En primera persona

Reproducción asistida: siete historias con final feliz

“¿Un consejo? No posponer la maternidad. Una mujer que quiera tener hijos tiene que plantearse qué puede dejar a un lado o atrás para ser madre”. Lo dice Esther, que tuvo que pasar por ocho intentos con diferentes técnicas de reproducción asistida para poder tener un hijo con su pareja, Lola.

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Su historia es una de las que recoge el libro “El gran sueño, ser papás, editado por la clínica Ginefiv, que reúne casos de éxito de reproducción asistida en distintos modelos de familia, además de mucha información sobre las técnicas que se utilizan y los procesos y aspectos médicos, y personales de los tratamientos de fertilidad.

Una pareja de lesbianas, una mujer que eligió la maternidad en solitario con semen de donante, una pareja francesa que vino a España para poder tener otro hijo a pesar de una menopausia precoz, un hermanito que no llega, esterilidad sin causa conocida… Y el inmenso deseo de tener hijos, que en sus casos tiene nombres de final feliz: Arthur, David, Iván, Lucas, María y Virginia. El libro recoge también los testimonios de dos donantes de óvulos y esperma, que explican su motivación y sus sentimientos al ayudar a otras personas a cumplir su sueño.

En el caso de Esther y Lola, ya tenían un hijo, David, que fue gestado por Lola. Llegó después de tres inseminaciones y con estimulación ovárica. Cuando se lanzaron a buscar un hermanito para David y decidieron que sería Esther quien se quedase embarazada, creyeron que sería más sencillo, puesto que es más joven (tenía 36 años, cuatro menos que Lola cuando se quedó embarazada de David) y no tenía problemas conocidos de salud, pero no fue así.

Las dos primeras inseminaciones fallaron. Probaron con dos fecundaciones in vitro (FIV) y tampoco hubo suerte. En la segunda, ninguno de los ocho ovocitos era viable. Llegó una tercera FIV, con transferencia de tres embriones, pero Esther no logró el embarazo.

Había llegado el momento de plantearse recurrir a la ovodonación. No es una decisión fácil de tomar. Hablaron entre ellas, compartieron sus dudas en un foro de fertilidad… Finalmente, decidieron intentarlo por esa vía… ¡Y funcionó! Esther se quedó embarazada a la primera. Pero el embarazo no prosperó. Ni el siguiente.

La única opción que les quedaba era intentarlo con la adopción de embriones, y siguieron adelante. Y entonces sí. El embarazo siguió hasta el final, y poco tiempo después, llegó María. “Cuando les tienes en brazos, te olvidas de todo lo que has pasado”.

“En la sociedad actual conviven distintos tipos de familia y a ello ha contribuido la reproducción asistida”, comenta la Dra. Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de la clínica Ginefiv. “En nuestro país, la donación es completamente anónima, aunque se busca que las características fenotípicas sean similares para que el bebé sea lo más parecido posible a la madre”.

Como David, María y los demás niños que aparecen en este libro, con el que Ginefiv celebra su 25 aniversario, se calcula que en España nacen cada año 16.000 niños con ayuda de las técnicas de reproducción asistida, y que el 15% de las parejas pueden tener algún problema de fertilidad. Más de cuatro millones y medio de niños han venido a este mundo con estas técnicas desde el nacimiento de Louise Joy Brown, el primer bebé por Fecundación in Vitro.

 

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Etiquetas: donación de óvulos, fallo ovárico prematuro, problemas para quedarse embarazada, reproducción asistida, tratamiento de fertilidad

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