Embarazo en invierno

¿Cuáles son las ventajas de quedarse embarazada en invierno?

Los meses durante los que transcurre el desarrollo del bebé en el vientre materno también tienen impacto en su salud.

¿Existen diferencias según la estación del año en la que te quedes embarazada? Actualmente son muchas las parejas que deciden planificar la búsqueda del embarazo con antelación. Si eres de este grupo de personas, aunque puedas llegar a pensar que no, quedarte embarazada en invierno tiene bastantes ventajas.

Evitar los meses de verano

Está claro que cada época del año cuenta con sus pros y sus contras a la hora de quedarnos embarazadas. Si escogemos los meses de febrero o marzo para comenzar la gestación, es decir, los dos últimos meses de la temporada de invierno, la recta final de nuestro embarazo se cumplirá entre octubre y noviembre.

¿Cuál es la parte positiva de todo esto? Pues bien, si nos decantamos por esta opción, nuestras últimas semanas de gestación no tendrán lugar en la época estival, evitando los meses en los que los termómetros marcan las temperaturas más altas de todo el año.

“Esto es importante, ya que molestias típicas del embarazo, como la retención de líquidos, se ven agravadas por el calor, señalan los expertos de Ava, compañía médica suiza creadora de la primera pulsera capaz de detectar los días más fértiles de la mujer.

Impacto en la salud del bebé

Los meses en los que el bebé se desarrolla dentro del vientre materno también juegan un papel esencial en la salud del futuro niño. Si el embarazo se produce entre febrero y marzo, parte de la gestación se sucederá en los meses de verano, en los que el sol es el principal protagonista. Nuestra estrella es fuente de vitamina D, componente fundamental en la absorción del calcio necesario para el buen desarrollo de los huesos del bebé (los niveles de esta sustancia se transmiten al feto por vía placentaria). Además, la vitamina D también es beneficiosa para los músculos del niño.

Recuperar el cuerpo de antes

Muchas veces nos preocupamos demasiado por recuperar cuanto antes el cuerpo que teníamos antes de quedarnos embarazadas.

“Hay que tener en cuenta que es un proceso biológico en el que el cuerpo experimenta muchos cambios. Por ello, es importante no obsesionarse con volver a tener el mismo cuerpo de antes”, aclaran desde Ava.

Si, a pesar de esto, nos gustaría recuperar nuestro cuerpo inicial de forma paulatina, quedándonos embarazadas en invierno dispondremos de muchos meses antes de verano para volver a sentirnos cómodas con nuestro cuerpo.

Niños con mejor vista

Según la revista científica ''Ophthalmology'' la miopía está directamente relacionada con la época de nacimiento. Los estudios demostraron que aquellos niños nacidos en verano son mucho más propensos a tener deficiencias visuales a largo plazo. Esto podría estar relacionado con los efectos negativos de la exposición de los recién nacidos a la luz natural.

Larga vida para los bebés de otoño e invierno

Estudios apuntan que podría existir una conexión entre nacer en otoño o invierno y vivir más. Los niños y niñas nacidos en esta época tienen un 16% más de probabilidades de ser centenarios.

Más información en: Ventajas de nacer en otoño e invierno

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