Reproducción asistida

Selección embrionaria

La selección embrionaria mediante diagnóstico genético preimplantacional (DGP) empezó a aplicarse en la década de los 90 como una opción para las parejas con un alto riesgo de transmitir anomalías genéticas a sus hijos.

Selección embrionaria

En los últimos años, a este grupo se han unido las parejas con problemas de fertilidad y con la aprobación de la Ley de Reproducción Asistida, aquellas que desean tener un hijo que, además de nacer sano, sirva como donante para tratar a su hermano enfermo también se someten a la selección de embriones.

¿En qué consiste?

Es una técnica que permite obtener embriones sanos mediante fecundación in vitro, ya que detecta posibles anomalías cromosómicas o génicas en los embriones antes de transferirlos al útero. No debe confundirse con el diagnóstico prenatal, útil para conocer alteraciones en el feto durante el embarazo.

¿Cómo se realiza?

La pareja debe someterse primero a un tratamiento de fecundación in vitro ( FIV). Los embriones obtenidos se analizan a la vez, siguiendo el mismo proceso:

  • A los tres días, cuando el embrión tiene entre seis y ocho células, se le extraen una o dos mediante biopsia, sin que ello afecte a su desarrollo normal. Después, el embrión retorna al incubador del laboratorio, donde se mantendrá en cultivo hasta su transferencia al útero.
  • Las células conseguidas se someten a un análisis y a un estudio genético.
  • A las pocas horas se obtienen los resultados, que permiten decidir qué embriones transferir y cuáles no. Para facilitar la concepción suelen transferirse todos los embriones sanos.
  • El DGP no está exento de error (5 por ciento de los casos). Por ello, si se consigue el embarazo se recomienda realizar un diagnóstico prenatal ( biopsia corial o amniocentesis).

¿Dónde se puede hacer?

El DGP es una técnica compleja que solo ofrecen algunas clínicas de reproducción asistida, ya que precisa equipamiento adecuado y personal cualificado. No obstante, algunos sistemas públicos de salud, como los de Murcia, Andalucía o el País Vasco ofrecen la posibilidad de realizarlo a las parejas con enfermedades hereditarias.

Andalucía fue la primera comunidad autónoma que reguló el diagnóstico genético preimplantatorio y que lo oferta en su cartera de servicios sanitarios para todas aquellas personas residentes en Andalucía que presentasen riesgo de transmitir a sus descendientes cualquiera de las siguientes patologías graves: atrofia muscular espinal, distrofia muscular de Duchenne, enfermedad de Huntington, fibrosis quística, hemofilia A y B, síndrome de Alpont ligado al cromosoma X y otras alteraciones hereditarias relacionadas con este cromosoma. Todo el proceso se lleva a cabo en el Hospital Virgen del Rocío.

 

En qué casos está indicado

1. Portadores de enfermedades genéticas hereditarias

Como la fibrosis quística, distrofia muscular, hemofilia… Cada día es mayor el número de enfermedades en las que se conoce el gen causante. Con el DGP se asegura una descendencia sana y se acaba con la transmisión de la enfermedad a las futuras generaciones.

2. Para curar a un hermano enfermo

Se seleccionan embriones para que, en determinados casos, y siempre bajo control y autorización de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida, puedan servir de ayuda para salvar la vida de un familiar enfermo.

3. Fracasos previos en fecundación in vitro

En ocasiones, los embriones que se transfieren pueden tener trastornos cromosómicos no diagnosticables en un ciclo de FIV convencional, que justifiquen el fracaso implantatorio.

3. Maternidad tardía

A medida que aumenta la edad materna, lo hace el riesgo de aborto y malformaciones cromosómicas. En estos casos, el DGP permite transferir los embriones exentos de anomalías.

4. Abortos de repetición

Se estima que en un 50 por ciento de los casos de abortos de repetición la causa está en el embrión. El DGP, en muchas ocasiones, permite identificar el problema y seleccionar los embriones sanos.

Etiquetas: tratamiento de fertilidad

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