Fertilidad y embarazo

¿Un mioma podría afectar a la fertilidad?

En ocasiones, especialmente cuando el tamaño del mioma es muy grande o se encuentra en un lugar específico, es posible que afecte de forma negativa a las posibilidades de embarazo.

Un mioma podría afectar a la fertilidad
Foto: Istock

Existen tres tipos de miomas uterinos. Aunque la mayoría de ellos no limitan a las posibilidades de quedar embarazada, ni afectan a la correcta evolución de la gestación, en algunos casos estos tumores benignos pueden presentar un impacto negativo en la fertilidad, e incluso en el propio embarazo.

La presencia de tumores benignos, como podría ser el caso de los miomas uterinos (médicamente conocidos también bajo el nombre de fibromas uterinos), no siempre suponen un problema antes o durante el embarazo.

No obstante, en algunas ocasiones, dependiendo de su ubicación o incluso de su tamaño, pueden presentar un impacto en la fertilidad de la mujer y / o en el curso normal de la gestación. Para comprenderlo de forma completa, es necesario distinguir entre los tres tipos de miomas según su ubicación.

Tipos de miomas: ¿cómo pueden afectar a la fertilidad?

Miomas intramurales o intersticiales

Es considerado como uno de los tipos de mioma más comunes, el cual se desarrolla en la parte central del músculo uterino, conocido con el nombre de miometrio. En raras ocasiones puede convertirse en un obstáculo para quedar embarazada.

Sin embargo, en casos raros, cuando alcanza un tamaño muy grande, el mioma puede originar problemas durante la implantación normal del óvulo en el útero, al deformar la cavidad uterina. En estos casos, el médico puede proponer llevar a cabo una intervención quirúrgica.

Por otro lado, en aquellos casos en los que el mioma adquiere un tamaño mayor de 4 centímetros, aún cuando no deforme la cavidad uterina, sí puede evitar el comienzo del embarazo al alterar la correcta contractibilidad del miometrio. 

Además, durante la gestación, como consecuencia del aumento de los niveles de estrógenos, el mioma intramural tiende a aumentar de tamaño. Es más, si crece mucho y rápidamente, aumenta el riesgo de que se necrose y genere así una importante inflamación en el músculo uterino.

Miomas subserosos

Consiste en un tipo de mioma que se encuentra en la superficie externa del útero. Puede descubrirse por casualidad, puesto que rara vez es sintomático, motivo por el cual existen realmente pocas indicaciones para su tratamiento.

Puesto que el mioma subseroso no tiene impacto en el músculo uterino, ni en la propia cavidad uterina en sí, no presenta en la mayoría de las ocasiones ningún tipo de influencia sobre la fertilidad.

Mioma y fertilidad
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No obstante, como ocurre con los otros tipos de miomas, debido al aumento de los niveles de estrógenos, durante la gestación el mioma subseroso también puede crecer, en cuyo caso podría generar necrosis y dolor, con posible contracción uterina prematura.

Miomas submucosos o endocavitarios

Son considerados como los tipos de miomas más raros. Tienden a formarse debajo del revestimiento de la cavidad uterina, que consiste en la pared que reviste el interior del útero. Independientemente de su tamaño, sí presenta un efecto perjudicial sobre la fertilidad, ya que impide la implantación del óvulo al ejercer un efecto similar al “DIU”.

Además, estos miomas se caracterizan por ocasionar menstruaciones abundantes, que pueden llegar a aumentar de forma considerable el riesgo de anemia. 

¿Qué más hay que saber?

Teniendo en cuenta todo lo indicado hasta el momento, es cierto que el papel de los miomas en la infertilidad de la mujer, y concretamente sobre sus efectos en la implantación embrionaria, todavía sigue siendo un misterio.

No obstante, numerosos estudios han demostrado que los miomas submucosos sí están asociados con una menor fertilidad, aunque su tratamiento aumenta las posibilidades de conseguir el embarazo.

A lo largo de los años se han desarrollado diferentes teorías para explicar cuál es el impacto real de los miomas en la fertilidad. Y los expertos creen que, en realidad, son varios los factores que pueden influir.

Los más comunes tienen relación con la existencia de una deformación mecánica de la cavidad uterina, la interrupción del paso de los espermatozoides a través del cuello del útero por compresión o el propio agrandamiento de la cavidad uterina.

Además, también se ha encontrado que los fibromas podrían causar alteraciones en el músculo uterino, pudiendo afectar a la normal implantación embrionaria al comienzo del embarazo.

¿Cómo se pueden tratar los miomas?

Aunque la histerectomía (la extirpación del útero), es considerado como el único tratamiento definitivo para los síntomas asociados al mioma, especialmente en aquellos casos en los que aumenta mucho de tamaño o produce dolor, gracias al desarrollo o mejora de enfoques conservadores destinados únicamente a la eliminación en sí del mioma, como las técnicas de microcirugía, son de muchísima ayuda a la hora de conservar la fertilidad de la mujer.

Un buen ejemplo lo encontramos en la laparoscopia o histeroscopia. De hecho, la miomectomía es un procedimiento quirúrgico en el que se extrae únicamente el fibroma uterino, siendo mucho menos invasiva, ya que el útero se queda en su lugar. No en vano, es un procedimiento habitual a la hora de preservar el útero.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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