Salud de la mujer

Qué es una miomectomía, cuándo se hace y por qué

Cuando existen fibromas uterinos, y causan algún tipo de sintomatología moderada o grave, la miomectomía es un procedimiento quirúrgico de elección cuando, por ejemplo, la mujer desea quedarse embarazada en un futuro.

Un fibroma uterino es un tumor no canceroso que crece en el interior o a lo largo de las paredes del útero, los cuales se encuentran principalmente compuestos de células musculares lisas, junto con cantidades pequeñas de otros tejidos. Pueden llegar a alcanzar un gran tamaño, mientras que otros son microscópicos. En ocasiones se encuentran solos, y otras veces pueden crecer en grupos. 

Aunque pueden ser asintomáticos, en ocasiones causan algunos problemas relacionados, como dolor y calambres abdominales, menstruación abundante (con posible aparición de anemia). Además, cuando crecen demasiado de tamaño pueden acabar interfiriendo con órganos cercanos.

Si esto ocurre, se recomienda la realización de su eliminación. Aunque antaño la histerectomía era considerada como uno de los procedimientos quirúrgicos más adecuados, esto suponía la extirpación completa o parcial del útero. Sin embargo, en los últimos años la miomectomía se está convirtiendo en un tratamiento de elección, en especial cuando los fibromas o miomas causan síntomas como sangrado irregular y/o abundante, micción frecuente y dolor pélvico.

¿Qué es una miomectomía y cuándo se lleva a cabo?

Es posible que no sea necesario ningún tratamiento médico para los fibromas uterinos, lo que depende en parte de la gravedad de los síntomas que se tengan. No obstante, en caso de algún procedimiento quirúrgico, lo habitual es que antes el médico opte por opciones menos invasivas, como los medicamentos, que pueden ayudar cuando la sintomatología es leve.

Aunque para las mujeres que requieren tratamiento quirúrgico, a menudo se recomienda la histerectomía, la miomectomía se convierte en una alternativa segura y efectiva, en especial cuando las mujeres desean someterse a este tratamiento con el fin de preservar su útero (por ejemplo, en caso de que deseen quedarse embarazadas en un futuro).

Por tanto, la miomectomía es un tipo de procedimiento quirúrgico en el que se extraen los fibromas uterinos. Se trata de una opción menos invasiva, porque en lugar de extraer todo el útero (como ocurre con la histerectomía), únicamente elimina los fibromas, dejando el útero en su lugar.

La miomectomía puede llevarse a cabo de tres maneras diferentes:

  • Miomectomía abdominal. Ofrece la posibilidad al cirujano de extirpar los fibromas tras realizar un corte quirúrgico abierto en la parte inferior del abdomen. Es una opción útil cuando los fibromas son muy grandes, crecen en la pared uterina y son muchos.
  • Miomectomía laparoscópica. Permite al cirujano retirar los fibromas a través de varias incisiones pequeñas, lo cual puede llevarse a cabo de forma robótica. Es considerada como una opción menos invasiva, por lo que la recuperación tiende a ser más rápida, en comparación con la miomectomía abdominal. Es útil en caso de fibromas pequeños, y en menor cantidad.
  • Miomectomía histeroscópica. Se lleva a cabo mediante un endoscopio especial, que el cirujano utiliza con la finalidad de extraer los fibromas a través de la vagina y el cuello uterino. Es una opción adecuada cuando los fibromas son aún más pequeños, y se encuentran en el interior del útero.

Después de una miomectomía ¿es posible tener hijos?

La probabilidad de embarazo depende de la cantidad y del tipo de fibromas que se tengan. Un estudio publicado en el año 2018 encontró que aquellas mujeres que tenían más de seis fibromas presentaban menos probabilidades de quedar embarazada, en comparación con las que tenían menos fibromas extirpados.

Fundamentalmente uno de los principales motivos por los que se lleva a cabo una miomectomía, en lugar de una histerectomía, es la preservación del útero, dejándolo en su lugar y únicamente eliminando los fibromas.

No obstante, se sabe que este procedimiento puede acabar debilitando el útero, por lo que existe la posibilidad de que se desgarre a medida que el embarazo evoluciona y avanza, o bien durante el momento del parto. Para prevenir esta complicación, es muy probable que el médico recomiende un parto por cesárea en lugar de un parto vaginal, pudiendo programarla incluso antes de la fecha probable de parto.

Aún cuando existen ciertos riesgos después del procedimiento, es necesario comentárselo al médico desde el momento en el que se produce el embarazo. De esta forma, se puede llevar a cabo un mejor control, y podría planificar la posibilidad de recomendar o no la práctica de una cesárea cuando llegue el momento del parto.

Igualmente, en caso de dolor en el útero o sangrado vaginal durante la gestación, es necesario informar rápidamente al médico, dado que podría ser un síntoma de ruptura uterina.

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Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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