Fisioterapia del suelo pélvico

10 signos de alarma que indican que algo va mal en tu suelo pélvico

No dejes que tu suelo pélvico siga siendo una incógnita. Aprende a conocerlo y a cuidarlo para evitar patologías en el futuro.

Durante el embarazo y el parto, las estructuras de la cavidad pélvica son sometidas a mucho estrés. Eso hace que, en la mayoría de los casos, por primera vez se le preste atención a esta importante, pero poco reconocida, parte del cuerpo: el suelo pélvico, ese gran desconocido.

Muchas mujeres, por desgracia, tienden a normalizar algunas de las señales de que algo no va del todo bien por ahí abajo, porque han aprendido erróneamente que son consecuencias naturales del parto, de la edad o síntomas de algunas patologías con lo que, sin más remedio, tienen que lidiar. Los anuncios de compresas para pérdidas de orina no son más que un ejemplo de esta tendencia a enmascarar problemas que, por suerte, tienen solución si se ponen en manos de los especialistas adecuados. 

La fisioterapeuta del suelo pélvico Eva Carrasco señala diez indicios que podrían delatar un posible problema en el suelo pélvico.

Las 10 señales más comunes

eva carrasco
La fisioterapeuta Eva Carrasco pasa consulta en la madrileña clínica Munay Fisioterapia. Fuente: Munay Fisioterapia

1. Picor y escozor en la zona vulvar


La picazón en la vulva puede ser un síntoma muy incómodo e, incluso, doloroso. Podría deberse a una infección o a una alteración de la flora vaginal. Se recomienda utilizar prendas cómodas de algodón, no demasiado ajustadas, para mejorar la transpiración y así evitar irritaciones. En este mismo sentido, no es conveniente el uso continuado de geles íntimos, ya que alteran el Ph y la barrera bacteriana, al igual que las compresas y los tampones con altos componentes químicos como el cloro, que afectan a nivel dermatológico. "Los productos más adecuados para hidratar la zona deberían ser ricos en vitamina E", recomienda la fisioterapeuta.


2. Molestias y dolor en las relaciones sexuales


"Las relaciones sexuales no deberían ser dolorosas", sentencia Carrasco. En ocasiones es necesario trabajar con un psicólogo, un ginecólogo, un sexólogo y un fisioterapeuta. El fisioterapeuta se encargará de trabajar el tejido, porque normalmente hay una asociación psicológica de sensación de dolor al roce o presión, por lo que la musculatura se activa en exceso como método defensivo provocando que aumente la tensión hasta en estado de reposo. 


3. Pesadez en la zona del abdomen inferior


Una incomodidad que no desaparece en la zona baja de la pelvis, una presión o dolor constante es una señal de alarma que no puede ser ignorada. 


4. Sensación de congestión en la vagina


"La vida es hiperpresiva", expone la especialista, "por eso es importante cuidar la postura para beneficiar al suelo pélvico, poder activarlo adecuadamente y no generar hiperpresión que pueda afectar de forma negativa". 


5. Tirantez o presión en el suelo pélvico


La fisioterapeuta explica que los músculos del suelo pélvico, como cualquier otro grupo muscular, también pueden contracturarse. Asimismo, también se pueden resolver con terapia manual. 


6. Escapes de orina 


La incontinencia urinaria es una de las patologías más comunes y puede ser muy leve o afectar seriamente a la calidad de vida de la persona que la sufre. De cualquier manera, no es conveniente camuflarla utilizando compresas que no son nada favorables para la flora vaginal. Es una patología que puede mejorar significativamente con un tratamiento de fisioterapia adecuado. Es necesario aprender a conectar con el suelo pélvico y transverso para prevenir el impacto y la mala gestión de presiones, sobre todo en deportes de alto impacto que impliquen correr o saltar.


7. Urgencia urinaria


Normalmente, la vejiga es capaz de contener la orina el tiempo suficiente hasta que es posible utilizar un servicio. Sin embargo, si la necesidad de miccionar aparece de repente y es imperiosa es posible que haya algún tipo de afectación a nivel de la musculatura pélvica.


8. Excesiva sequedad


No solo la zona interna, sino también la externa puede irritarse por una sequedad excesiva que puede estar causada por jabones, detergentes o lociones que irritan la piel y las mucosas. Ciertos medicamentos, el tabaquismo, los tampones o los preservativos también pueden afectar. 


9. Dolor severo en la menstruación


La menstruación está intrínsecamente relacionada con el dolor, sin embargo, este no debería ser demasiado intenso ni mucho menos incapacitante. La endometriosis es una patología que está infradiagnosticada.


10. Sangrados esporádicos


Ante la aparición de sangrados intermenstruales es conveniente visitar a un ginecólogo que realice una exploración. 

Continúa leyendo