Conciliación laboral y familiar

¿Por qué se retrasa la maternidad en España?

Las españolas somos las europeas que más retrasan la maternidad hasta el punto de que el 8,8% de las nuevas mamás lo son pasados los 40 años. ¿Intuyes cuáles son las razones de retrasar el momento de tener un hijo? Si estás pensando en que el trabajo tiene algo que ver, vas por buen camino. Te contamos todos los porqués y sus consecuencias.

España es, junto con Italia y Grecia, el país de la Unión Europea en el que más se retrasa la maternidad. Si en 1975 la edad media de la primera maternidad en España era de 25 años, actualmente y según las últimas encuestas publicadas por Eurostat esa edad se ha retrasado hasta los 31,5 años. De hecho, el 8,8% de las mamás españolas dan a luz por primera vez pasados los 40 años, más tarde que en cualquiera de nuestros vecinos comunitarios, según explica a Ser Padres Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de la clínica de reproducción asistida Ginefiv.

Las razones del retraso

Si tras leer estas líneas te estás preguntando por qué las españolas postergamos tanto la maternidad, sigue leyendo porque te lo vamos a explicar.

Según el estudio ‘Conocimiento y hábitos de fertilidad de las mujeres’ realizado precisamente por Ginefiv el 33,48% de las mujeres ha pospuesto la maternidad por miedo a perder su puesto de trabajo.

Otras razones que se desprenden de los datos de dicho estudio es que el 47% considera que les ha afectado la crisis económica en su planificación familiar y 6 de cada 10 no quieren tener hijos sin disponer de una estabilidad económica adecuada. Además, otros de los factores que influyen a la hora de tomar esta decisión son sentir la llamada de la maternidad (32,7%), disponer de un hogar propio (29,5%) o tener pareja (28,5%).

¿Faltan políticas de natalidad?

En vista de que una de las razones por las que se retrasa la maternidad está vinculada con el mundo laboral, Victoria Verdú asegura que “es necesario mejorar la precariedad laboral, fomentar la posibilidad de conciliar y optimizar el acceso a los servicios sociales, como por ejemplo a las guarderías públicas”.

No sólo eso. El hecho de no disponer de un hogar propio también favorece ese aplazamiento. Y es que si el retraso en la independencia de los jóvenes va ligado al retraso de la maternidad, invertir en ayudas a la emancipación disminuiría probablemente la edad de la maternidad.

¿Qué riesgos tiene postergar la maternidad?

Independientemente de cuáles sean las razones por las que se posterga la maternidad, retrasar el momento de tener un hijo tiene ciertos riesgos tanto para la mujer como para el bebé. Según explica Victoria Verdú “el retraso de la maternidad tiene una mala influencia a nivel obstétrico y perinatal, aumentando la tasa de abortos y la de probabilidad que el niño padezca síndrome de Down y otras anomalías genéticas”.

Además, ese retraso también conlleva un mayor riesgo de cesáreas así como de diabetes gestacional, restricción del crecimiento uterino e, incluso, un aumento del riesgo de muerte fetal.

De hecho, según los datos compartidos con Ser Padres por esta experta, los resultados de los estudios realizados a nivel mundial en mujeres con ovocitos propios entre 40 y 42 años son muy parecidos, refiriendo tasas de embarazo entre el 14% y el 22% (aborto entre el 39 y el 50%). En mujeres de más de 43 años las tasas de embarazo disminuyen (7,8% a 3,6%) y el aborto aumenta considerablemente (67-75%).

Ahora bien, en los tratamientos de reproducción asistida, la edad materna parece ser un factor más importante que la reserva ovárica en cuanto a probabilidades de gestación. La edad sería el mejor indicador de calidad ovocitaria y la reserva ovárica de la cantidad. Ya se sabe: “vale más calidad que cantidad”. La calidad ovocitaria está asociada además a la genética, y ésta a su vez a la edad materna, es decir, ovocitos de más edad tienen más alteraciones cromosómicas.

Además, a partir de los 45 años la reserva ovárica de la mujer está prácticamente agotada, aunque aún tenga la menstruación, y la menopausia todavía tarde algunos años en aparecer, lo que implica que el 97% de las mujeres a partir de esta edad tenga que recibir una ovodonación y renunciar a tener descendencia con su carga genética. Y es que en un 98% de los casos sus ovocitos están alterados genéticamente. De ahí que Victoria Verdú sostenga que “es importante que los profesionales sanitarios informemos a las mujeres sobre cómo la edad afecta a la capacidad reproductiva y las opciones que existen para preservarla”.

Opciones para tener hijos si no se consigue de forma natural

Una de las opciones a las que las mujeres más mayores pueden recurrir para tener hijos cuando no consiguen tenerlos de forma natural es la reproducción asistida. En concreto, la técnica más recomendada para pacientes de más de 40 años es la ovodonación, ya que según un estudio de Ginefiv entre las mujeres de más de 40 años que recibieron ovocitos donados, las tasas de embarazo no se vieron afectadas.

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