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Salud de la mujer

Qué es un fibroma uterino, causas, síntomas y tratamiento

Se estima que cerca de entre un 20 a un 80 por ciento de las mujeres tiene uno. En la mayoría de las ocasiones no suelen causar problemas ni síntomas, aunque en algunos casos puede ser recomendable el tratamiento médico y/o quirúrgico.

Los fibromas uterinos, también conocidos médicamente con los nombres de tumores fibroides uterinos, leiomiomas o simplemente como miomas, tienden a ser crecimientos bastante comunes, afectando a entre un 20 y un 80 por ciento de las mujeres, y por lo general son benignos (es decir, no son cancerosos).

En ocasiones pueden causar síntomas que van desde leves molestias pélvicas y/o abdominales a sangrado irregular, dolor y problemas relacionados con el embarazo. Aunque en la mayoría de los casos lo más común es que tiendan a ser asintomáticos.

Aunque pueden aparecer a cualquier edad, en especial durante la etapa reproductiva de la mujer, se estima que entre un 20 a un 50 por ciento de las mujeres suelen desarrollarlos a los 50 años de edad. Es más, se calcula que aproximadamente el 80 por ciento de las mujeres suelen tenerlos antes de los 50 años de edad.

¿Qué son los fibromas uterinos?

Un fibroma uterino consiste en un crecimiento excesivo de tejido muscular liso. El revestimiento uterino, el cual es conocido con el nombre de endometrio, posee un músculo para que el útero sea capaz de estirarse durante el embarazo, y finalmente contraerse durante el parto.

Tipos de fibromas uterinos

Existen distintos tipos de fibromas uterinos y pueden variar en tamaño. De hecho, el tipo de fibroma que desarrolla una mujer depende directamente de su ubicación en el útero. A continuación te comentamos cuáles son los más comunes:

  • Fibromas subserosos. Son fibromas que creen en el exterior del útero, y por lo general no tienden a causar síntomas, a menos que crezcan lo suficiente como para interferir con otros órganos cercanos. De hecho, pueden crecer tanto que pueden acabar distorsionando la capa externa del útero, haciendo que el útero parezca más grande de un lado.
  • Fibromas submucosos. Son fibromas que se desarrollan justo debajo del revestimiento uterino, y pueden extenderse hacia el útero, probablemente causando problemas menstruales.
  • Fibromas intramurales. Son aquellos fibromas que se encuentran en el interior de la pared uterina, pudiendo agrandar el útero.
  • Fibromas transmurales. Son fibromas de similares características a los fibromas intramurales, con la diferencia de que éstos se extienden por toda la pared uterina, pudiendo alterar la forma del útero. 
  • Fibromas pedunculados. Son fibromas de origen subseroso, que terminan desarrollando un tallo; es decir, una base delgada que sostiene el tumor. Pueden llegar a extenderse lejos del útero, pudiendo agrandarse y torcerse, causando dolor severo.

¿Cuáles son las causas por las que aparecen los fibromas uterinos?

Existen algunos factores de riesgo conocidos que pueden aumentar las posibilidades de desarrollar un fibroma uterino. Sin embargo, la realidad es que estos tumores son bastante comunes, y pueden llegar a desarrollarse incluso sin ningún factor de riesgo. Es más, aún cuando se tenga algún factor de riesgo, cabe la posibilidad de que no se desarrolle ninguno.

Los factores de riesgo más comunes incluyen:

  • Factores genéticos, como por ejemplo antecedentes familiares de fibromas.
  • Historia personal de fibromas.
  • Edad avanzada.
  • Obesidad.

Por otro lado, aunque no se sabe la causa exacta que origina su formación/aparición, sí se sospecha que hormonas como los estrógenos pueden ser una causa común, dado que son tumores dependientes de los estrógenos, y se desarrollan -y crecen- en respuesta a esta hormona.

Por este motivo suelen surgir durante la etapa reproductiva de la mujer, cuando los niveles de estrógenos tienden a ser más elevados. Lo mismo ocurre, por ejemplo, durante el embarazo, cuando los fibromas a menudo pueden crecer extremadamente rápido como consecuencia de la presencia de estrógeno adicional en el cuerpo.

Sin embargo, durante la menopausia es habitual que los fibromas disminuyan de tamaño, debido a la fuerte disminución en la producción de estrógenos, lo que acaba confirmando que esta hormona tiene una fuerte relación con su aparición/disminución.

¿Cómo se tratan los fibromas uterinos?

Los fibromas uterinos pueden ser tratados de dos formas: médicamente, por ejemplo a través de la prescripción de determinados medicamentos, o bien quirúrgicamente.

Por ejemplo, si el fibroma causa molestias y calambres, es posible que el médico prescriba algún fármaco útil para disminuir el dolor, como ibuprofeno o acetaminofeno. También se sabe que la GnRH (hormona liberadora de Gonadotropina), ayuda a que reduzcan su tamaño, siendo de utilidad antes de la cirugía.

En relación a los tratamientos quirúrgicos, estos incluyen fundamentalmente tres: la histerectomía, la miomectomía y la embolización, y suelen estar especialmente indicados cuando el fibroma es demasiado grande y causa síntomas muy molestos, o interfiere con los órganos cercanos.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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