Fertilidad

¿Quieres quedarte embarazada? Controla tu estrés y tu ansiedad

Además de un buen estado de salud físico, lo ideal para convertirse en padres es que tanto el hombre como la mujer tengan controlados sus niveles de estrés y ansiedad porque, los expertos lo aseguran, la maternidad y la paternidad también está en el cerebro.

Cuando una pareja busca un bebé y tarda meses en encontrarlo lo normal, aunque no sea lo más conveniente en absoluto para lograr su objetivo, es que sus niveles de frustración y ansiedad empiecen a aumentar. Niveles que suelen seguir subiendo cuando ese ansiado bebé no llega y se opta por recurrir a un tratamiento de fertilidad.

Y es que la ayuda médica que esas parejas reciben en el aspecto físico a veces no es suficiente para calmar su ansiedad y su estrés ni para frenar los pensamientos negativos que puedan surgir en los potenciales padres, tanto en la mujer como en el hombre como en ambos.

Según el equipo médico de Clínicas Eva, cuando una pareja asume que precisa de ayuda médica para intentar tener un bebé es frecuente que sufra malestar, sensación de fracaso e incluso depresión, formando un caldo de cultivo perfecto para una inestabilidad emocional que en nada va a ayudar al éxito del tratamiento. Todo lo contario.

Aun así, estos profesionales sostienen que “el gran enemigo, una vez iniciadas las consultas médicas es la incertidumbre ante los resultados finales”. Tal es el poder del miedo a un nuevo fracaso que, según la Sociedad Española de Fertilidad, el 75% de las pacientes que abandona un tratamiento de reproducción asistida lo hace por presiones psicológicas.

Presiones que no sólo hacen que muchas parejas tiren la toalla y renuncien a su sueño de ser padres, sino que reducen el porcentaje de éxito. Buena prueba de ello lo atestigua un estudio de la Sociedad Americana de Infertilidad, según el cual las pacientes que se sometieron a un tratamiento con altos niveles de estrés ovularon un 20% menos, sus óvulos fecundaron un 30% menos y tuvieron un 20% más de probabilidades de sufrir un aborto.

Cifras concluyentes que pueden, según la ginecóloga y directora médica de Eva, Fulvia Mancini, estar condicionadas por los efectos de la medicación administrada para la ovulación, que puede tener efectos secundarios como tristeza y falta de ánimo.

Tres fases de la ansiedad en la fecundación in vitro

Y es que en la Fecundación In Vitro -el tratamiento de reproducción asistida más demandado- tanto al hombre como a la mujer les resulta difícil que la fecundación ocurra en un laboratorio. De hecho, es durante esa fase en la que ambos miembros de la pareja elevan sus niveles de estrés y ansiedad. “La betaespera, la fase que transcurre desde que los embriones son transferidos al útero materno hasta que se realiza un test de embarazo, puede convertirse en una auténtica tortura para personas con tendencia a la ansiedad y el nerviosismo”, explica Fulvia Mancini.

De ahí que sea precisamente en esta fase cuando la incertidumbre genere a los dos miembros de la pareja un importante desgaste emocional. Y sea también entonces cuando, según matiza la doctora Mancini, ese estrés y esa ansiedad puedan tomar mucho protagonismo llegando a afectar en cierta medida al resultado final. “Si la pareja aumenta la negatividad, aumenta también el nivel de estrés y ansiedad”, expone.

De ahí que sea tan importante mantener a raya las emociones y saber que de ellas también puede depender el éxito o el fracaso de un embarazo y de un tratamiento de fertilidad.

Según las cifras de la clínica Eva, en España, de cada cien niños, tres han sido concebidos por reproducción asistida. También en los casos de éxito, los padres, aclaran desde Clínicas Eva, precisan un apoyo por el temor a que algo vaya mal durante la gestación. No en vano, para muchos de ellos, ser padres es el centro de su proyecto de vida.

foto gema

Gema Boiza

Madrileña de corazón, mamá de un bebé hispano-francés y periodista. Soy curiosa, amante de los viajes, de mi familia y de mis amigos. Me gusta descubrir personas, lugares y emociones, y contar a través de mi profesión todos esos descubrimientos. Desde Ser Padres espero poder contaros muchos de ellos!

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