Métodos anticonceptivos

Qué es la vasectomía, cómo se hace y para qué sirve

La vasectomía se convierte en uno de los métodos anticonceptivos más comunes, simples y sencillos. Y, a diferencia de lo que muchos hombres piensan, puede ser totalmente reversible (siempre y cuando la reversión se lleve a cabo dentro de los 10 años siguientes). Te explicamos en qué consiste y cómo se realiza.

Cada año, alrededor de 70.000 hombres se someten a una vasectomía en nuestro país, según conocíamos en el año 2015. De ellos, cerca de un 18 por ciento se realiza este método anticonceptivo antes de los 45 años de edad, aunque en torno a un 15 por ciento se arrepiente, mientras que apenas un 6 por ciento acaba acudiendo al urólogo con la finalidad de revertir quirúrgicamente dicha operación.

Y es que, como ya hemos conocido en algún que otro momento, lo cierto es que se trata de un método anticonceptivo reversible, con una tasa bastante elevada de éxito siempre y cuando se lleve a cabo dentro de los 10 primeros años. No en vano, la reversión de la vasectomía consiste básicamente en un procedimiento mediante el cual se revierten los efectos de la vasectomía. Pero, ¿qué es en sí la vasectomía, cómo se lleva a cabo y por qué se hace?

¿Qué es y en qué consiste la vasectomía?

La vasectomía es considerada como un método anticonceptivo totalmente seguro y eficaz, que se caracteriza, además, por ser permanente para los hombres. Además, suele ser considerado como uno de los más económicos o rentables, puesto que se calcula que cuesta la mitad que una ligadura de trompas.

Pero para entender qué es y cómo se realiza, es necesario saber que los espermatozoides se producen en los testículos. Luego, alcanzan el epidídimo, que se encuentra en la superficie superior de cada testículo. Ahí es donde maduran y acaban volviéndose capaces de fecundar.

En el momento en el que se produce la eyaculación, tanto los espermatozoides como el líquido seminal se mueven desde el epidídimo a través de los conductos deferentes (unos tubos largos y delgados), y posteriormente son expulsados del pene. A su vez, la uretra es el conducto que encontramos en el interior del pene, y que transporta semen y orina.

Cuando se realiza la vasectomía, cada conducto deferente es cortado y cauterizado, con la finalidad de evitar que los espermatozoides puedan ser capaces de abandonar el epidídimo. En ocasiones el conducto deferente es suturado, con la finalidad de cerrarlo. De esta manera, los espermatozoides no son expulsados del pene en el momento de la eyaculación, por lo que no existe riesgo de fecundación, y con ello, de un embarazo no deseado.

¿Cómo se realiza?

La vasectomía consiste en un procedimiento ambulatorio, que suele realizarse en la mayoría de las ocasiones bajo anestesia local. Existen fundamentalmente dos tipos de vasectomías. En la vasectomía convencional, el cirujano utiliza un bisturí con el que realizará dos pequeños cortes a ambos lados del escroto.

De esta forma, el especialista puede entrar y extraer los conductos deferentes, que son sellados, cauterizados o sellados mediante corriente eléctrica. Finalmente, los cortes son cerrados con puntos de sutura.

También es posible llevar a cabo la vasectomía sin bisturí. Para ello, una pequeña abrazadera ayuda a mantener los conductos deferentes en su lugar, y el médico lleva a cabo un pequeño orificio en la piel del escroto, el cual se abre para permitir que el cirujano pueda cortar un trozo de los conductos deferentes, antes de sellarlo. Se trata de una de las técnicas más comunes, puesto que el riesgo de que se produzcan complicaciones es muchísimo menor.

¿Por qué se hace y para qué sirve?

La vasectomía es considerada como uno de los métodos anticonceptivos más eficaces. De hecho, de acuerdo a las estadísticas, el embarazo únicamente se producirá en menos de 2 de cada 1000 parejas, en las que el hombre se ha sometido a ella. Es decir, la vasectomía tiene una eficacia de casi el 100 por ciento.

Aunque es necesario tener en cuenta que la vasectomía no es efectiva de inmediato. Es necesario que los espermatozoides existentes todavía en el sistema deban ser eliminados hasta que sea totalmente seguro mantener relaciones sexuales sin protección. Lo que, en la mayoría de las ocasiones, puede tardar hasta tres meses.

En estos casos, el médico puede llevar a cabo un análisis del semen para saber a ciencia cierta a partir de qué momento es seguro tener relaciones sexuales sin protección. 

Se trata, por tanto, de una forma permanente y eficaz de prevenir el embarazo no deseado. Se convierte entonces en una opción útil para aquellos hombres que están seguros de que no desean tener más hijos. Además, es una técnica más sencilla y menos costosa que la esterilización femenina.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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