de ovarios poliquísticos es lo mismo, pero la realidad es que son patologías distintas que tienen un origen y unas consecuencias bastante diferentes. ¿Quieres conocer sus diferencias?

ovarios
Fuente: iStock

Aunque puedan parecer lo mismo, se trata de patologías diferentes y que, de hecho, ni tienen orígenes iguales, ni se manifiestan de la misma manera. Además, cada una tiene distintas implicaciones en la fertilidad de la mujer. Como el nombre puede llevar a confundirlas, veamos las principales diferencias que hay entre ambas.

Ovarios poliquísticos

Seguramente al oír su nombre tu mente automáticamente piense en quistes, pero, aunque puedan provocar su aparición, los ovarios poliquísticos no están directamente relacionados con su desarrollo.

¿En qué se basan? En la alteración de la disposición de los folículos (estructuras que se encuentran dentro de los ovarios). Esto supone que se caractericen por la presencia de microquistes de menos de 10 milímetros de manera abundante en los ovarios.

Normalmente, aparecen en mujeres jóvenes, y estas, pueden no tener síntomas y no saber que padecen esta afección hasta que acuden al ginecólogo, o bien que tengan ovulaciones con dolor y reglas irregulares. Además, tener los ovarios poliquísticos no implica que haya alteraciones hormonales, pero las mujeres que presentan este tipo de ovarios sí que tienen más dificultades para saber cuáles son sus días fértiles dentro de cada ciclo menstrual, no obstante, esto no afecta a la reproducción.

Por lo general, este tipo de ovarios suele dejar de serlo con el paso del tiempo, por lo que, al disminuir el número de folículos, también son menores los síntomas que hayan podido aparecer en el caso de hacerlo.

Síndrome de ovarios poliquísticos (SOP)

Esta patología sí que produce que aparezcan quistes ováricos (de ahí que ambas situaciones se puedan confundir) y esto ocasiona algunos síntomas. Se da cuando los ovarios o glándulas suprarrenales fabrican más hormonas masculinas de lo habitual. Es decir, este síndrome sí que viene acompañado de una alteración en los niveles hormonales.

¿Qué sintomatología puede provocar el SOP? Los síntomas más frecuentes son los siguientes: ciclos irregulares, amenorrea (ausencia de menstruación), ovulaciones irregulares, aumento del vello corporal, obesidad, acné, piel grasa, diabetes o enfermedades cardiovasculares.

Las mujeres que lo sufren tienen dificultad para quedarse embarazadas por el hecho de las alteraciones hormonales. Lo habitual es que en muchos casos se recurra a técnicas de reproducción asistida.

Como vemos, ambos casos comparten alguna semejanza, y es difícil poder distinguirlos en las ecografías. No obstante, algo que se debe tener en cuenta es que el SOP es una patología grave que incluso puede tener distintos niveles según cada caso y es por eso que cada paciente debe tener un estudio personalizado. De no tratarse adecuadamente, sí que podría aumentar en gravedad.

Normalmente, las mujeres que lo sufren se someten a un tratamiento hormonal que regula la menstruación y la aparición de vello, por lo que se combina el trabajo de un ginecólogo con el de un endocrino.

Tanto en este como en otros casos, es importante acudir al especialista médico lo antes posible para salir de dudas, aliviar molestias y prevenir la aparición de otras posibles enfermedades derivadas. Por esta razón, también se recomienda acudir al ginecólogo cada dos años como mínimo.

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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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