Salud de la mujer

Torsión del ovario: qué es, síntomas, causas y tratamiento

El dolor intenso, el cual aparece súbitamente y de forma abrupta, unido a náuseas y vómitos pueden ser señales de alarma de una torsión ovárica. Pero dado que estos síntomas también acompañan otras afecciones, su diagnóstico puede ser muy difícil.

Los ovarios, que encontramos situados a cada lado de la pelvis de la mujer, son los responsables de producir y liberar los óvulos necesarios para la fecundación. Quizás no sea del todo sorprendente descubrir que, las causas más comunes de lo que las personas consideran como dolor de ovarios (el cual a menudo se suele sentir en la partir inferior del abdomen, en la espalda baja o en la pelvis), esté principalmente relacionado con la ovulación y la menstruación.

Sin embargo, cuando el dolor es muy intenso, surge súbitamente y se acompaña de otros síntomas como calambres, vómitos y náuseas, podría ser debido a la torsión del ovario, una emergencia médica que, en caso de no ser tratada rápidamente, puede terminar ocasionando la pérdida de un ovario.

¿Qué es y en qué consiste la torsión del ovario?

La torsión del ovario (o médicamente también conocido como torsión ovárica o como torsión anexial) consiste en una condición que sucede cuando un ovario gira alrededor de los ligamentos que ayudan a mantenerlo en su lugar. Es decir, se trata de una afección que ocurre cuando el ovario se tuerce alrededor de los tejidos que lo sostienen.

En ocasiones, también la trompa de Falopio puede torcerse. Sea como fuere, se trata de una condición muy dolorosa, y sobre todo peligrosa, especialmente si tenemos en cuenta que cuando se produce corta el suministro de sangre a estos órganos, de manera que si no es tratado rápidamente, puede provocar la pérdida del órgano en cuestión. Suele afectar a un solo ovario. 

No está del todo claro con qué frecuencia ocurre. No obstante, los médicos sí coinciden en señalar que, en realidad, se trata de un diagnóstico poco común. 

Síntomas de la torsión ovárica

La torsión ovárica puede causar los siguientes síntomas:

  • Dolor, el cual se caracteriza por ser intenso y repentino. Este dolor se sitúa en la parte inferior del abdomen o en la pelvis
  • Presencia de una masa pélvica o anexial
  • Calambres abdominales
  • Náuseas
  • Fiebre
  • Vómitos
  • Sangrado anormal

En la mayoría de las ocasiones, estos síntomas generalmente suelen surgir de forma repentina, y sin previo aviso. El dolor suele ser uno de los síntomas más comunes, puesto que esta condición nunca ocurre sin que éste se encuentre presente.

Teniendo en cuenta que los síntomas asociados a la torsión del ovario son similares a otras afecciones como apendicitis, cálculos renales, infección del tracto urinario o gastroenteritis, diagnosticarlo puede convertirse en un desafío para los especialistas médicos.

¿Existen factores de riesgo relacionados? ¿Cuáles son sus causas?

Se sabe que las mujeres entre 20 y 40 años de edad suelen tener más probabilidades de experimentar esta condición. No obstante, se puede presentar en prácticamente todas las edades, incluyendo la infancia.

En ocasiones, la presencia de un quiste o cualquier masa ovárica pueden hacer que el ovario se tuerza, al desplazarlo y hacerlo más inestable, provocando que éste comience a girar y girar alrededor de los ligamentos que sirven de soporte.

El ligamento ovárico, que conecta al ovario con el útero, suele ser otra causa habitual, especialmente cuando es más largo de lo común.

Por otro lado, existen más probabilidades cuando se tiene síndrome de ovario poliquístico, se ha sometido a una ligadura de trompas, el embarazo o después de haberse sometido a tratamientos hormonales (generalmente para el tratamiento de la infertilidad), dado que pueden estimular el ovario y relajar los tejidos del cuerpo, incluyendo los ligamentos.

¿Cómo se trata?

La cirugía es considerada como la única forma de desenrollar el ovario, y si es necesario, también la trompa de Falopio. Fundamentalmente se suele utilizar algún procedimiento quirúrgico cotidiano, como:

  • Laparoscopía. El médico inserta un instrumento iluminado y delgado a partir de una pequeña incisión, la cual se realiza en la parte inferior del abdomen, lo que le ofrece la posibilidad de ver los órganos internos de la mujer. Finalmente, llevará a cabo otra incisión para permitir el acceso al ovario. Una vez puede acceder a él, el médico usará alguna herramienta médica para desenroscar el ovario.
  • Laparotomía. Se trata de un procedimiento mediante el cual el médico realiza una incisión más grande en la parte inferior del abdomen, permitiéndole alcanzar y desenroscar el ovario manualmente.

Después de la cirugía, es común que el médico recete algún medicamento con el fin de reducir el riesgo de recurrencia (esto es, que el ovario pueda volver a torcerse nuevamente), y también para disminuir el dolor y las náuseas.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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