Problemas de fertilidad

Reproducción asistida: dudas y temores de los padres

Las parejas que se someten a tratamientos de reproducción asistida tienen que sortear muchos obstáculos hasta conseguir el tan esperado embarazo. Por eso, cuando la gestación se consigue, los padres viven la espera con ansiedad. Resolvemos algunas de las principales dudas que surgen durante el proceso.

Reproducción asistida: dudas y temores de los padres

Cuando una pareja decide buscar un hijo, lo hace con toda la ilusión del mundo. Y esa ilusión se convierte ansiedad cuando pasan los meses y un ciclo tras otro el positivo no llega. Y ahí, llega el momento de decidir consultar a un especialista.

Las pruebas a las que han de someterse antes de que se diagnostique la infertilidad y se prescriba un tratamiento son muchas, y algunas muy invasivas. Y si puede parecer que una vez que empiezan un tratamiento llega la tranquilidad, es una impresión errónea. Es frecuente que sean necesarios varios intentos, e incluso cambios de técnica.

Miedo a sufrir un aborto en todo el embarazo

Primer trimestre: ¡estoy embarazada!

Por fin, llega el día. Un test de embarazo dice que un bebé está en camino. Por delante nueve meses de felicidad, sí, pero también de nuevos miedos y dudas. Llegados a este punto es fácil comprender que tantos temores no se pueden esfumar en un segundo y vivir la gestación con tranquilidad.
En este tipo de embarazos el control ginecológico suele ser más estricto:

  • Existen varias razones, pero una de ellas es que generalmente la madre no es joven y el embarazo se vive en parte como un «ahora o nunca».
  • Por la edad, y porque a veces los problemas de salud que impiden concebir pueden provocar dificultades en la gestación, se crea en los padres un miedo al aborto que es difícil de evitar. Muchas parejas no se creen el embarazo ni viendo las ecografías. Ni aunque el médico les diga que todo va sobre ruedas.

Segundo trimestre: noto al bebé

Los meses avanzan y un día la mamá siente un cosquilleo. Ese cosquilleo se transforma en un ligero movimiento. ¿Será?, ¿no será? Pronto el pequeño futbolista hace evidente que sí, son pataditas. Es una pequeña persona con vida propia. Esto sucede más o menos en el ecuador del embarazo.
Durante los meses siguientes es habitual el temor a que el parto se produzca antes de tiempo. Este miedo anida en cualquier embarazada, pero la inseguridad sobre todo el proceso es mayor en los casos de reproducción asistida por todos los traumas vividos.

Tercer trimestre: ¿irá todo bien?

Y el embarazo llega a término. Alrededor de la semana 37ª las dudas se hacen más intensas y la inquietud de los padres aumenta con cada nuevo signo de que el parto está cerca. Solo que en este da igual que el embarazo sea por medios naturales o asistidos. ¿Estará sano? ¿Sabremos cuidarle? ¿Seremos capaces de darle todo nuestro cariño? Las dudas inevitables que conlleva la aventura de ser padres.

Las dudas de nuestros lectores

"Empecé a creer que era real cuando le noté moverse"

  • Carolina Terol, madre soltera de Pau, 4 años, de Alcoy (Alicante). Se sometió a una inseminación artificial de donante anónimo.

"Después de varios tratamientos sin resultados y mucho tiempo, ilusiones y desilusiones, conseguí mi primer embarazo. Apenas empezaba a tomar conciencia de que aquel pequeño embrión estaba dentro de mí, lo perdí. El dolor fue terrible.

Tardé un año en conseguir otro embarazo. Había decidido que era mi último intento. Mi moral estaba por los suelos y mi economía más abajo, así que cuando vi el positivo no me lo creí. Pasaban los meses y yo no me conectaba con mi bebé, tenía miedo a una nueva pérdida. Veía en las ecografías que iba creciendo, pero me parecía algo ajeno a mí. Me costó muchísimo crear un vínculo con mi hijo, y no sé si tiene que ver con la forma en la que lo conseguí. Empecé a creer que aquello era real cuando le noté moverse dentro de mí, y entonces me asaltaron los mismos miedos que a cualquier madre: ¿seré capaz? ¿Lo haré bien?"

"Me inquietaba no conocer al donante"

  • Viviana E. Sánchez, madre de Jordi, 2 años y medio, de Barcelona. Se sometió a una inseminación artificial de donante anónimo.

"Mis miedos fueron más o menos los mismos que si hubiera sido un embarazo «normal», pero con la inquietud de no conocer al donante. No sabíamos nada de él: ni su aspecto, ni su vida, ni sus costumbres. No sabíamos si en su familia había malformaciones, pero no me hice la amniocentesis, así que creo que no tenía más miedo que cualquier otra madre.

Mucho peores que nuestros miedos fueron los de nuestros allegados. Tuvimos que oír barbaridades: que estábamos locos, que no sabíamos si el padre de nuestro hijo era negro –¡y qué!– o un asesino. Que a lo peor estaba enfermo... Fue horrible. Afortunadamente se tuvieron que callar: mi hijo está sano, es guapísimo y mucha gente dice que se parece a su padre, mi marido. ¡Para que luego digan!"

Mis miedos empezaron cuando supe que estaba embarazada

  • Ana Pedrosa, madre de Francesc, 5 años, Clara, 2 años y medio, y los mellizos Pol y Guillem, 8 meses, de Pinedea del Mar (Barcelona). Consiguió el primer embarazo con inducción a la ovulación, el segundo con fecundación in vitro y el tercero con transferencia de embriones congelados.

"Mis miedos empezaron en el momento en que recibí el positivo de mi primer hijo, tras uno de tantos ciclos de inducción a la ovulación. La felicidad fue inmensa, después de años de búsqueda y tratamientos, pero aparecieron las primeras preocupaciones: ¿será uno o dos?, ¿y si son trillizos o cuatrillizos? Luego supe que solo era uno, pero no por ello dejé de preocuparme. En cada ecografía temía que me dijeran que no había latido cardiaco.

En las sucesivas gestaciones algunos miedos desaparecieron, pero vinieron otros nuevos. Mi tercer embarazo fue por transferencia de embriones congelados, sobrantes de la fecundación in vitro de mi hija. Sé que con embriones congelados no hay mayor riesgo de aborto, ni de malformaciones, pero es difícil asimilar que durante muchos meses tus hijos han estado congelados. Pensaba en si se desarrollarían bien, me costaba hacerme a la idea de que unos embriones concebidos el mismo día que su hermana iban a nacer años más tarde. "

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Etiquetas: fertilidad, tratamiento de fertilidad

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