Fertilidad y salud

Qué es la terapia hormonal masculinizante y para qué es útil

La testosterona es una hormona sexual masculina clave para regular la fertilidad, la distribución de grasa, la masa muscular y la producción de glóbulos rojos. En determinados casos, la terapia hormonal masculinizante puede ser útil para aumentar sus niveles en el cuerpo. Te explicamos en qué consiste y por qué se hace.

Qué es la terapia hormonal masculinizante
Foto: Istock

Las hormonas son mensajeros químicos que desencadenan una serie de cambios necesarios en el organismo. En el caso de la testosterona, por ejemplo, nos encontramos con la hormona responsable del desarrollo de las diferentes características sexuales masculinas, aunque es cierto que las mujeres también la producen, aunque en cantidades mucho más pequeñas.

Es generalmente producida por unas células llamadas células de Leydig, que encontramos principalmente en los testículos. Y, de acuerdo a diferentes estudios, se cree que se encarga de regular una serie de funciones importantes, además de la producción de esperma, como: la masa ósea, el impulso y el deseo sexual, la distribución de la grasa, la fuerza y el tamaño de los músculos y la producción de glóbulos rojos.

Sin embargo, cuando existen cantidades inadecuadas de esta hormona, puede afectar negativamente a la fertilidad, causando infertilidad, con un recuento disminuido de espermatozoides y una baja calidad del esperma. Esto es debido a que la testosterona es esencial para el desarrollo de espermatozoides maduros.

En las mujeres, sin embargo, también se trata de una hormona importante, aunque es evidente que es mucho menos conocida. En ellas, por ejemplo, también contribuye a la densidad ósea, la fuerza muscular y el impulso sexual. Pero cantidades elevadas puede causar algunos problemas, como infertilidad femenina y calvicie de patrón masculino.

¿En qué consiste la terapia hormonal masculinizante?

Consiste en una terapia hormonal que incluye medicamentos útiles para aumentar los niveles de testosterona en el cuerpo, con la finalidad de provocar cambios masculinizantes.

El objetivo es el desarrollo de las características sexuales secundarias masculinas, y la supresión o minimización de las características sexuales secundarias femeninas.

Cómo se realiza la terapia hormonal masculinizante
Foto: Istock

Sus efectos generales incluyen el desarrollo de vello facial, cambios virilizantes en la voz, el aumento de la masa muscular, una redistribución tanto de la grasa subcutánea facial como corporal, aumento del vello corporal, recesión de la línea del cabello frontal y temporal, y cambios en los patrones del sudor, entre otros.

A su vez, los efectos sexuales y gonadales incluyen crecimiento del clítoris, sequedad vaginal, cese de la menstruación y aumento de la libido. 

¿Cómo se realiza?

En caso de que el médico sugiera una terapia hormonal masculinizante, existen distintas opciones disponibles, que incluyen:

  • Inyecciones: Consisten en inyecciones intramusculares de testosterona, cada dos o tres semanas, en las que el médico administra la testosterona en los músculos de los glúteos.
  • Parches de testosterona: Son colocados directamente sobre la piel con la finalidad de administrar testosterona al cuerpo, donde deben permanecer durante 24 horas. Generalmente se coloca en los brazos, nalgas, abdomen o espalda, aunque se recomienda rotar los sitios donde sea aplicado.
  • Gel tópico de testosterona: La testosterona se filtra a través de la piel, desde donde entra al torrente sanguíneo. No obstante, se estima que solo 10 por ciento de la testosterona ingresa al cuerpo, por lo que, en realidad, es considerada como una forma ineficaz de administrarla. Se aplica diariamente en el abdomen, hombros o brazos.

¿Cuáles son los riesgos?

Como cualquier otro tratamiento médico, se trata de una terapia que no está exenta de riesgos, aunque la mayoría de efectos secundarios son relativamente menores. Otros, sin embargo, no lo son tanto. 

Entre los efectos secundarios menores podemos mencionar acné, aumento de la micción o retención de líquidos.

Entre los efectos secundarios más graves, sin embargo, podemos mencionar: aumento de peso, hipertensión arterial, aumento de los niveles de colesterol, tromboembolismo venoso, infertilidad, apnea del sueño, policitemia (producción elevada de glóbulos rojos), acné, desarrollo de calvicie, dolor pélvico, diabetes tipo 2 y dolor pélvico, además de posibles molestias en el clítoris.

Aunque puede ser un tratamiento muy útil, no está exento de riesgos. Por lo que es conveniente resolver cualquier duda con el médico en las diferentes consultas que se tengan antes de empezar con la terapia, siempre y cuando el especialista la haya recomendado.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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